Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!
Dentro de muy poco, ya metidos en los tres últimos años camino hacia el Centenario, celebraremos un nuevo 2 de octubre, día en que san Josemaría vio la Obra, y poco después, el 6 de octubre, el de su canonización. Aprovechemos estas fiestas para poner la mirada de un modo especial en nuestro Padre, con un deseo renovado de aprender de su vida a ser y hacer el Opus Dei.
Desde el Cielo sigue acompañándonos en nuestro camino. Podemos pensar que nada de lo que nos ocurra, ya sea bueno o doloroso, le es indiferente. Me vienen a la cabeza aquellas palabras, tan llenas de cariño, que nos decía en una ocasión: «Os quiero porque sois hijos de Dios, porque habéis decidido libremente ser mis hijos, porque tratáis de ser santos, porque sois muy fieles y muy majos: todos mis hijos lo son» (AGP, P01 1971, p. 10).
Acudamos a su intercesión con mucha confianza, sabiendo que siempre nos escucha y nos acompaña.
Sigamos, como siempre, muy unidos al Santo Padre, ahora también en su viaje apostólico en Francia.
Desde los salones del Elíseo hasta las muchedumbres de Lourdes, París y Metz, el Papa firma en Francia una enérgica defensa del valor sagrado de la persona, alertando contra la «falsa compasión» de la eutanasia, la dictadura de los algoritmos y la deshumanización del hiperconsumo
El viaje apostólico de León XIV a Francia no ha sido una simple gira diplomática ni una mera sucesión de ceremonias litúrgicas. Ha constituido una auténtica enmienda a la totalidad del modelo antropológico, cultural y ético en el que se adormece el Occidente contemporáneo. A lo largo de sus intervenciones en París, en el estadio de Saint-Denis, en las explanadas de Lourdes o en el auditorio europeo de Metz, el Santo Padre ha hilvanado un mismo hilo conductor: la dignidad inalienable del ser humano y la sacralidad inviolable de la vida como único cimiento capaz de sostener la libertad, la justicia y la paz en Europa, haciendo así realidad el lema del viaje papal: «Pour que le monde ait la vie» («Para que el mundo tenga vida»).
El cimiento irrenunciable
El arranque del periplo en el Palacio del Elíseo marcó la pauta de todo el viaje. Ante el presidente Emmanuel Macron y las autoridades del Estado —en una nación que elevó recientemente el aborto a rango constitucional—, León XIV no dudó en situar el debate en su raíz más profunda. El Papa afirmó con rotundidad que «la protección del derecho a la vida constituye el fundamento imprescindible de cualquier otro derecho humano». Para el Pontífice, una sociedad que pretende garantizar libertades mientras descarta a los más indefensos incurre en una contradicción insostenible. En esa misma alocución denunció abiertamente las derivas que amenazan a la humanidad: las manipulaciones genéticas, la gestación subrogada, el comercio de órganos y la oferta de una muerte programada.
Esta batalla conceptual tuvo su réplica más emotiva en el santuario del Accueil Notre-Dame de Lourdes. Allí, ante enfermos, cuidadores y personal sanitario, el Santo Padre desarmó los sofisticados eufemismos de las legislaciones sobre el final de la vida: «Lo que es legal no es necesariamente moral». Cuestionó la «falsa compasión» que pretende solucionar el dolor eliminando al doliente y recordó a los médicos que su vocación es cuidar a la persona, jamás convertirse en servidores de la muerte. «Vosotros no sois un peso, sois el corazón palpitante de nuestra humanidad», proclamó dirigiéndose a las personas vulnerables.
La paradoja tecnológica: la trampa de la IA
El segundo gran eje del mensaje papal abordó la desorientación existencial provocada por el dominio tecno-científico. En la sede de la UNESCO en París, León XIV advirtió que la aceleración digital e instrumental jamás colmará las preguntas fundamentales del corazón humano. Frente a la tentación de sustituir el pensamiento por algoritmos o rendir culto a la eficiencia, sentenció que «el sentido de la vida es el oxígeno de la mente». El Pontífice alertó de que cuando la educación y la ciencia se desvinculan de la verdad y la moral, degeneran irremisiblemente en instrumentos de propaganda y manipulación.
Esta diagnosis del malestar contemporáneo fue trasladada a la calle en la multitudinaria Misa en la Plaza de la Concordia. Ante miles de fieles, el Papa diseccionó las adicciones del siglo XXI: el ocio anestésico, el consumo desenfrenado y los «pequeños ídolos que prometen la luna y las estrellas, pero dejan el corazón vacío». Frente a una burocracia despersonalizada que clasifica al individuo según métricas o rendimiento, León XIV contrapuso la mirada de Dios: «Para Él, ninguno de nosotros es un número de serie ni un número de identificación, sino una persona única e insustituible».
Un grito a la juventud: romper la tiranía de los «me gusta» y abrazar la familia
La respuesta del Papa a esta crisis de sentido tuvo su epicentro juvenil en dos escenarios masivos: el Stade de France ante 80.000 jóvenes y el auditorio de Metz. En Saint-Denis, el Santo Padre dialogó sin filtros sobre la ansiedad actual, la soledad interior y el vacío de las redes sociales. Advirtió contra el individualismo virtual que atrapa al joven en la ilusión de «tenerlo todo para no ser nadie; recibir una gran cantidad de 'me gusta', pero quedándose solo con uno mismo». Para salir de esa parálisis, propuso el itinerario de los tres verbos de San Pablo: huye del orgullo y del consumismo, tiende a la virtud y la santidad, y lucha con el arma del cristiano: el amor que se entrega.
En Metz, engarzando la pastoral juvenil, León XIV lanzó otra vibrante apelación a las nuevas generaciones: «¡No tengan miedo de formar una familia y de tener hijos!». Exhortó a la juventud europea a no someterse a la lógica de la violencia ni del desencanto, animándolos a convertirse en artífices de comunidad, a defender la vida desde el vientre materno hasta el último aliento y a comprometerse sin complejos en la vida pública y política.
El alma de Europa: raíces cristianas, justa laicidad y desarme de los corazones
El pensamiento geopolítico de León XIV se desplegó con particular lucidez en Metz —tierra de frontera de Robert Schuman— y en el encuentro interreligioso. Reivindicando el legado de los Padres Fundadores y la matriz espiritual del continente (desde el poso monástico de San Benito hasta Alcide De Gasperi), el Papa recordó que Europa es una realidad cultural antes que geográfica y que su identidad es incomprensible sin la fe cristiana, defendiendo que la apertura a la trascendencia es el fundamento histórico de la igualdad humana y del respeto al derecho.
En este contexto, volvió a urgir a las instituciones galas a abrazar una «justa laicidad». La fe en la plaza pública, remarcó, no es una amenaza ni un proselitismo agresivo, sino un recurso educativo y ético insustituible al servicio del bien común. Paralelamente, ante los líderes religiosos y en sus discursos geopolíticos, el Papa alzó la voz contra la «ilusión del rearme» y la militarización del mundo. Reclamó «desarmar los corazones y las palabras», afirmando que emplear el nombre de Dios para justificar la violencia «es una profanación» y que la grandeza de una civilización jamás se mide por sus éxitos económicos o militares, sino por cómo protege la fragilidad humana.
Renacer desde la oración
El diagnóstico del Papa no eludió la vida interna de la propia Iglesia. En la catedral de Notre-Dame de París —recientemente restaurada tras el devastador incendio de 2019—, León XIV dejó claro que la reconstrucción de las piedras carece de sentido si no va acompañada por una profunda conversión espiritual. Advirtió al clero y consagrados contra el riesgo de naufragar en un activismo funcionalista o burocrático, recordando la advertencia de Madeleine Delbrêl: «Sin oración, no amaremos a Dios con amor». La liturgia, afirmó, no es un espectáculo estético ni un museo, sino un oasis de paz para una sociedad ruidosa e híper-conectada.
Asimismo, trazó la hoja de ruta para el episcopado francés: mantener tolerancia cero ante el drama de los abusos, apoyar decididamente la enseñanza católica, buscar la unidad eclesial frente a la polarización ideológica y configurar a la comunidad cristiana no como un refugio a la defensiva, sino como una «casa abierta».
León XIV ha entregado a Francia y a Europa una carta de navegación integral. Un mensaje sin fisuras que demuestra que la defensa intransigente de la vida, el rearme espiritual y la propuesta de la fe son en el siglo XXI las respuestas más verdaderas, audaces y esperanzadoras frente a la gran adicción al vacío que amenaza a Occidente.
Hoy deseo compartir con ustedes algunas reflexiones sobre el Viaje Apostólico a Francia que he realizado en los días pasados. Lo vivido ha sido un gran don para mí y para el Pueblo de Dios que peregrina en ese país. Agradezco a todos los que lo han hecho posible: a las autoridades civiles y eclesiásticas, y a tantas personas que se han sumado a cada uno de los eventos y han salido a las calles a encontrarse con el Papa y a manifestar la alegría de la fe. ¡Gracias a todos!
Quisiera resumir mis vivencias en un único gran símbolo: la Catedral de Notre-Dame de París. Un templo destruido hace siete años por un incendio, hoy es signo de renacimiento. Esta es una imagen de la Iglesia edificada con piedras vivas, es decir, de personas que aman a Jesús porque han sido amadas por Él y desean anunciar ese amor a todos, “para que el mundo tenga vida” (cf. Jn 6,51). Esta es la reconstrucción de la Iglesia que sólo Dios puede llevar a cabo.
***
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Pidamos al Señor, por intercesión de Nuestra Señora de Lourdes, que mantenga encendida en nosotros la lámpara de la fe, la esperanza y la caridad, y que seamos uno en Cristo, para que el mundo pueda creer en Él. Que Dios los bendiga. Muchas gracias.
Buscamos matrimonios que crean en la belleza de la vocación matrimonial y quieran ayudar a otros matrimonios a vivirla.
En mi último post, escribía sobre ese peligro tan humano de hacer las cosas porque toca, porque siempre las hemos hecho así, dejando poco a poco de poner el corazón en ellas. Y terminaba anunciando un proyecto en el que llevábamos tiempo trabajando y del que pronto os hablaría.
Ha llegado el momento. Se llama DosenDios.
Nace de una convicción muy sencilla: el matrimonio no es solo una historia de amor que hay que conservar; es una vocación que estamos llamados a descubrir y redescubrir durante toda la vida. Podemos compartir casa, hijos, preocupaciones, proyectos, ilusiones… y olvidar que, en medio de todo eso, precisamente ahí, Dios nos está esperando.
DosenDios quiere ayudarnos a detenernos un poco.
No es un curso sobre matrimonio ni una sucesión de conferencias. Tampoco está pensado para resolver problemas. Es, sencillamente, un itinerario de crecimiento espiritual compartido, nacido a partir del impulso de un grupo de matrimonios jóvenes con el que hemos estado trabajando estos últimos meses.
DosenDios se inspira en las enseñanzas de san Josemaría sobre el matrimonio y la santificación de la vida ordinaria. Un mensaje que intenté desarrollar en mi último libro, De dos en Dios, y que no pertenece a un grupo ni a una institución particular, es universal: el matrimonio es una vocación y puede ser camino de santidad, lugar de encuentro con Dios, precisamente en medio de la vida ordinaria.
DosenDios está abierto a todos, a cualquier matrimonio que quiera acercarse y recorrer el camino, piense como piense, sea cual sea su situación o su grado de práctica religiosa. No se trata de comprobar de dónde parte cada uno, sino de ofrecer un camino y dejar que cada matrimonio lo recorra como quiera. La libertad y la ausencia de juicio forman parte del ADN del proyecto.
La dinámica es deliberadamente sencilla. Cada mes, los esposos reciben una breve carta con una propuesta: leer un capítulo del libro, pensar, rezar, conversar, hacer juntos alguna pequeña actividad… Después, se reúnen con otros cuatro o cinco matrimonios para compartir lo que cada uno quiera, aprender unos de otros y recorrer el camino en amistad. Sin expertos, sin matrimonios perfectos, sin revelar intimidades: matrimonios reales acompañando a matrimonios reales.
Una intuición resume todo el proyecto y nos ha acompañado durante los meses de trabajo: esto va de Dios. Va de descubrir que Él no está fuera de nuestra vida matrimonial, sino que forma parte de ella y está esperando que le encontremos en cada gesto, por anodino que pueda parecer.
Empezamos ahora en Barcelona. El próximo 29 de septiembre, a las 20:00h, en el Oratorio de Santa María de Bonaigua, tendremos una sesión informativa (máximo, una hora) para quienes quieran conocer el proyecto de primera mano. Y el 22 de octubre, en el mismo lugar, tendrá lugar la sesión inicial para quienes decidáis inscribiros. Os adjunto abajo el Save the Date. En la página web (también abajo) tenéis toda la información y datos de contacto.
Pero DosenDios no nace para quedarse en Barcelona. De momento, durante este curso tenemos previsto ponerlo en marcha también en Madrid, Valencia, Granada, Londres, Buenos Aires, Ciudad de México y São Paulo. Y nos gustaría que fueran muchas más.
Por eso, si al leer esto has pensado en algunos matrimonios amigos con quienes te gustaría recorrer este camino, quizá puedas simplemente proponérselo.
Y si has pensado: “Esto tendríamos que hacerlo en mi ciudad”, escríbenos también. No hace falta ser experto en nada. Buscamos matrimonios que crean en la belleza de la vocación matrimonial y quieran ayudar a otros matrimonios a vivirla. La implementación en cualquier lugar no tiene complejidad alguna: os proporcionaremos los materiales, la experiencia y el acompañamiento necesarios para ponerlo en marcha.
Tal vez sea una buena manera de combatir aquella rutina de la que hablaba en mi anterior post: volver a mirar con ojos nuevos y redescubrir la grandeza escondida en tantas cosas pequeñas de cada día, recordando que Dios no nos espera fuera, sino que está (¡es una parte importante!) en nuestra vida matrimonial.
Se trata de descubrir que nuestro matrimonio puede ser un andar divino en la tierra. En la página web encontraréis toda la información y los datos de contacto:
La expansión democrática está en declive. Asistimos a una regresión democrática global donde las autocracias (92) superan a las democracias (87). La catedrática Ana Marta González comenta algunas ideas de grandes pensadores como Hannah Arendt, Tocqueville, Popper y Weil para prevenir los totalitarismos
Hace unos días, encontré de repente un post en la red X, que decía lo siguiente: “El único obstáculo para la idolatría del totalitarismo consiste en una vida espiritual auténtica. Si no se acostumbra a los niños a pensar en Dios, se harán fascistas o comunistas por necesidad de consagrarse a algo» (Simone Weil)”.
Me llamó la atención, y fue la génesis de estas líneas sobre los usos del poder y el totalitarismo. Contacté con la autora del breve texto, la catedrática de Filosofía Moral Ana Marta Gonzalez (@anamartagg), de la Universidad de Navarra, le comenté la idea de presentar algunos filósofos/pensadores que hubieran reflexionado sobre el totalitarismo, y escribió unas líneas.
Además, Ana Marta Gónzalez es miembro ordinario de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales desde 2016, y ha organizado este año en Roma la sesión plenaria de la Academia, con una declaración final sobre el tema “los usos del poder. Democracia, legitimidad, y la reescritura del orden internacional”. El Papa León XIV les dirigió un Mensaje, como pueden ver aquí.
Llegamos a un acuerdo sobre los pensadores. Al final, la catedrática se centró en Hannah Arendt, Tocqueville, Popper y Simone Weil. Por mi cuenta, añadí al filósofo germano coreano Byung-Chul Han, por lo que verán a continuación.
La Iglesia no puede permanecer pasiva ni indiferente
¿La Iglesia puede hablar del totalitarismo o se mete en camisa de once varas? La respuesta es de León XIV, de este mes, al comentar la Gaudium et spes del Concilio Vaticano II: La Iglesia no puede permanecer pasiva ni indiferente a lo que ocurre en el mundo, sino que “está llamada a caminar con la humanidad”, señaló el 2 de septiembre.
“No es posible permanecer como “espectadores desinteresados”, añadió. Los creyentes están llamados a hacerse cargo de las dificultades de los hermanos, “sobre todo de aquellos que se ven oprimidos por la injusticia, por la discriminación, por la violencia”.
¿Y qué ocurre en el mundo? Sin duda, muchas cosas, descritas por el mismo Papa en “Magnifica humanitas”. Una de ellas es que en todo el mundo, las autocracias (92) superan en número a las democracias (87), y vivimos en una época de regresión democrática global.
Solo el 7 por ciento de la población mundial vive bajo regímenes democráticos
Ahora, “solo el 7 por ciento vive bajo regímenes que pueden considerarse democracias liberales plenas, mientras que el 74 por ciento vive ahora en autocracias; y muchos de esos regímenes que se autodenominan democracias no cumplen con algunos de sus criterios fundamentales”, señala un informe de V-Dem Institut, citado en la declaración final de la Academia de Ciencias Sociales.
La misma declaración subraya que “no solo hemos aprendido que la democracia no es un logro irreversible, sino también que el giro de la democracia hacia el autoritarismo no siempre se manifiesta mediante un derrocamiento repentino y violento al estilo de un golpe militar. Si bien esto aún ocurre en algunos países, con mayor frecuencia se produce mediante el uso de los procedimientos existentes, debilitando el sistema y ejerciendo el poder sin controles ni contrapesos constitucionales ni límites éticos”.
Alertas de los pensadores
Estos pensadores que se mencionan, “iluminan el panorama desde posturas distintas”, a juicio de la filósofa Ana Marta González. Son los siguientes.
1. Alexis de Tocqueville “habla de ‘despotismo blando’” y “alerta sobre los peligros de un régimen que valora la igualdad sin ofrecer el contrapeso de la libertad mediante la participación ciudadana”, señala González.
En ese sentido, “es un liberal clásico, a su juicio, si bien apunta una idea que Arendt desarrolla a su modo: la atomización de la sociedad, la falta de vínculos, debilita la libertad de los individuos, los deja inermes frente al poder del Estado…”.
En líneas generales, según diversos autores, las propuestas de Tocqueville(1805-1859) ante el totalitarismo pasan por la libertad de asociación, las instituciones intermedias, la descentralización, la prensa y la participación cívica.
Arendt: “el sistema totalitario persigue la dominación total”
2 y 3.Hanna Arendt (oSimone Weil), según la catedrática Ana Marta González, “podrían continuar diciendo: los desarraiga (a los individuos), los hace vulnerables a la propaganda…
La cita de Weil(1909-1943), la he tomado precisamente de su libro “Echar raíces”, revela la catedrática. “Se hablaba de totalitarismo en los años 20, para referirse al fascismo, y más tarde se usó para compararlo con el nazismo y el comunismo”.
Para Arendt (1906-1975), el totalitarismo no es simplemente una dictadura especialmente cruel. El tirano puede eliminar adversarios, gobernar arbitrariamente, abolir libertades e imponer obediencia, pero todavía gobierna sobre seres humanos a los que quiere someter.
En cambio, “Arendt habla de que el sistema totalitario hace «superfluos» e intercambiables a los seres humanos. Ella considera que esta clase de regímenes son específicamente modernos; presuponen masas desarraigadas, ideologías omnicomprensivas, técnicas modernas de organización, burocracia y propaganda. Es característico del sistema totalitario perseguir la dominación total, de todas las esferas de la vida”, describe la filósofa.
4. Karl Popper(1902-1994) escribe ‘La sociedad abierta y sus enemigos’ un poco antes de Arendt y Weil, pero “su aproximación es distinta: desde una perspectiva epistemológica, simplemente quiere decir que nadie tiene conocimiento suficiente como para diseñar racionalmente la totalidad social…, por eso nuestra manera de vivir debe dejar abierta la puerta a la crítica y la reforma de las instituciones”, subraya la académica.
Popper critica la sociedad cerrada y defiende la sociedad abierta; “pero es importante no confundir la sociedad abierta con la sociedad desarraigada, que Weil critica”. Otros autores mencionan las reformas graduales, lo que Popper denominó ingeniería social fragmentaria, frente a las utopías revolucionarias.
5. Byung-Chul Han(1959-), filósofo alemán de origen surcoreano y premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025, no se centra tanto en el totalitarismo clásico, como en formas contemporáneas de control, autoexplotación, vigilancia, transparencia obligatoria, redes y manipulación de la atención. Sus propuestas, como pueden observar aquí, van en la línea de recuperar la libertad interior, la contemplación y los espacios no sometidos al control digital.
Byung-Chul Han ha escrito, por ejemplo, que “la sociedad adicta actual es una sociedad sin atención. La percepción está controlada por la adicción y la dopamina. La adicción y la atención son fuerzas opuestas”. O también: “Las redes sociales utilizan algoritmos adictivos para hacer a las personas dependientes, para controlarlas y dirigirlas. El smartphone es una máquina digital de adicción”.
Saludo con afecto a todos ustedes que han participado en esta celebración eucarística. ¡Gracias por su presencia! Hago extensivo mi saludo a cuantos se han unido a nosotros a través de los medios de comunicación, de manera especial a los enfermos.
Ahora rezaremos juntos el Ángelus, oración sencilla y magnífica, que nos ayuda a vivir cada día en conformidad con la voluntad de Dios, siguiendo el modelo de la Virgen María.
Antes de hacerlo quisiera pedirles algo que me viene del alma al estar en este lugar. Aquí la Inmaculada se apareció a santa Bernardita con el Rosario y guió su oración. Por eso, invito hoy a todos los fieles y a todas las comunidades cristianas a rezar el santo Rosario durante el próximo mes de octubre, con la intención particular de que cesen las guerras y se restablezca la paz entre los pueblos en conflicto. Acompañemos la oración con actos concretos de penitencia y de misericordia, y con el compromiso de favorecer siempre el diálogo y la reconciliación.
¡Que nuestra Madre santísima interceda por nosotros!
Salida en avión desde el aeropuerto internacional de Roma/Fiumicino hacia París
10:00
Llegada al aeropuerto internacional de París/Orly
CEREMONIA DE BIENVENIDA
11:00
VISITA AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA en el Palacio del Elíseo
11:45
ENCUENTRO CON LAS AUTORIDADES, LA SOCIEDAD CIVIL Y EL CUERPO DIPLOMÁTICO en el Palacio del Elíseo
15:00
VISITA A LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA EDUCACIÓN, LA CIENCIA Y LA CULTURA (UNESCO) en la Sede de la UNESCO
17:15
CELEBRACIÓN DE LAS VÍSPERAS CON LOS OBISPOS, LOS SACERDOTES, LOS DIÁCONOS, LOS CONSAGRADOS, LAS CONSAGRADAS Y LOS SEMINARISTAS en la Catedral de Notre-Dame de París
21:00
VIGILIA DE ORACIÓN CON LOS JÓVENES en el "Stade de France"/Estadio de Francia de Saint-Denis
Sábado, 26 de septiembre de 2026
PARÍS - LOURDES
09:00
VISITA AL CENTRO DE ACOMPAÑAMENTO E INTEGRACIÓN SOCIAL “MAISON BAKHITA”
10:15
ENCUENTRO CON LOS MIEMBROS DE LA ASAMBLEA SINODAL PROVINCIAL, LOS CATECÚMENOS Y LOS NEÓFITOS en el Instituto Católico de París
15:00
SANTA MISA en la "Place de la Concorde"/Plaza de la Concordia
17:45
Salida en avión desde el Aeropuerto Internacional de París/Orly con destino a Lourdes
19:05
Llegada al Aeropuerto Internacional "Tarbes-Lourdes-Pyrénées"
19:40
ORACIÓN EN LA GRUTA DE LAS APARICIONES DE MASSABIELLE en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes
Domingo, 27 de septiembre de 2026
LOURDES
09:00
ENCUENTRO CON LOS OBISPOS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE FRANCIA en el Hemiciclo de Santa Bernadette del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes
11:00
SANTA MISA en la Prairie del Santuario de Nuestra Señora de Lourdes
15:30
ENCUENTRO CON LOS TRABAJADORES Y CIUDADANOS DEL ACCUEIL NOTRE-DAMEen el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes
16:45
ENCUENTRO PRIVADO CON LAS RELIGIOSAS DE VIDA CONTEMPLATIVA en el Monasterio del Carmelo de Lourdes
21:00
REZO DEL SANTO ROSARIO Y PROCESIÓN AUX FLAMBEAUX en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes
Lunes, 28 de septiembre de 2026
LOURDES – METZ – ROMA
07:40
Salida en avión desde el aeropuerto internacional "Tarbes-Lourdes-Pyrénées" hacia Metz
09:20
Llegada al aeropuerto internacional "Metz-Nancy-Lorraine"
10:00
ENCUENTRO INTERRELIGIOSO en el Centro de Congresos "Robert Schuman" de Metz
11:00
ENCUENTRO "EN LAS RAÍCES DE EUROPA POR LA PAZ Y LA UNIDAD" en el Centro de Conferencias "Robert Schuman" de Metz
16:00
SANTA MISA en la Catedral de San Esteban
18:30
CEREMONIA DE DESPEDIDA en el aeropuerto internacional "Metz-Nancy-Lorraine"
19:00
Salida en avión desde el aeropuerto internacional "Metz-Nancy-Lorraine"
20:50
Llegada al aeropuerto internacional de Roma/Fiumicino
¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos; dirigiéndose al primero, le mandó: “Hijo, vete hoy a trabajar en la viña”. Pero él le contestó: “No quiero”. Sin embargo se arrepintió después y fue. Se dirigió entonces al segundo y le dijo lo mismo. Éste le respondió: “Voy, señor”; pero no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?
— El primero — dijeron ellos.
Jesús prosiguió:
— En verdad os digo que los publicanos y las meretrices van a estar por delante de vosotros en el Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros con un camino de justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y las meretrices le creyeron. Pero vosotros, ni siquiera viendo esto os arrepentisteis después para poder creerle.
Comentario
La escena del Evangelio se sitúa en el Templo de Jerusalén. Jesús estaba allí enseñando a la gente y se acercaron unos príncipes de los sacerdotes y ancianos del pueblo, interrumpiéndolo de malos modos y pidiéndole explicaciones acerca de quién le había dado poder para llevar a cabo lo que hacía (cf. Mt 21,23-27). Estos personajes pensaban que sólo ellos estaban capacitados para enseñar al pueblo la ley de Dios, como intérpretes auténticos de la voluntad divina y guías del pueblo elegido por el Señor.
Jesús les responde con una parábola que se ajusta a una temática con una gran tradición en Israel: la distinta reacción de dos hermanos ante un mismo hecho. Los relatos acerca de Caín y Abel, Ismael e Isaac, o Esaú y Jacob eran bien conocidos por aquellos hombres. En este caso, uno de los hermanos presume de querer cumplir la voluntad del padre -como esos personajes que se enfrentan a Jesús-, pero sin embargo no lo hace. En cambio, el otro manifiesta públicamente su rechazo a hacer lo que el padre les ha pedido -como cualquier pecador, que actúa en contra de la ley divina- pero luego recapacita, se arrepiente, y cumple la voluntad de su padre.
Entonces, y ahora, no faltan personas que no tienen nada contra Dios, pero su respuesta a los requerimientos divinos es tan desganada que, a la menor complicación, ya no hacen aquello que debían y, además, se consideran suficientemente excusados de hacerlo. Su práctica religiosa es tan rutinaria que no les inquieta lo más mínimo dejar al margen de sus vidas lo que para Dios es importante.
Las palabras de Jesús son una invitación a reaccionar. “Tú y yo -decía san Josemaría- hemos de recordarnos y de recordar a los demás que somos hijos de Dios, a los que, como a aquellos personajes de la parábola evangélica, nuestro Padre nos ha dirigido idéntica invitación: hijo, ve a trabajar a mi viña. Os aseguro que, si nos empeñamos diariamente en considerar nuestras obligaciones personales, como un requerimiento divino, aprenderemos a terminar la tarea con la mayor perfección humana y sobrenatural de que seamos capaces. Quizá en alguna ocasión nos rebelemos -como el hijo mayor que respondió: no quiero-, pero sabremos reaccionar, arrepentidos, y nos dedicaremos con mayor esfuerzo al cumplimiento del deber”.
Jesús conoce bien el corazón humano, y se hace cargo de las dificultades y conflictos con los que hemos de enfrentarnos cada día, tanto en la propia interioridad -la tensión por vencer la pereza o la desgana- como en el ámbito familiar, profesional o entre amigos -el estar más atentos a qué hacen los demás que a ocuparnos de hacer bien lo nuestro, aunque otros no lo hagan. Como observa el Papa Francisco mencionando entre otras esta escena, Jesús “conoce las ansias y las tensiones de las familias incorporándolas en sus parábolas: desde los hijos que dejan sus casas para intentar alguna aventura (cf. Lc 15, 11-32) hasta los hijos difíciles con comportamientos inexplicables (cf. Mt 21, 28-31) o víctimas de la violencia (cf. Mc 12, 1-9)”. Dios se hace cargo de nuestras dificultades, pero aguarda con paciencia nuestra rectificación y nuestra respuesta generosa como la del hijo rebelde.
La conclusión de la parábola tiene palabras fuertes: “en verdad os digo que los publicanos y las meretrices van a estar por delante de vosotros en el Reino de Dios” (v. 31). Esto es, los que sufren a causa de sus pecados y tienen deseo de un corazón puro, están más cerca del Reino de Dios que muchos que se llaman cristianos pero que son indolentes. Piensan que ya hacen suficiente, y no dejan que el arrepentimiento de sus culpas ni el amor de Dios toque sus corazones.