05 noviembre 2009

Proposiciones al Papa aprobadas por el Sínodo

Laicos, familia, sacerdotes y religiosos


Proposición 37
Los laicos
Los fieles laicos de Cristo comparten su triple misión de sacerdote, profeta y rey, porque son miembros del Pueblo de Dios. Están por tanto llamados a vivir su vocación y misión a todos los niveles de la sociedad, especialmente en la esfera socio-política, en la socio-económica y en la socio-cultural. De esta forma estos se convierten en “sal de la tierra” y “luz del mundo”, sirviendo a la justicia y la paz en estos ámbitos de la sociedad.
En consecuencia, la Iglesia debe equiparles con una catequesis inicial y permanente para la conversión del corazón, apoyada por una adecuada formación espiritual, bíblica, doctrinal y moral, para crear una conciencia civil de cristiano.
Con este propósito quizás uno de los instrumentos providenciales para el desarrollo de esta conversión y experiencia de fe son los nuevos movimientos eclesiales. Los movimientos y las comunidades de fe y de comunión son en la Iglesia “verdaderos laboratorios de fe”, espacios de formación y de enriquecimiento a través del Espíritu para una vida de testimonio y de misión. Así formados como discípulos del Señor, estos actuarán como levadura en el mundo.
La Iglesia debe cuidar especialmente a aquellos que están implicados en la guía de los asuntos políticos, económicos y culturales, planificando un programa de formación basado en la Palabra de Dios y en la doctrina social de la Iglesia (cfr. “Compendio”). Este programa debe comprender la formación para guiar a los demás de modo que se transforme la vida con la acción (prácticas formativas de guía a través de la acción).
Al mismo tiempo la Iglesia debe animar la formación de asociaciones y compañías laicales en los diferentes campos profesionales (médico, jurídico, parlamentario, académico, etc.) para asistirles en las respectivas actividades en el ámbito de la sociedad y de la Iglesia. Debe también reforzar y sostener los Consejos para los Laicos ya existentes, asistiéndoles a todo nivel, proveyéndoles de capellanes.
Las Pequeñas Comunidades Cristianas / Comunidades Eclesiales Vivientes (SCC / CEV) deben colaborar en la formación del Pueblo de Dios y servir como lugar donde se viva concretamente la reconciliación, la justicia y la paz.
Proposición 38
La familia
Como institución, la familia tiene origen divino. Es el “santuario de la vida” y el núcleo de la sociedad y de la Iglesia. Es el lugar apropiado para aprender y practicar la cultura del perdón, de la paz, de la reconciliación y de la concordia.
A causa de su capital importancia y de las amenazas que afronta, especialmente la trivialización del aborto, el desprecio de la maternidad (embarazo), la distorsión de la noción del matrimonio y de la misma familia, la ideología del divorcio y una nueva ética relativista, la familia y la vida humana deben ser protegidas y defendidas.
Los Padres sinodales invitan a las iglesias locales a adoptar las siguientes medidas:
- dar a conocer la Carta de la Familia de la Santa Sede;
- una adecuada catequesis sobre la concepción cristiana de la familia;
- programas pastorales integrales que promuevan una vida de oración y escucha de la Palabra de Dios (lectio divina) en las familias;
- educación de las parejas a crecer en el amor conyugal y en la paternidad responsable, según la doctrina de la Iglesia;
- ofrecer apoyo pastoral a los padres en su responsabilidad como primeros educadores;
- acompañamiento espiritual de las parejas (p. e. a través de los Équipes Notre Dame; la Fraternidad de Caná, etc.); - considerar el servicio de los esposos cristianos como ministerio y poner esta dignidad como fundamento de la familia;
- celebraciones de jubileos de matrimonio (bodas de plata, de otro) con diplomas de honor;
- apoyo a las parejas jóvenes a través de parejas ejemplares bien conocidas;
- oferta de consulta matrimonial e institutos para la familia;
- educación y formación en los valores matrimoniales y familiares a través de los medios de comunicación (radio, televisión, etc.) y
- creación de asociaciones diocesanas y nacionales, apoyadas a nivel continental.
Proposición 39
Los sacerdotes
Cada sacerdote, configurado por la Ordenación a Cristo, Cabeza y Buen Pastor, está llamado a ser una imagen viva de Jesucristo, que vino a servir y no a ser servido (Mc 10,45).
En consecuencia los sacerdotes deben cultivar una profunda vida espiritual que comprenda la escucha de la Palabra de Dios, la celebración de la Eucaristía y la fidelidad a la oración, especialmente de las Horas.
Deben dedicarse de modo resuelto a una vida de comunidad evangélica y fraterna, protegidos de las presiones familiares, dedicados a una vida sobria de disciplina y de abnegación (Apostolica vivendi forma), y a un amor especial por los pobres. Deben ser ejemplos de una administración responsable y transparente. Deberían imitar a los profetas valientes frente a los males sociales. Se convierten así en “sal de la tierra” y “luz del mundo”.
La vocación sacerdotal comprende también un compromiso en las virtudes evangélicas de pobreza, castidad y obediencia. Estas son su más grande profesión de amor por Cristo, por su Iglesia y por sus allegados. En consecuencia,los Padres sinodales recomiendan a todos los sacerdotes de rito latino a que vivan su celibato generosamente y con amor.
Según la Exhortación Apostólica Pastores dabo vobis (n. 29): “El celibato debe ser acogido por tanto como un don inestimable de Dios, como “estímulo de la caridad pastoral”, como singular participación en la paternidad de Dios y en la fecundidad de la Iglesia, como testimonio ante el mundo del Reino escatológico”.
Además el periodo de gracia del Año Sacerdotal invita a todos los sacerdotes a imitar el celo de san Juan María Vianney en el ministerio del sacramento de la penitencia.
En vista de todo esto y a causa de los ministerios que los sacerdotes ejercen en Cristo y en favor de los fieles cristianos, a veces en circunstancias muy difíciles, los Padre sinodales no cesan de dar gracias a Dios por ellos y de llevarles en la oración a Dios, para que les ayude. Pero los Padres sinodales desean también asegurar a sus sacerdotes una sólida formación permanente en las respectivas zonas de vida y de ministerio.
Les recomiendan para su propio mantenimiento y crecimiento espiritual:
- jornadas mensuales y anuales de retiro;
- vida regular de oración y de lectura bíblica;
- formación permanente especialmente para los sacerdotes jóvenes, que necesitan un acompañamiento afectuoso, que incluya la doctrina social de la Iglesias; y
- un aseguramiento general y medios para una vida digna de los sacerdotes enfermos y ancianos.
Además el Sínodo pide, para los sacerdotes que trabajan fuera de sus diócesis, que se llegue a un convenio entre la diócesis de origen y la de destino, que defina claramente las condiciones de vvida y trabajo y la duración de la misión. Además estos sacerdotes deben ser considerados plenamente pastores en toda justicia y caridad cristiana, e insertos plenamente en el presbiterio.
Proposición 40
Seminaristas
En la formación de los seminaristas es necesario un tratamiento integral de preparación al sacerdocio católico. Mientras es necesario sostener la importancia de una sólida formación intelectual, moral, espiritual y pastoral, el crecimiento humano y psicológico de cada candidato debería incluirse como elemento fundamental para el desarrollo de una vida auténticamente sacerdotal. Los formadores deben asegurar una renovación espiritual de los seminaristas, los cuales deben estar libres de condicionantes étnicos y culturales (cf. Rom 12), sino al contrario, deben ser “nuevos seres en Cristo” (2Cor 5, 17).
De esta forma nuestros futuros sacerdotes podrán estar arraigados más establemente en la comprensión de sus culturas y de sus virtudes evangélicas, y reforzados en su confianza y dedicación a la persona de Cristo y a la misión de la Iglesia por la reconciliación, la justicia y la paz.
El grupo académico del seminario y el grupo formativo especial trabajarán juntos con el fin de facilitar esta formación integral. Los seminaristas deben formarse en la vida de comunidad, de modo tal que la vida fraterna entre ellos será garantía para el futuro de una verdadera experiencia de sacerdocio como una “fraternidad estrictamente sacerdotal”.
En la selección y formación de los candidatos, el obispo y el grupo de formadores deben discernir atentamente la motivación y la actitud de los seminaristas para asegurarse de que quienes serán después ordenados sacerdotes serán verdaderos discípulos de Cristo y servidores de la Iglesia.
Proposición 41
Los diáconos permanentes
Este Sínodo ha identificado el servicio de reconciliación, justicia y paz como el aspecto urgente y la forma de la misión apostólica de la Iglesia-Familia de Dios en África y en sus islas. Haciendo esto, el Sínodo ha descrito también a diversos agentes de esta misión apostólica de la Iglesia, incluidos varios componentes del laicado, pero incluyendo también a los ministros ordenados, entre los cuales están los diáconos permanentes que “sirven a la reconciliación, la justicia y la paz” como ministros dedicados a Dios, a su amor misericordioso y a su Palabra. “Fortificados por la gracia sacramental... éstos sirven al pueblo de Dios en el diaconado litúrgico, de la palabra y de la caridad” (Lumen gentium, 29).
Por tanto, este Sínodo recomienda que estos siervos del Señor reciban una formación adecuada sobre todo en las ciencias sagradas y en la doctrina social de la Iglesia. Dado que el intento de todos los ejercicios espirituales es el descubrimiento de una forma mejor de servir, los Padres sinodales invitan a los diáconos a buscar y contemplar el rostro del Señor cotidianamente, para que éstos puedan descubrir un modo más creíble de servir a la reconciliación, la justicia y la paz.
Proposición 42
La vida consagrada
La Iglesia reconoce el inestimable valor de la vida consagrada, forma particular del discipulado de Cristo, que desempeña un papel fundamental en su vida y misión al servicio del Reino de Dios.
La Iglesia de forma particular aprecia el testimonio de la vida consagrada en la vida de oración y en la vida de comunidad, en la instrucción, en la sanidad, en la promoción humana y en el servicio pastoral.
El papel profético de las personas consagradas debe ser acentuado en el proceso de reconciliación, justicia y paz, y en el hecho de que a menudo estos están muy cercanos a las víctimas de la opresión, la represión, la discriminación, la violencia y los sufrimientos de todo tipo. En estrecha colaboración con el clero en el ministerio pastoral, la dignidad de las mujeres en la vida consagrada y su identidad y carisma religioso deben ser protegidos y promovidos. Los obispos deben asistir a los institutos religiosos jóvenes hacia la autosustentación.
La Iglesia espera mucho del testimonio de las comunidades religiosas, caracterizadas por diversidades raciales, regionales y étnicas. Con su vida en común proclaman que Dios no hace distinción entre las personas, y que todos somos sus hijos, miembros de la misma familia, viviendo en armonía aún en la diversidad, y en paz.
Para apoyar y animar la vida consagrada, los Padres sinodales recomiendan que:
- se haga un atento discernimiento de los candidatos (hermanos, hermanas y sacerdotes) en el curso de su formación;
- se les de una sólida formación humana, espiritual, intelectual (bíblica, teológica, moral) y profesional;
- permanezcan fieles a su vocación y carisma; y
- su formación inicial (postulantado y noviciado) se haga normalmente en África.
El Sínodo se alegra con la constitución de la Confederación de las Conferencias de los Superiores Mayores.

04 noviembre 2009

El crucifijo no es una factor de exclusión, sino de unión

El portavoz del Vaticano comenta la sentencia del Tribuna europeo sobre símbolos religiosos en las escuelas


La sentencia del Tribunal europeo de Derechos Humanos, que define la presencia del crucifijo en las escuelas como una violación de la libertad religiosa de los alumnos "ha sido acogida en el Vaticano con sorpresa y pesar".
Lo ha afirmado este martes el padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, en declaraciones a medios de comunicación con las que ha comentado la sentencia de condena europea al sistema vigente actualmente en Italia de exposición del símbolo religioso en las aulas.
"El crucifijo siempre ha sido un signo de ofrenda de amor de Dios y de unión y acogida para toda la humanidad --considera el portavoz vaticano--. Es una pena que sea considerado como un signo de división, de exclusión o de limitación de la libertad. No es esto, y no lo es para el sentimiento común de nuestra gente".
En particular, el padre Lombardi considera que "es grave marginar del mundo educativo un signo fundamental de la importancia de los valores religiosos en la historia y en al cultura italiana".
Según el portavoz, "la religión ofrece una contribución preciosa a la formación y crecimiento moral de las personas, y es un componente esencial de nuestra civilización". Por este motivo, "es equivocado y miope querer excluirla de la realidad educativa".
"Sorprende, además, que un Tribunal europeo intervenga con tanto peso en una materia tan profundamente ligada a la identidad histórica, cultural, espiritual del pueblo italiano", reconoce.
"Por este camino uno no se siente atraído a amar y compartir más profundamente esa idea europea, que como católicos italianos hemos apoyado fuertemente desde sus orígenes".
"Parece que no se quiere reconocer el papel del cristianismo en la formación de la identidad europea, que sin embargo ha sido y sigue siendo esencial", concluye el portavoz vaticano.
El caso sobre el que se ha pronunciado el Tribunal de Estrasburgo fue presentado por una ciudadana italiana de origen finlandés, que en año 2002 había pedido a la escuela estatal "Vittorino da Feltre" de Abano Terme (Padua), en la que estudiaban sus dos hijos, que quitara los crucifijos de las aulas. La dirección de la escuela se negó por considerar que el crucifijo forma parte del patrimonio cultural italiano, y posteriormente los tribunales italianos dieron razón a este argumento.

03 noviembre 2009

“¡No tengáis miedo a ser santos!”


El Papa, el domingo 1 durante el rezo del Ángelus


¡Queridos hermanos y hermanas!
Este domingo coincide con la solemnidad de Todos los Santos, que invita a la Iglesia peregrina sobre la tierra a pregustar la fiesta sin fin de la Comunidad celestial, y a reavivar la esperanza en la vida eterna. Transcurren este año 14 siglos desde que el Panteón -uno de los más antiguos y célebre monumentos romanos- fue destinado al culto cristiano y dedicado a la Virgen María y a todos los Mártires: “Sancta Maria ad Martyres”. El templo de todas las divinidades paganas se había así convertido en memorial de los que, como dice el Libro del Apocalipsis, “vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero” (Ap 7,14). Posteriormente, la celebración de todos los mártires se ha extendido a todos los santos, “una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas” (Ap. 7,9) -como se expresa todavía San Juan. En este Año Sacerdotal, me gusta recordar con especial veneración a los santos sacerdotes, tanto a los que la Iglesia ha canonizado, proponiéndolos como ejemplo de virtudes espirituales y pastorales, como aquellos -mucho más numerosos- que el Señor conoce. Cada uno de nosotros conserva la grata memoria de alguno de ellos, que nos ha ayudado a crecer en la fe y no ha hecho sentir la bondad y la cercanía de Dios.
Mañana, nos espera la anual Conmemoración de todos los fieles difuntos. Querría invitar a vivir esta fiesta anual según el auténtico espíritu cristiano, es decir en la luz que procede del Misterio pascual. Cristo ha muerto y resucitado y nos ha abierto el paso a la casa del Padre, el Reino de la vida y de la paz. Quien sigue a Jesús en esta vida es acogido donde Él nos ha precedido. Por tanto, mientras visitamos los cementerios, recordemos que allí, en las tumbas, reposan sólo los restos mortales de nuestros seres queridos a la espera de la resurrección final. Sus alma -como dice la Escritura- ya “están en las manos de Dios” (Sab 3, 1). Por tanto, el modo más propio y eficaz de honrarles es rezar por ellos, ofreciendo actos de fe, de esperanza y de caridad. En unión al Sacrificio eucarístico, podemos interceder por su salvación eterna, y experimentar la comunión más profunda, a la espera de reencontrarnos juntos, para gozar por siempre del Amor que nos ha creado y redimido.
Queridos amigos, ¡qué bella y consoladora es la comunión de los santos! Es una realidad que infunde una dimensión distinta a toda nuestra vida. ¡Nunca estamos solos! Formamos parte de una “compañía” espiritual en la que reina una profunda solidaridad: el bien de cada uno es para beneficio de todos y, viceversa, la felicidad común se irradia en cada uno. Es un misterio que, en cierta medida, podemos ya experimentar en este mundo, en la familia, en la amistad, especialmente en la comunidad espiritual de la Iglesia. Nos ayude María Santísima a caminar rápidamente en la vía de la santidad, y se muestre como Madre de misericordia para las almas de los difuntos.
Proposiciones al Papa aprobadas por el Sínodo


Migraciones, libertad religiosa y recursos naturales


Proposición 26
Las elecciones
Los ciudadanos expresan libremente con su voto su elección política. Así las elecciones democráticas representan el signo del legítimo ejercicio del poder en África. La falta de respeto de la Constitución nacional, de la ley, de los derechos humanos, del veredicto de las urnas donde las elecciones hayan sido libres, imparciales y transparentes, no es aceptable en ningún caso.
Así, los Padres Sinodales invitan a las Iglesias locales a sensibilizar a los candidatos a las diversas elecciones para que respeten las reglas del juego (transparencia electoral, respeto del propio adversario político, la Constitución, el voto y la imparcialidad de los distintos observadores y la aceptación de la derrota legítima), y a contribuir a través de las Comisiones “Justicia y Paz” a la supervisión de las elecciones, para que sean libres, imparciales, transparentes y seguras para nosotros. Al animar a todos los cristianos a tomar parte en la vida política, la Iglesia, en su misión profética, seguirá expresándose contra los abusos electorales y todas las formas de embrollo en la conducción de las elecciones.
Los jefes religiosos están invitados en conservar la imparcialidad y en ningún caso estos deben tomar posiciones de parte. Deberían ser la voz crítica, objetiva y realista de quien no tiene voz, sin comprometer su imparcialidad.
Proposición 27
Libertad religiosa
La libertad religiosa (que presupone la posibilidad de profesar la propia fe privada y públicamente) y la libertad de la propia búsqueda de Dios como Creador y Salvador, son derechos humanos fundamentales.
Por ello los Padres sinodales recomiendan que todas las naciones de África reconozcan y protejan la libertad religiosa y la libertad de culto, extirpando todas las formas de intolerancia, persecución y fundamentalismo religioso. Piden también la restitución de iglesias, de propiedades eclesiásticas y de propiedades de otras instituciones religiosas confiscadas en algunas naciones.
Proposición 28
Migrantes y refugiados
En el continente africano hay cerca de quince millones de migrantes que buscan una patria y un lugar de paz. El fenómeno de este éxodo revela el aspecto de las injusticias y crisis socio-políticas de algunas áreas de África. Miles han intentado, e intentan aún, atravesar desiertos y mares para alcanzar “pastos más verdes”, donde creen que recibirán una instrucción mejor, que ganarán más dinero y, en algunos casos, que gozarán de mayor libertad. Por desgracia este fenómeno afecta a muchas naciones del continente. Aún hoy, muchos refugiados languidecen en prisión, centenares han muerto.
Esta situación precaria para tantos extranjeros debería ser vencida por la solidaridad de cada uno; en cambio ésta causa mucho miedo y ansiedad. Muchos consideran a los inmigrantes una carga y los miran con sospecha, considerándoles un peligro y una amenaza. Todo esto trae a menudo expresiones de intolerancia, xenofobia y racismo.
Entre algunas cuestiones recientes y preocupantes, hay una legislación que penaliza todos los ingresos clandestinos en las naciones extranjeras, y consulados y policía de frontera que discrimina en los aeropuertos a los pasajeros africanos.
Ciertamente las migraciones dentro y fuera del continente son un drama con muchas dimensiones, que afecta a todos los países, creando desestabilización, la destrucción de familias y una pérdida del capital humano de África.
Los Padres sinodales creen ante todo que las políticas y las leyes migratorias restrictivas del mundo contra los africanos violan cada vez más el principio del destino universal de los bienes creados y las enseñanzas de la Iglesia sobre los derechos humanos, sobre la libertad de movimiento y sobre los derechos de los trabajadores migrantes.
El Sínodo por tanto está convencido de que es necesario y urgente:
- pedir a los gobiernos que apliquen la ley internacional sobre migraciones de forma justa y conveniente sin discriminar a los pasajeros africanos;
- proporcionar un cuidado pastoral especial a los sectores vulnerables de la población africana, en un esfuerzo conjunto entre las Iglesias de origen y las Iglesias hospedantes, para ampliar el cuidado pastoral a los migrantes;
- propugnar un tratamiento justo de los refugiados en cooperación con el Consejo Pontificio para los Migrantes e Itinerantes, la Comisión Internacional Católica para las Migraciones y las Comisiones para la Justicia y la Paz a todos los niveles de la Iglesia;
- establecer oficinas o “Comisiones” para el Movimiento de los Pueblos en los secretariados de las Conferencias Episcopales, encargados de trabajar juntos y con el Consejo Pontificio para los Migrantes e Itinerantes;
- desarrollar programas de cuidado pastoral para los migrantes y sus familias.
El Sínodo invita también a los gobiernos africanos a crear un clima de seguridad y de libertad para llevar a cabo programas de desarrollo y de creación de trabajo, disuadiendo así a sus ciudadanos a dejar su hogar convirtiéndose en refugiados, y tomando iniciativas que animen a los refugiados a volver, con programas de acogida para ellos.
Proposición 29
Recursos naturales
La tierra es un precioso don de Dios a la humanidad. Los Padres Sinodales dan gracias a Dios por los abundantes y ricos recursos naturales de África.
Pero afirman que los pueblos de África, en lugar de gozar de ellos como una bendición y fuente de desarrollo real, son víctimas de una mala gestión pública por parte de las autoridades locales y de la explotación por parte de poderes extranjeros.
Hoy existe una estrecha conexión entre la explotación de los recursos naturales, el tráfico de armas y la inseguridad deliberadamente mantenida.
Algunas sociedades multinacionales explotan los recursos naturales de las naciones africanas a menudo sin interesarse por sus poblaciones ni respetar el medio ambiente, con la complicidad de muchas personas privilegiadas del lugar.
Los padres Sinodales condenan la cultura del consumismo que es devastadora e invocan la cultura de la moderación. El Sínodo hace un llamamiento a la comunidad internacional para que se respalden fórmulas de legislación nacional e internacional para una justa redistribución de las rentas producidas por los recursos naturales en beneficio de las poblaciones locales, para asegurar una gestión legal en ventaja de las naciones propietarias de tales recursos, impidiendo al mismo tiempo la explotación ilegal. El Sínodo propone también dirigirse al sistema económico global, que sigue teniendo al margen a África.
Nosotros recomendamos con urgencia a la Iglesia-Familia de Dios en África para que haga presión sobre nuestros gobiernos para que adopten un cuadro jurídico aceptable que tenga en cuenta los intereses de nuestras naciones y poblaciones.
Pedimos a las instituciones de la Iglesia que operan en estas sociedades para que presionen con el fin de conseguir que esas poblaciones gestionen por sí mismas sus recursos naturales.
Por su parte la Iglesia intentará instituir en las diversas naciones del continente una mesa de seguimiento de la gestión de los recursos naturales.
Proposición 30
La tierra y el agua
Dado que grandes extensiones de terreno fértil y de recursos hídricos son explotados sin escrúpulo por inversores extranjeros y locales en muchos países africanos, causando el traslado y la privación de personas pobres y de sus comunidades a menudo impotentes para oponerse a este “asalto”, este Sínodo invita urgentemente a todos los gobiernos a asegurarse de que sus ciudadanos sean protegidos contra la exclusión injusta de su propia tierra y del acceso al agua, que son bienes esenciales de la persona humana.
Los Padres sinodales recomiendan vivamente que:
- la Iglesia en África se informe y aprenda sobre a los problemas sobre la tierra y el agua en las Iglesias locales, para educar al Pueblo de Dios y hacerlo capaz de responder a decisiones injustas al respecto;
- todas las negociaciones para contratos sobre la tierra deben llevarse a cabo con plena transparencia y con la participación de las comunidades locales que podrían resultar afectadas;
- los acuerdos para la expropiación de tierras no deben ser contratados ni firmados sin previo consenso, libre y consciente de las comunidades locales implicadas, y la gente no debe perder su propia tierra sin una compensación apropiada;
- los agricultores tengan garantizado un salario decente a la luz del hecho de que las inversiones promueven la creación de empleo;
- los modelos de producción agrícola respeten el ambiente y no contribuyan al cambio climático, al empobrecimiento del terreno y al agotamiento de las reservas de agua potable;
- la producción del alimento para la exportación no ponga en peligro la seguridad y la propiedad del alimento, ni as necesidades de las futuras generaciones;
- los derechos tradicionales a la tierra sean respetados y reconocidos por la ley; y
el agua no sea explotada como un producto económico privado sin la debida atención a los intereses de la gente.
Proposición 31
La globalización y la ayuda internacional
La Iglesia en África debería ser consciente de la ambigüedad de la globalización y de sus consecuencias. Debe estar preparada para responder a los desafíos que la globalización implica y afrontar las responsabilidades que derivan de ella. La mejor globalización debe ser una globalización de la solidaridad.
La globalización de la solidaridad a veces asume la forma de ayuda internacional a través de las agencias que actúan a nivel mundial. Desafortunadamente esta ayuda no siempre llega a las personas a las que está destinado, o a veces llega en condiciones que no reflejan las necesidades de la gente.
Los Padres sinodales reclaman a los gobiernos africanos y a las agencias intermediarias una mayor responsabilidad y una administración transparente de la solidaridad internacional, en el interés del bien común. Los Padres sinodales insisten en que estos valores sean apreciados y que las Iglesias locales sean reconocidas como agentes del desarrollo.
Proposición 32
Respeto por la diversidad étnica
La Iglesia, en servicio de la reconciliación, tiene la misión de reconciliar todas las cosas en Cristo (cf. 2Cor 5, 19). En el cumplimiento de su misión la Iglesia reconoce y respeta las ricas diversidades étnicas, culturales, políticas y religiosas de los pueblos africanos, buscando la unidad en la diversidad, más que en la uniformidad, prefiriendo lo que les unifica a lo que les divide y tomando de las diversidades los valores positivos como fuente de fuerza para alcanzar la concordia social, la paz y el progreso.
Proposición 33
Inculturación
Es necesario realizar un estudio completo sobre las tradiciones y las culturas africanas a la luz del Evangelio, para enriquecer la vida cristiana, para apartar esos aspectos que sean contrarios a las enseñanzas cristianas y para animar y sostener el trabajo de evangelización de los pueblos de África y de sus culturas.
La Iglesia en África experimenta un crecimiento constante en el número de sus miembros y de aquellos que sirven como clero. Con todo existe una incoherencia entre algunas prácticas culturales tradicionales africanas y lo que requiere el Evangelio.
Para poder ser pertinente y creíble, la Iglesia necesita realizar un discernimiento profundo, para identificar esos aspectos de la cultura que promueven y aquellos que impiden la inculturación de los valores evangélicos.
Por tanto el Sínodo propone:
- que se promuevan los valores culturales positivos y se inculquen en todas sus instituciones de enseñanza y educación;
- que se anime y promueva el trabajo de los teólogos auténticamente africanos;
- que los elementos positivos de las culturas tradicionales africanas se incorporen a los ritos de la Iglesia;
- que los agentes pastorales aprendan las lenguas y culturas locales, de modo que los valores del Evangelio puedan tocar el corazón de la gente, y la ayuden a una genuina reconciliación que lleve a una paz duradera;
- que los documentos del Magisterio se traduzcan en las lenguas locales;
- que se facilite el intercambio de documentos entre Conferencias Episcopales;
- que las reglas canónicas y litúrgicas respecto al ministerio del exorcismo se usen en un ministerio de compasión, justicia y caridad; y
- que se denuncie la simonía entre un cierto número de sacerdotes, que abusan de los sacramentos para salir al encuentro de los requerimientos de los fieles, a quienes les gustan los símbolos religiosos como el incienso, el agua bendita, el aceite de oliva, la sal, las velas, etc.
La enseñanza de la cultura condiciona el desarrollo integral de los individuos y grupos. Por tanto los africanos deberían promover la herencia cultural de su región. Deberían tener aprecio por ciertos valores y al mismo tiempo abrirlos a un encuentro con otras culturas, valores como el respeto por los ancianos y por las mujeres como madres; respeto por la solidaridad, la ayuda mutua y la hospitalidad, la unidad, el respeto por la vida, la honradez, la verdad y la palabra de honor.
III – PROMOTORES
A) Ecclesia
Proposición 34
Evangelización
Los Padres sinodales resaltan la urgencia y la necesidad de la evangelización, que es la misión y la verdadera identidad de la Iglesia (“Evangelii nuntiandi”, 14).
Los padres sinodales ponen en evidencia que esta evangelización consiste esencialmente en dar testimonio ante todo a través de la vida y después con la palabra (“Evangelii nuntiandi”, 21), en un espíritu de apertura a los demás, de respeto y de diálogo con ellos, ateniéndose a los valores del Evangelio.
Este Sínodo se dirige a la Iglesia-Familia de Dios en África para que sea testigo del servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz, como la “sal de la tierra” y la “luz del mundo”.
Proposición 35
Pequeñas comunidades cristianas / Comunidades eclesiales vivientes
El Sínodo renueva su apoyo a la promoción de las SCC / CEV, que edifican firmemente a la Iglesia-Familia de Dios en África. Las SCC / CEV, basadas en el compartir del evangelio, donde los cristianos se reúnen para celebrar la presencia del Señor en su vida y en medio de ellos, a través de la celebración de la Eucaristía, la lectura de la Palabra de Dios y el testimonio de su fe en el servicio amoroso entre ellos y en sus comunidades. Bajo la guía de sus pastores y catequistas intentan profundizar su fe y madurar en el testimonio cristiano viviendo experiencias concretas de fraternidad, maternidad, relación, amistad abierta, donde cada uno se cuida del otro. Esta familia de Dios se extiende más allá de los vínculos de la sangre, etnia, tribu, cultura y raza . De esta forma las SCC / CEV abren senderos de reconciliación con las familias extendidas, que tienen la tendencia a imponer a los núcleos de las familias cristianas sus maneras y costumbres sincretistas.
Proposición 36
Desafíos de los nuevos movimientos religiosos
A la luz de los retos lanzados por los nuevos movimientos religiosos (cultos, movimientos esotéricos, etc.), a las Iglesias locales se les pide que preparen nuevas formas de evangelización que afronten lo mejor posible los problemas actuales de los fieles.
También las parroquias deben promover en sus Pequeñas Comunidades Cristianas / Comunidades Eclesiales Vivientes (SCC / CEV) una vida fraterna de solidaridad. Los agentes de la actividad apostólica deben desarrollar un ministerio de escucha espiritual y de apoyo para asistir a los fieles en la vida de cada día conservando la fe.
Además el Sínodo recomienda que la catequesis conduzca a una genuina experiencia de conversión e incluya la formación a la perseverancia en la fe en tiempo de prueba (cf. Rm 5, 3-5) de la misma forma que la iniciación tradicional prepara a los jóvenes a afrontar todo tipo de situaciones. Debe ofrecerse a los fieles una profunda enseñanza bíblica y doctrinal. Los grupos de oración, los movimientos eclesiales y las nuevas comunidades deberían introducir también esta instancia en sus programas.

02 noviembre 2009

Relatos indignantes


Por monseñor Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Cristóbal de Las Casas




VER
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) acaba de publicar un librito titulado "Bienvenidos al infierno del secuestro", que transcribe 25 testimonios de migrantes centroamericanos, secuestrados, extorsionados, torturados y asesinados; varias mujeres fueron violadas. Los relatos, gravados en julio de este año, refieren que esto les ha acontecido en su paso por varios Estados del país, sobre todo en el sur y el oriente, cuando tratan de llegar al Norte. Los secuestradores, ligados a cárteles de narcotraficantes, exigen números telefónicos de parientes, para que les depositen cantidades exorbitantes, como condición para soltarlos. Es la nueva industria de la extorsión.

Cito: "De acuerdo con los testimonios, en muchos casos hay participación de servidores públicos, ya sean federales, estatales o municipales, y en la comisión de este delito están involucrados tanto mexicanos como extranjeros. Mientras algunas autoridades se empeñan en demostrar que el fenómeno del secuestro de migrantes no es de la magnitud denunciada, los secuestradores siguen operando, privando de la libertad a los migrantes..., y obteniendo ganancias ilícitas a costa del sufrimiento físico y psicológico de niñas, niños, mujeres y hombres migrantes" (págs. 11-12).

Un migrante dijo: No les importa ver a un hombre llorar, sacarle los sesos. Cuando uno les habla de Dios, nomás se enojan. "Aquí no existe Dios", me dicen; "aquí existimos nada más nosotros"... Cuando estás ahí, estás tocando el infierno con tus propias manos (p. 17-19). Otro relató: Cuando llegamos a la casa del secuestro nos amarraron, nos vendaron, nos pusieron esposas. Nos daban patadas, puñetazos, sin razón. Nos metían a un cuartito pequeño, pequeño, donde comenzaban a golpear, a golpear, a patear, a patear, y ahí te dejaban. De ahí metían a otro y lo golpeaban todo, todo, todo, y ahí lo dejaban a uno, amarrado, toda la noche, en el suelo" (p. 44). Uno más: Cuando llegamos a la casita, que viene un mexicano que traía una mochila de puras armas y un rifle bien grande. Sabe qué rifle sería, como un M-16, y que les dice: Agárralos y el que no pague, mátenlo". Entonces a mí me dio mucho, mucho miedo. Yo pensé en regresarme ahí, pero nos venimos pa adelante... México antes era tan bonito... la gente era tan buena... Nosotros no sufríamos aquí. ¡Y ahora mírense! (p. 49-51).

JUZGAR
Dice el Papa Benedicto XVI en su Encíclica Caritas in veritate: "El fenómeno de las migraciones impresiona por sus grandes dimensiones, por los problemas sociales, económicos, políticos, culturales y religiosos que suscita, y por los dramáticos desafíos que plantea. Estamos ante un fenómeno social que marca época, que requiere una fuerte y clarividente política de cooperación internacional para afrontarlo debidamente..., con vistas a salvaguardar las exigencias y los derechos de las personas y de las familias emigrantes, así como las de las sociedades de destino. Todos podemos ver el sufrimiento, el disgusto y las aspiraciones que conllevan los flujos migratorios... Todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situación" (62).

ACTUAR
Todos debemos hacer algo, más de lo que se hace ya, para proteger a los migrantes. El Senado de la República aprobó unas leyes al respecto. Nosotros hemos impulsado albergues y acciones solidarias para atenderles humanitariamente. Las autoridades judiciales y el ejército han de cuidarlos y desmantelar redes de abusivos, evitando ser cooptados por la corrupción. Los dueños de capitales, que inviertan en generar empleos, para evitar la salida riesgosa en busca de trabajo. Los pobres, que se organicen en cooperativas, para enfrentar su marginación y no esperen que todo lo resuelva el gobierno.

Promovamos una evangelización más kerigmática, pues "sin Dios el hombre no sabe dónde ir ni tampoco logra entender quién es. La cerrazón ideológica a Dios y el indiferentismo ateo, que olvida al Creador, corre el peligro de olvidar también los valores humanos" (Caritas in veritate 78).
Aclaración vaticana sobre celibato y anglicanos que regresan a la Iglesia católica


Nota del padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede



Se han difundido especulaciones, basadas en observaciones supuestamente informadas del corresponsal italiano Andrea Tornielli, según las cuales el retraso en la publicación de la constitución apostólica sobre los ordinariatos personales para la entrada de los anglicanos a la plena comunión con la Iglesia católica, anunciada el 20 de octubre de 2009 por el cardenal William Joseph Levada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, se debe a algo más que a "razones técnicas". Según estas especulaciones, hay una cuestión sustancial que explicaría el retraso, un desacuerdo sobre si el celibato será la norma para los futuros clérigos de esta medida.
El cardenal Levada ha declarado sobre estas especulaciones: "Si se me hubiera preguntado, con gusto habría clarificado cualquier duda sobre mis palabras en la conferencia de prensa. Estas especulaciones no tienen razón de ser. En el Vaticano nadie me ha mencionado esta cuestión. El retraso es meramente técnico, pues se trata de asegurar la consistencia del lenguaje canónico y de las referencias. Las cuestiones de traducción son secundarias; la decisión de no retrasar la publicación esperando a que sea publicado el texto ‘oficial' en latín en las Acta Apostolicae Sedis fue tomada hace tiempo".
Los borradores preparados por el grupo de trabajo y presentados para el estudio y la aprobación a través del proceso acostumbrado seguido por la Congregación, han incluido todos ellos la siguiente afirmación, que actualmente se encuentra en el artículo VI de la Constitución:
§1 Aquellos que ejercieron el ministerio como diáconos, presbíteros u obispos, y que cumplen con los requisitos establecidos por el derecho canónico y no están impedidos por irregularidades u otros impedimentos, pueden ser aceptados por el ordinario como candidatos a las sagradas órdenes en la Iglesia católica. En el caso de los ministros casados, se han de observar las normas establecidas en la carta encíclica del Papa Pablo VI "Sacerdotalis Coelibatus", n. 42, y en la declaración "In June". Los ministros no casados deben atenerse a la norma del celibato clerical del Código de Derecho Canónico, canon 277 §1.
§2 El ordinario, en plena observancia de la disciplina del celibato clerical en la Iglesia latina, por regla general (pro regula) admitirá sólo a hombres célibes al orden del presbiterado. Puede también pedir al romano pontífice, como una derogación del canon 277, §1 la admisión de hombres casados a la orden del presbiterado, caso por caso, según los criterios objetivos aprobados por la Santa Sede.
Este artículo se ha de entender como coherente con la actual práctica de la Iglesia, según la cual antiguos ministros anglicanos casados pueden ser admitidos al ministerio sacerdotal en la Iglesia católica, según el criterio de caso por caso. Por lo que se refiere a los futuros seminaristas, fue considerado como mera especulación si se darían casos en los que podría pedirse una dispensa de la regla del celibato. Por esta razón, se han de desarrollar criterios objetivo sobre estas posibilidades (por ejemplo, seminaristas casados que ya están en formación) entre el ordinariato personal y la conferencia episcopal, presentados para la aprobación de la Santa Sede.
El cardenal Levada reveló que el trabajo técnico sobre la "Constitución" y las "Normas" concluirá para finales de la primera semana de noviembre.
Descubrir al Creador a través de la creación


Audiencia con motivo de un encuentro organizado por la “Specola Vaticana”



Eminencia,
Señoras y Señores,
Me complace saludar a esta asamblea de astrónomos distinguidos de todo el mundo, reunidos en el Vaticano para la celebración del Año Internacional de la Astronomía, y doy las gracias al cardenal Giovanni Lajolo por sus amables palabras de introducción. Esta celebración, que conmemora el cuarto centenario de las primeras observaciones de Galileo Galilei del cielo con telescopio, nos invita a considerar los grandes progresos del conocimiento científico en la edad moderna y, de modo particular, a dirigir la mirada nuevamente a los cielos con un espíritu de asombro, contemplación y compromiso con la búsqueda de la verdad, dondequiera que se encuentre.
Esta reunión coincide también con la inauguración de las nuevas instalaciones del Observatorio Vaticano en Castel Gandolfo. Como ustedes saben, la historia del Observatorio está vinculada de una forma muy real a la figura de Galileo, a las controversias que rodearon su investigación, y al intento de la Iglesia por lograr una comprensión correcta y fructífera de la relación entre ciencia y religión. Aprovecho esta ocasión para expresar mi gratitud no sólo por los cuidadosos estudios que han aclarado el contexto histórico preciso de la condena de Galileo, sino también por los esfuerzos de todos aquellos comprometidos con el diálogo permanente y la reflexión sobre la complementariedad de la fe y la razón, al servicio de la una comprensión integral del hombre y de su lugar en el universo. Estoy especialmente agradecido al personal del Observatorio, y al Grupo de Amigos y Benefactores de la Fundación Observatorio del Vaticano, por sus esfuerzos para promover la investigación, las oportunidades de educación y el diálogo entre la Iglesia y el mundo de la ciencia.
El Año Internacional de la Astronomía pretende nada menos que recuperar para las personas en todo el mundo la maravilla y el asombro extraordinario que caracterizaron la gran época de los descubrimientos, en el siglo XVI. Pienso, por ejemplo, en la alegría que sintieron los científicos del Colegio Romano, que a pocos pasos de aquí desarrolló las observaciones y los cálculos que llevaron a la adopción a nivel mundial del calendario gregoriano. Nuestra propia época, situada en el umbral descubrimientos científicos que quizá tienen un alcance aún mayor, podría beneficiarse de la misma sensación de admiración y el deseo de alcanzar una síntesis verdaderamente humanista del conocimiento, que inspiró a los padres de la ciencia moderna. ¿Quién puede negar que la responsabilidad del futuro de la humanidad, e incluso el respeto por la naturaleza y el mundo que nos rodea, demanda - hoy más que nunca - la observación cuidadosa, el juicio crítico, la paciencia que son esenciales al método científico moderno? Al mismo tiempo, los grandes científicos de la era de los descubrimientos también nos recuerdan que el verdadero conocimiento se dirige siempre a la sabiduría, y, en lugar de restringir los ojos de la mente, nos invita a levantar nuestra mirada hacia el reino superior del espíritu .
El conocimiento, en una palabra, debe ser entendido y aplicado en toda su amplitud liberadora. Ciertamente puede reducirse al cálculo y la experimentación, pero si aspira a ser sabiduría, capaz de dirigir al hombre a la luz de sus primeros inicios y sus fines últimos, debe estar comprometida con la búsqueda de esa verdad última que, aunque esté más allá de nuestro completo alcance, sin embargo, es nada menos que la clave de nuestra auténtica felicidad y libertad (cf. Jn 8,32), la medida de nuestra verdadera humanidad, y el criterio para una relación justa con el mundo físico y con nuestros hermanos y hermanas en la gran familia humana.
Queridos amigos, la cosmología moderna nos ha demostrado que ni nosotros, ni la tierra que pisamos, es el centro de nuestro universo, compuesto por miles de millones de galaxias, cada una de ellas con miríadas de estrellas y planetas. Sin embargo, al tratar de responder al reto de este año -el de levantar los ojos al cielo para redescubrir nuestro lugar en el universo - ¿cómo no podemos quedar atrapados en la maravilla expresada por el salmista hace tanto tiempo? Contemplando el cielo estrellado, exclamó con admiración al Señor: "Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas que fijaste tú, ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes, el hijo de Adán para que de él te cuides? " (Salmo 8,4-5). Mi esperanza es que el asombro y exaltación que están destinados a ser los frutos de este Año Internacional de la Astronomía lleve más allá de la contemplación de las maravillas de la creación a la contemplación del Creador, y del amor, que es el motivo subyacente de la creación - el amor que, en las palabras de Dante Alighieri, "mueve el sol y las estrellas" (Paraíso XXXIII, 145). El Apocalipsis nos dice que, en la plenitud de los tiempos, la Palabra por quien todo fue hecho vino a habitar entre nosotros. En Cristo, el nuevo Adán, reconocemos el verdadero centro del universo y de toda la historia, y en él, el Logos encarnado, podemos ver la mayor medida de nuestra grandeza como seres humanos, dotados de razón y llamados a un destino eterno.
Con estas reflexiones, queridos amigos, les saludo a todos ustedes con respeto y estima, y les ofrezco mis oraciones de buenos deseos por su investigación y enseñanza. Sobre ustedes, sus familias y sus seres queridos, invoco de corazón las bendiciones del Dios Todopoderoso de sabiduría, el gozo y la paz.

01 noviembre 2009

Proposiciones al Papa aprobadas por el Sínodo

Paz, medio ambiente tráfico de armas y política



C) PAX
Proposición 21
Paz
La paz es ante todo un don de Dios y también un fruto de nuestros esfuerzos, Por esto la paz debería comenzar en los corazones de las personas como una gracia donada (cf. Jn 14, 1). “Mi paz os doy”, dice Jesús (Jn 14, 27).Ya que la paz es un bien universal, que depende del respeto de los derechos humanos de cada persona y de toda la creación, deberíamos dedicar nuestras energías a su servicio.
El Sínodo por tanto propone que:
- se constituya un programa africano de paz y solidaridad para intervenciones de solidaridad y asistencia a la Iglesia local en la resolución de conflictos y en la pacificación en todo el continente con sabios consejos sobre la justicia, la paz y la reconciliación. Esta iniciativa hará surgir desde nuestra Iglesia aquellos que tienen experiencia, integridad, respeto por los demás. El Consejo Pontificio “Justicia y Paz” será invitado a conectarse con el SECAM para promover esta iniciativa.
- se organicen Consejos por la Paz a nivel diocesano, nacional y regional, dentro de la Comisión “Justicia y Paz”, con un homólogo a nivel continental, constituido por un enlace con la “African Peace and Solidarity Initiative” del SECAM;
- estos Consejos para la construcción de la paz deberían estar provistos de personal y medios para formar al clero y a los laicos en la práctica de la construcción de la paz, del diálogo y de los esfuerzos de mediación;
- Comisiones por la Justicia y la Paz a nivel nacional y regional destinadas a una mesa de seguimiento para la prevención y la resolución de conflictos;
- se desarrollen pequeños grupos y programas de formación adecuados a cada nivel (primaria, secundaria, colegio y universidad) para impartir una verdadera cultura de paz;
- los formadores de los seminarios deben seguir un curso que incluya estudios sobre la paz y sobre la resolución de conflictos;
- se forme una organización permanente que favorezca el diálogo interétnico, de cara a una paz duradera;
- oración por la paz y por las elecciones.
D) ARGUMENTA ADNEXA
Proposición 22
La protección del medio ambiente y la reconciliación con la creación
Nuestra fe cristiana nos enseña que Dios Creador ha hecho todas las cosas buenas (cf. Gn 1), y a nosotros, seres humanos, nos ha dado la tierra para que la cultiváramos y cuidásemos de ella como administradores (cf. Gn 2, 15). Nos damos cuenta de que muchos seres humanos, a todos los niveles, siguen maltratando la naturaleza y destruyendo el mundo bueno de Dios a través de la explotación de los recursos naturales más allá de lo que es sostenible y útil. Existe actualmente un deterioramiento irresponsable y una destrucción insensata de la tierra, que es “nuestra madre”.
En complicidad con aquellos que ejercen el liderazgo político y económico en África, algunos hombres y mujeres de negocios, de gobierno, compañías multinacionales y transnacionales se implican en operaciones que envenenan el medio ambiente, destruyen la flora y la fauna, causando así una erosión y una desertificación sin precedentes de grandes zonas de tierra cultivable. Todo esto amenaza la supervivencia de la humanidad y todo el ecosistema. Esto ha suscitado entre los científicos y los interesados directamente la toma de conciencia de los efectos deletéreos del cambio climático, del enfriamiento global, de las calamidades naturales (come terremotos, maremotos y sus consecuencias como los “tsunami”).
Para hacer habitable la tierra más allá de la generación actual y garantizar una atención sostenible y responsable para la tierra invitamos a las Iglesias particulares a:
- promover la educación y la conciencia del respeto por el ambiente;
- convencer a los gobiernos locales y nacionales a que adopten políticas y reglamentos legalmente vinculantes para la protección del ambiente y promuevan fuentes de energía alternativas y renovables; y
- animen a todos a plantar árboles y a tratar a la naturaleza y sus recursos cooperando con el bien común y la integridad de la naturaleza, con transparencia y respeto por la dignidad humana.
Proposición 23
El tráfico de armas
La Iglesia en África, reunida en Sínodo, a causa de la proliferación de armas y minas en el continente y en sus islas, se asocia a la Santa Sede, y de todo corazón da la bienvenida a las iniciativas de la ONU, de la Unión Africana y de las organizaciones intergubernamentales regionales como ECOWAS – Embargo de las armas ligeras –, para detener el tráfico ilegal de armas y para hacer transparente cualquier comercio legal de armas. El Sínodo recomienda que el Consejo Pontificio “Justicia y Paz” actualice su documento sobre el tráfico de armas.
Los Padres Sinodales animan a los gobiernos nacionales a apoyar el estudio en curso y la preparación de un Tratado sobre el Comercio de las Armas (ATT) en la ONU, con estándares universales de coerción hacia el comercio global de armas convencionales, que debería respetar los derechos del hombre y la ley internacional humanitaria.
Los Padres Sinodales, haciendo suya la invitación del profeta Isaías, por amor a Dios y al prójimo: “Forjaran de sus espadas azadones, y de sus lanzas podaderas” (Is 2, 4), proponen que el proyecto y la producción de cualquier tipo de arma sea reducido drásticamente por el bien del desarrollo, de la instrucción y de la agricultura, que respete el medio ambiente.
Además los Padres Sinodales condenan categóricamente la producción de armas nucleares, armas biológicas, armas antipersona y todo tipo de armas de destrucción masiva. Piden que éstas sean borradas de la faz de la tierra.
Las Conferencias Episcopales de los países que producen armas son animadas a recomendar públicamente a sus propios gobiernos que introduzcan una legislación que reduzca la producción y la distribución de armas, que de lo contrario van en detrimento de los pueblos y de las naciones africanas.
Proposición 24
Buen gobierno
El bien común debería expresarse jurídicamente en la Constitución, y exige el ejercicio del buen gobierno. Su práctica requiere también el respeto de los principios de la democracia: igualdad entre las personas, soberanía de los pueblos y respeto por la aplicación de la ley; de lo contrario a la democracia le falta vitalidad y muere.
Los Padres Sinodales por ello invitan a los responsables a asumir y ejercer concienzudamente el sentido de la gestión del bien común más allá de los intereses de la familia, clan, grupo étnico o partido político, y a proteger y promover el derecho social, económico, político y religioso de cada ciudadano en el sentido de la Declaración Universal de las Naciones Unidas y de la Carta Africana de los Derechos del Hombre y de los Pueblos. Los Padres Sinodales solicitan a las Conferencias Episcopales a todos los niveles que establezcan organismos de asistencia que puedan insistir ante los miembros del parlamento, de los gobiernos y de las instituciones internacionales, para que favorezcan una contribución efectiva de la Iglesia en la elaboración de leyes justas y políticas para el bien de la gente.
En espera de desarrollar plenamente un papel y aportar su propia contribución para una cultura de paz y de los derechos humanos, la Iglesia en África pide formar parte de instituciones nacionales, regionales y continentales en África (AU). El Sínodo exhorta a las Conferencias Episcopales a que apoyen el Peer Reneview Mechanism del NEPAD dentro de la Unión Africana, y exhorta a los propios países africanos a someterse a él.
Proposición 25
Política
Los Padres Sinodales reconocen los avances positivos en la esfera política y socio-económica en aquellos países africanos que son gobernados según su propia Constitución, y donde los derechos humanos, la justicia y la paz son mantenidos. Los Padres Sinodales aprecian la creciente madurez de la sociedad civil que en algunos países empieza a afirmarse y a pesar sobre las decisiones relativas al futuro del país. Acogen con alegría y animan a los responsables políticos que se dedican al servicio del pueblo.
Con todo el Sínodo ha constatado con tristeza que en muchos países africanos hay brutales violaciones de los derechos humanos, corrupción e impunidad que fomentan golpes de Estado, conflictos violentos y guerras. En estos lugares los principios de la democracia son arrancados de raíz (igualdad entre los seres humanos, soberanía del pueblo, respeto universal del estado de derecho).
El proceso democrático en estos casos conoce cada vez más derivas que comprometen seriamente la paz, el desarrollo y la estabilidad de las naciones; los sistemas antidemocráticos como los despóticos, las partitocracias, los gobiernos militares están en expansión y tratan a los estados como botín de guerra. Estas naciones se encuentran endeudadas, saqueadas, sobreexplotadas.
La misión de la Iglesia frente a todo esto es la de promover una cultura atenta a la primacía del derecho y del respeto de los derechos humanos para todos. Los Padres Sinodales invitan por ello a todos los pastores a comprometerse en asegurar a los responsables políticos y económicos actuales y futuros una formación espiritual, doctrinal, pastoral y práctica, como también un acompañamiento espiritual (creando capellanías). Requieren la creación de facultades de ciencias políticas en las universidades católicas. La doctrina social de la Iglesia es un instrumento precioso que merece una larga divulgación. Exhortamos a todas las Conferencias Episcopales a promover programas multidimensionales de educación cívica; a crear programas para favorecer la formación de una conciencia social a todos los niveles; animan a la participación de ciudadanos competentes y honrados en los partidos políticos.