27 julio 2026

Mariano Fazio: «La persona humana no se realiza acumulando, sino en el don sincero de sí misma»

El vicario auxiliar del Opus Dei ha analizado los desafíos de la ética social cristiana ante la inteligencia artificial, la familia y la ecología en una conferencia sobre la primera encíclica de León XIV, ‘Magnifica Humanitas’.

En un mundo donde el ritmo de los acontecimientos parece superar nuestra capacidad de asimilarlos, la Iglesia camina con la historia, discerniendo los signos de los tiempos para iluminar las transformaciones que afectan a la humanidad. Con esta premisa, Mariano Fazio, vicario auxiliar del Opus Dei, ha ofrecido una conferencia en Roma, organizada por Media Trends América, para desgranar los ejes de la ética social cristiana y así entender mejor la nueva encíclica de León XIVMagnifica Humanitas, estableciendo un puente con su reciente obra, De la persona a la aldea global.

El fin de la «Iglesia que llega tarde»

Fazio comenzó su intervención con una reflexión sobre la aceleración del tiempo histórico. Para el autor, el ritmo actual es «impresionante»: mientras que alguien del siglo IX apenas notaría cambios si despertara en el X, hoy «una persona que se durmiera 20 años encontraría un punto totalmente distinto».

Esta velocidad insta a la Iglesia a una agilidad inédita. Fazio recordó que, con la Revolución Industrial, la Iglesia en cierta forma «llegó tarde» con la Rerum Novarum de León XIII, aunque destacó la importancia de aquel documento, ya que el Pontífice es considerado el fundador de la doctrina social moderna por haber sistematizado la respuesta de la Iglesia ante aquellas «cosas nuevas» que estaban surgiendo. No obstante, fue publicada décadas después de que Marx y el capitalismo salvaje hubieran tomado posiciones.

Sin embargo, ha destacado que con León XIV el escenario ha cambiado: «La gran maravilla de esta última encíclica es que llegamos a tiempo. Es la primera profundización de las consecuencias de la inteligencia artificial que se hace en el mundo».

La persona: de la filosofía griega al «Ecce Homo»

Pero, ¿cómo afrontar la inteligencia artificial o la globalización sin perder la brújula? Para Fazio, la respuesta no es técnica, sino antropológica. El vicario explicó que la noción de «persona» es la piedra angular que permite dialogar entre fe y razón. Recuperando el concepto griego de relación, subrayó que el ser humano no es un individuo aislado, sino un ser abierto constitutivamente al otro.

Citando el Concilio Vaticano II, Fazio fue rotundo al definir la plenitud humana, que no se encuentra sino «en la entrega sincera de sí mismo a los demás». Frente a una sociedad que identifica felicidad con consumo o viajes, el sacerdote propuso el modelo de Cristo, el «hombre verdadero» manifestado por Poncio Pilato cuando dice: ‘Ecce Homo’ («Aquí está el hombre») (Jn 19,5). «Jesucristo es el modelo de todo hombre caracterizado por ese don sincero», señaló.

La familia: el hábitat para vivir el don de si mismo

Esta antropología del don tiene su primera escuela en el hogar. Fazio definió la familia como el «hábitat más natural para vivir ese don sincero». En un tono respetuoso, pero sin ambigüedades, defendió que la terminología importa: «Habría que reservar el nombre de familia a la unión de un hombre con una mujer establemente abierta a la vida».

Argumentó que la igualdad no consiste en tratar todas las situaciones de manera idéntica, sino en reconocer sus diferencias: «La justicia no es dar a todo el mundo lo mismo, sino dar a cada uno lo suyo, lo que le corresponde». «Me parece que, si se aplica el nombre de familia o de matrimonio a otras realidades, se está discriminando a la familia, dejando de lado cualquier posición religiosa o moral y sin juzgar absolutamente a nadie», afirmó.

Además, Fazio se alineó con la firmeza con la que el Papa Francisco defendió la protección de la vida en todas sus etapas. Recordó que el Pontífice afirmaba con claridad que «defender el aborto no es progresista». Asimismo, destacó que son pocos los Papas que, como Francisco, han hablado con tanta claridad sobre la defensa de la familia y la vida.

Contra el relativismo y la «McDonalización»

Al abordar la cultura, Fazio alertó contra los extremos del etnocentrismo y el relativismo cultural. Defendió que, aunque sea «políticamente incorrecto», no todas las culturas tienen el mismo valor: su grandeza se mide por cómo tratan a los más vulnerables. «Una sociedad donde se venera a los ancianos y se respeta la vida está mucho más desarrollada moralmente que una que condena a muerte a los no nacidos o enfermos terminales», afirmó.

En plena era de la globalización, el autor de De la persona a la aldea global abogó por un «mestizaje» enriquecedor que evite —como dijo con un guiño cómico— una «McDonalización del mundo», una expresión con la que describió la homogeneización cultural que amenaza con diluir las identidades locales bajo una capa de uniformidad económica.

Por ello, alertó de que el peligro de la globalización actual es que derive en una «sumersión de la propia identidad», donde los pueblos pierdan su alma por el camino del mercado global. Frente a este riesgo, propuso una apertura generosa a lo positivo de otras culturas, pero siempre desde una identificación clara con las raíces propias, permitiendo que cada sociedad despliegue sus cualidades para colaborar con el «bien común de toda la humanidad».

Finalmente, Fazio propuso una «ecología personalista» para superar la crisis ambiental. Criticó el «antropocentrismo tecnocrático» que ve la naturaleza como un depósito inagotable, pero también cargó contra la «Deep Ecology» o ecología profunda, que considera al ser humano como el principal depredador y propone limitar la población mundial.

«La dignidad de la persona humana estará por encima de cualquier animal», sentenció, cuestionando que se inviertan fortunas en alimentos para mascotas mientras mueren personas de hambre. Tomando el ejemplo de San Francisco de Asís, Fazio concluyó que la verdadera ecología cristiana no es una utopía abstracta, sino el reconocimiento de que el mundo es una creación que debemos administrar con sabiduría para las generaciones futuras.

Fuente: eldebate.com

Con Dios, mejor

Juan Luis Selma

La fe católica se reivindica frente a los prejuicios históricos como una fuente de libertad, sentido y fortaleza vital.

No sé qué experiencias personales tienen algunos detractores de Dios. Yo llevo muchos años de sacerdocio y puedo contar las mías y las de miles de personas para quienes Dios es, claramente, ganancia.

Los pocos años que pasé alejándome de Él -los típicos de la adolescencia- son los únicos que desearía rehacer si pudiera volver a nacer. Pagaría por haber tenido entonces a alguien que me orientara y me ayudara a volver a Dios.

En el siglo XVI, España controlaba vastos territorios en Europa, América y Asia, y defendía el catolicismo frente a la Reforma protestante. Esta posición generó recelos y hostilidad en potencias emergentes como Inglaterra y los Países Bajos, y fue el origen de la llamada Leyenda Negra. La difusión masiva de panfletos, grabados y relatos exagerados construyó una imagen injusta y negativa de España.

Algo parecido sucedió poco después con la Revolución Francesa: en nombre de la razón se atacó a la Iglesia Católica, tachándola de oscurantista.

La leyenda negra antiespañola y el anticatolicismo revolucionario forman parte de un mismo clima intelectual europeo que, desde el siglo XVI al XVIII, presenta al catolicismo como enemigo de la libertad, la razón y el progreso. Pero esta mentalidad es incoherente: se basa en prejuicios heredados, no en análisis racional; aplica criterios distintos según convenga, e ignora hechos históricos verificables cuando contradicen su narrativa.

Y, sobre todo, es vitalmente insostenible. Los creyentes somos los más libres y los más felices: vivimos mejor.

Muchos filósofos creyentes -y también no creyentes abiertos a la espiritualidad- coinciden en que la fe permite vivir mejor porque libera del yo, del rendimiento, del miedo y del vacío. Y permite vivir más libres porque da sentido, vínculo, esperanza y profundidad.

El libro de los Reyes nos muestra esta oración de Salomón: “Señor, mi Dios: Tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David, mi padre, pero yo soy un muchacho joven y no sé por dónde empezar o terminar. Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú elegiste, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede, pues, a tu siervo un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal”.

Esta capacidad de discernir lo que es bueno y lo que daña es fundamental para ser libres y para elegir bien. Si todo vale lo mismo, si nada tiene consecuencias, si mis decisiones no importan, ¿para qué sirve la libertad?

El hombre sin albedrío, sin capacidad de redención, es como los antiguos esclavos de las minas de plata o los galeotes: castigados a malvivir, su única esperanza era una muerte rápida y un poco de aire o de agua fresca.

Por eso alcanzan su pleno sentido las parábolas del Evangelio: “El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra”.

Gracias a Dios, muchos hoy lo perciben así. Miles de jóvenes -y también adultos- están volviendo a la Iglesia: la ven como reducto de libertad, como luz, como hogar. Que es lo que es, por mucho que algunos se empeñen en desfigurarla.

Copio este titular de El Debate: La 'Selección de la fe': el testimonio público y sin complejos de los campeones que no han tenido miedo de rezar ante el mundo. El autor del gol que dio el título a España, Ferran Torres, señaló al cielo tras su gesta: "Gracias a Dios, siempre me da esas fuerzas para seguir".

El capitán de la Selección, Rodri, afirmó: "Quiero dar las gracias a Dios, porque con estos valores y esta perseverancia, al final consigues todo de vuelta".

San Josemaría repetía que la fe es bella porque nos permite descubrir que somos hijos de Dios. Y esta verdad, cuando se vive, transforma la vida interior: da alegría, da seguridad, da libertad, da paz. La belleza de la fe es la belleza de saberse amado.

Por eso, el mejor negocio es venderlo todo para comprar el tesoro de una vida bien vivida, compartida con el gran Amigo Jesús, con nuestro Padre Dios y con el Amor infinito del Espíritu Santo.

Fuente: eldiadecordoba.es

26 julio 2026

El misterio del Reino de Dios

El Papa en el Ángelus 

Queridos hermanos y hermanas, ¡feliz domingo!

En el centro de la enseñanza de Jesús se encuentra el misterio del Reino de Dios, que el Evangelio de hoy compara con una perla y un tesoro (cf. Mt 13,44-52). Las parábolas dan a entender la sorpresa de quien encuentra lo que ni siquiera podía esperar, hasta el punto de que vender o dejar todo ya no parece una renuncia, sino una ganancia. De hecho, desde las primeras páginas, los evangelistas describen el llamado de Jesús a seguirlo como algo irresistible: libre, sin duda, pero urgente y capaz de suscitar una respuesta inmediata y movida por el deseo. Este es un primer aspecto importante de la forma en que Dios está cerca y se deja encontrar: el encuentro con su Reino es un punto de inflexión que no limita, sino que amplía la vida. Si algo debe cambiar ahora, es para tener más posibilidades, no menos.    

Hay un segundo aspecto al que Jesús parece darle mucha importancia: quien encuentra el tesoro escondido en el campo es probablemente un campesino; la perla, en cambio, es reconocida como de gran valor por un comerciante, tal vez un viajero. Le siguen otras dos parábolas en las que los protagonistas son pescadores y un escriba experto en cosas antiguas y nuevas. Hay otras, además, en las que el Reino se deja vislumbrar en una mujer que amasa la harina, en otra que ordena la casa, en un rey que planea la guerra, en un hombre que diseña una torre, en administradores que gestionan pagos o inversiones, en pastores y agricultores. En resumen, el Reino de Dios revela su inestimable belleza de diversas maneras, pero llama a todos —hombres y mujeres, jóvenes y adultos mayores, pobres y ricos— a una profunda renovación. Todos pueden comprenderlo y se sienten atraídos por él.

Incluso hoy, la Iglesia es una comunión de personas diferentes en cuanto a origen, cultura, habilidades y nivel de responsabilidad, pero todas llamadas a reconocerse como “uno” en Jesucristo: Él es el tesoro escondido, la perla preciosa, la red que recoge al que está disperso. Desde el principio, de hecho, Jesús llamó y reunió a su alrededor a personas que, de otra manera, nunca se habrían conocido. Así fue precisamente como demostró que Dios no hace distinción de personas y que su elección es una predilección preferencial por los pequeños y los descartados.

Hermanos y hermanas, no nos queda más que pedir un don, el mismo que pidió el joven rey Salomón (cf. 1 R 3,5.7-12). Es el don de identificar la perla de gran valor, de saber reconocer el tesoro por el que vale la pena venderlo todo. Mientras que la industria del consumo nos altera el gusto, creando siempre nuevas necesidades para luego vendernos respuestas que no sacian y, a veces, envenenan el corazón, debemos aprender a captar lo que realmente importa: el tesoro de la relación con Dios, que nos abre a la alegría y nos ayuda a vivir mejor las relaciones entre nosotros.

La intercesión de María, Sede de la Sabiduría, oriente hacia Jesús nuestro deseo de vida, para que se realice en plenitud.

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Después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:

Ayer, en Líbano, fue beatificado Elia Hoayek, Patriarca de Antioquía de los maronitas de 1899 a 1931 y fundador de la Congregación de las Hermanas Maronitas de la Sagrada Familia. Dirigió durante más de treinta años la Iglesia maronita con gran dedicación y sensibilidad pastoral. Hombre de diálogo y de esperanza, fue un brillante referente eclesial, social y político, hasta el punto de ser llamado “Padre del Gran Líbano”. Que la oración y la intercesión del nuevo beato acompañen siempre a los fieles maronitas en todo el mundo y obtengan el don de la paz para todo el pueblo del Líbano, que me es tan querido.

Sigo con inquietud la persistencia y el recrudecimiento de la violencia en Tierra Santa, de la que últimamente han sido víctimas también muchos civiles, tanto en Cisjordania como en Gaza. Hago un vehemente llamamiento para que se retome la negociación de una solución política justa, basada en la dignidad y los iguales derechos de cada persona; y para que se rechacen nuevas acciones militares y decisiones unilaterales, en particular aquellas que violan el respeto y el statu quo de los lugares sagrados de todas las religiones.

Reitero asimismo mi llamamiento respecto a la situación en todo el Medio Oriente, donde la intensificación de las operaciones militares ha traído de nuevo la violencia y la destrucción, poniendo en grave riesgo la vida de numerosos civiles y agravando la escasez de agua potable y de electricidad. Desde lo más profundo del corazón, exhorto a todas las partes involucradas a suspender los ataques y a reabrir con urgencia los espacios de diálogo y diplomacia, para alcanzar lo antes posible la paz, tan anhelada por toda la región.

Sigamos orando por todos los pueblos del mundo que sufren a causa de la guerra. Que el Señor toque los corazones e ilumine las mentes de los responsables, para que pronto se alcance la reconciliación y la paz.

Ante los devastadores incendios que en estos días han afectado a varias localidades de Francia y España, expreso mi cercanía e invito a todos a orar por las personas afectadas y por la labor de los equipos de rescate.

Hoy se celebra la VI Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores, cuyo tema se inspira en las palabras del profeta Isaías: «Yo nunca te olvidaré» (Is 49,15). Agradezcamos juntos al Señor por el regalo que representan las personas mayores para la Iglesia y la sociedad, y comprometámonos a respetar y valorar su valioso papel, así como a garantizarles, siempre, la atención y la asistencia que merecen.

¡Los saludo con afecto a todos los que están aquí presentes, tanto a los residentes como a los que vienen de diversas partes de Italia y del mundo!

Doy una bienvenida especial a los peregrinos de la Obra de la Iglesia y a los obispos que los acompañan; una bienvenida y especial saludo a los niños de la “Casa de la Misericordia” de Chortkiv, en Ucrania, huéspedes de la parroquia de San Miguel Arcángel de Nocera Superiore; a los adolescentes de la parroquia de Manerbio; a los participantes en el Encuentro Internacional de Jóvenes organizado con motivo del bicentenario de la muerte de santa Giovanna Antida Thouret; a los jóvenes peregrinos del movimiento de estudiantes católicos Önze-Lieve-Vrouw Ster-Der-Zee de Maldegem, en Bélgica, así como a los alumnos de la Escuela de alumnos carabineros de Velletri, acompañados por el capellán y sus oficiales.

Saludo a los miembros de la Catholic Men Association of Cameroon.

Dirijo un saludo especial a los participantes en la “Fiesta del durazno” de Castelgandolfo, que han venido trayendo sus frutos para ser bendecidos.

Esta tarde, en Roma, a orillas del Tíber, se llevará a cabo la procesión de la Virgen “fiumarola”. Que María, Madre de Jesús, conceda a quienes participan en esta hermosa tradición, y a todos nosotros, vivir cada día según las enseñanzas del Evangelio.

¡Les deseo de corazón, a todos ustedes, un feliz domingo!

Fuente: vatican.va 

24 julio 2026

El tesoro escondido

17.º domingo del Tiempo Ordinario (Ciclo A). 

Evangelio (Mt 13,44-52)

El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en el campo que, al encontrarlo un hombre, lo oculta y, en su alegría, va y vende todo cuanto tiene y compra aquel campo.

Asimismo el Reino de los Cielos es como un comerciante que busca perlas finas y, cuando encuentra una perla de gran valor, va y vende todo cuanto tiene y la compra.

Asimismo el Reino de los Cielos es como una red barredera que, se echa en el mar y recoge todo clase de cosas. Y cuando está llena la arrastran a la orilla, y se sientan para echar lo bueno en cestos, y lo malo tirarlo fuera. Así será el fin del mundo: saldrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos y los arrojarán al horno del fuego. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

¿Habéis entendido todo esto?

—Sí —le respondieron.

Él les dijo:

—Por eso, todo escriba instruido en el Reino de los Cielos es como un hombre, amo de una casa, que saca de su almacén cosas nuevas y cosas antiguas.

Comentario

Jesús compara el Reino de los Cielos con un tesoro escondido bajo tierra. La reacción del hombre que lo encuentra no parece la más virtuosa, porque oculta su hallazgo al dueño del campo y empeña sus bienes para comprarle el terreno y quedarse con el tesoro por añadidura. Sin embargo, con la ambiciosa reacción del personaje de la parábola, Jesús subraya por contraste el enorme valor que tiene el Reino de Dios, un tesoro cuyo descubrimiento debería llenarnos de alegría y también de un decidido afán por hacerse con él.

En realidad, el tesoro del cristiano —o la perla preciosa a la que se refiere la siguiente parábola—, es Cristo mismo, que nos ofrece su amor y su amistad; por quien vale la pena posponerlo todo en la jerarquía de nuestros afectos e intereses. San Josemaría explicaba este sentido de la parábola así: “El tesoro. Imaginad el gozo inmenso del afortunado que lo encuentra. Se terminaron las estrecheces, las angustias. Vende todo lo que posee y compra aquel campo. Todo su corazón late allí: donde esconde su riqueza”. Y añadía entonces el Fundador del Opus Dei: “Nuestro tesoro es Cristo; no nos debe importar echar por la borda todo lo que sea estorbo, para poder seguirle. Y la barca, sin ese lastre inútil, navegará derechamente hasta el puerto seguro del Amor de Dios”.

El Papa Francisco identificaba también el tesoro del campo con el amor de Jesús: “quien conoce a Jesús, quien lo encuentra personalmente, queda fascinado, atraído por tanta bondad, tanta verdad, tanta belleza, y todo en una gran humildad y sencillez. Buscar a Jesús, encontrar a Jesús: ¡este es el gran tesoro!” (…) Puedes cambiar efectivamente de tipo de vida, o bien seguir haciendo lo que hacías antes —aclara el Papa— pero eres otro, has renacido: has encontrado lo que da sentido, lo que da sabor, lo que da luz a todo, incluso a las fatigas, al sufrimiento y también a la muerte”.

Jesús compara el Reino de los Cielos, a su vez, con una red barredera que abre sus brazos a todos sin distinción. Y al final, todos pasan también por un examen, un juicio, como el que hacen los pescadores con los peces en la orilla, para desechar los que no son buenos. Esta parábola es por tanto una metáfora del fin del mundo, del juicio final que precede a la posesión definitiva del Reino por parte de quienes lo han merecido durante su vida. La parábola de la red barredera se relaciona además con las anteriores del tesoro y la perla: precisamente porque el Reino (el amor de Cristo) es tan valioso como un tesoro o una perla finísima, por eso también se nos pedirá cuentas de cómo lo hemos buscado y amado en esta vida: “Que busques a Cristo. Que encuentres a Cristo. Que ames a Cristo”, solía recomendar san Josemaría a quienes trataba, animándoles a poner afán generoso en su amistad con Cristo, en su amor por Él.

“Es de notar —señala Santo Tomás de Aquino— que la bienaventuranza se otorga en proporción a la caridad y no en proporción a cualquier otra virtud”. En definitiva, la mejor forma de comprar el tesoro en el campo o la perla preciosa, lo que nos hará realmente buenos peces, será nuestro amor a Dios y a los demás. Y de eso se nos juzgará: “a la tarde —escribió san Juan de la Cruz— te examinarán en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado”.

Fuente: opusdei.org

Mensaje del Prelado del Opus Dei (22 julio 2026)

Mons. Javier ocáriz

Con motivo de la fiesta de santa María Magdalena, el prelado del Opus Dei invita a renovar el deseo de conversión para crecer en el amor a Dios y a los demás.


Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Se celebra hoy la fiesta litúrgica de santa María Magdalena, que nos ofrece una nueva invitación a renovar nuestros deseos de conversión, porque toda su vida manifiesta la fuerza transformadora del encuentro con Jesucristo.

La conversión que buscamos no consiste únicamente en el movimiento del mal al bien –siempre necesario–, sino también en el paso de lo bueno a lo mejor: el permanente crecimiento en el amor a Dios y a los demás.

Tanto una cosa como otra requieren de cada uno la humildad para reconocer nuestra necesidad de mejorar y la sinceridad de corazón. Recordemos estas palabras de san Josemaría, que evocan la parábola del hijo pródigo: «Tu Padre Dios sale a tu encuentro, apenas te confiesas pecador en aquello que la soberbia te ocultaba como pecado» (Carta 14-II-1974, n. 7).

Esta sinceridad personal ante los propios pecados y defectos no ha de ser motivo de desaliento, porque, como también nos dice nuestro Padre, «la conciencia de nuestra filiación divina da alegría a nuestra conversión» (Es Cristo que pasa, n. 64).

Tenemos un medio maravilloso para dejar actuar al Señor en nuestra alma: el examen diario de conciencia. Cuidémoslo, sin escrúpulos ni inquietudes, con la ilusión de descubrir cómo corresponder mejor, en lo grande y en lo pequeño, al inmenso amor que Dios nos tiene.

Como fruto maduro de este deseo de conversión, la gracia de Dios nos llevará, como a María Magdalena, a buscar al Señor en toda circunstancia y a ser fuertes junto a su cruz.

Como sabéis, me encuentro, desde principios de mes, en Pamplona. Termino pidiéndoos que me acompañéis con vuestra oración en este viaje que, si Dios quiere, proseguirá el mes próximo, en América Central –Guatemala, Honduras y El Salvador– y Uruguay. Juntos nos unimos, desde los cuatro puntos cardinales, al Papa en sus intenciones; en concreto, ahora por la del mes de julio: el respeto de la vida humana.

Con todo cariño os bendice vuestro Padre

javier

Pamplona, 22 de julio de 2026

Fuente: opusdei.org

23 julio 2026

Ayuso explica la ley del concebido no nacido, responde a las críticas y defiende que «un bebé en camino es una bendició


Ayuso aprueba su ley estrella, la del concebido no nacido como miembro de la unidad familiar

En una España en la que se ha instalado la cultura de la muerte, con el aborto y la eutanasia encumbrados como «derechos», las palabras del Papa León XIV en el Congreso de los Diputados defendiendo que «toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural, en cada circunstancia de su existencia», sirvieron como revulsivo a muchas conciencias apagadas.

Y los ecos de esas certeras palabras se sintieron también el pasado jueves en la Asamblea de Madrid, cuando salió adelante la ley del concebido no nacido, la primera de su clase en todo el país, que protege y amplía los derechos de las familias que están esperando un bebé.

Una normativa que ha enrabietado a la izquierda madrileña -PSOE y Más Madrid-, que, por supuesto, votó en contra, e incluso se plantea llevarla ante el Tribunal Constitucional.

En este contexto, Isabel Díaz Ayuso, atiende a las preguntas de El Debate. La presidenta de la Comunidad de Madrid muestra su satisfacción por haber sacado adelante la que considera una de sus leyes estrella de la legislatura, responde a las críticas y proclama que «cada vida importa, es única, insustituible, desde su concepción hasta el último suspiro».

— ¿Por qué era tan importante aprobar esta ley del concebido no nacido lo antes posible?

— Porque el niño en camino cuenta, existe, y sus padres necesitan prepararse para su llegada, reorganizar los recursos y rutinas familiares.

Cuanto antes se aplique, antes, dentro de nuestras competencias, haremos su vida un poco más fácil. Y no debemos olvidar que un niño va a nacer. No todo lo bueno de la vida es visible a nuestros ojos.

— ¿Qué beneficios va a conllevar esta ley, la primera de su clase en toda España, para las familias madrileñas que estén esperando un hijo?

— El concebido contará a la hora de determinar la capacidad económica de las familias, su acceso a beneficios y ayudas que dependan de nuestra Administración.

Por ejemplo: becas para el estudio de Bachillerato, para el primer ciclo de Educación Infantil en centros privados, de comedor escolar o de alquiler joven, entre otras.

A esto se suma el plan más ambicioso que se ha puesto en marcha a favor de la maternidad: con directas, ayudas a la conciliación, para reincorporarse al mercado laboral…

Más de 30.000 mujeres ya han recibido una ayuda directa, por ejemplo, por adelantar su maternidad antes de los 30 años. Pero hay políticas para familias de toda edad y tipo.

También hay específicas para familias numerosas, padres que están solos, hijos con discapacidad…. Las familias numerosas además de ayudas directas económicas también tienen ayudas para la compra de vivienda habitual, deducciones fiscales…

En el transporte público contarán con descuentos adicionales sobre las tarifas generales. También reciben becas al estudio, para FP, comedor y una mayor puntuación en la admisión en centros educativos sostenidos con fondos públicos. Además, podrán disponer de ⁠descuentos en instalaciones deportivas y culturales.

— ¿Qué opina de las feroces críticas de la izquierda a una ley que lo único que hace es proteger a un ser indefenso y adelantar unos meses el acceso de las familias a ayudas? Incluso, escuchamos en el debate del pasado jueves -de boca de una embarazada- que la ley era «un guiño a los enemigos del aborto».

— Un bebé en camino es una bendición. La vida, junto a la libertad, es el bien más preciado que tiene el ser humano.

Recordarlo encoleriza a quienes imponen agendas ideológicas frívolas, desquiciadas, que saben en su fuero interno que llevamos razón y removemos conciencias.

— ¿Qué le ha parecido la carta que las familias numerosas de Madrid han mandado al Papa para contarle y celebrar la aprobación de esta normativa?

— Quiero mostrar mi agradecimiento a todas esas familias. Europa es Occidente, Estado de Derecho, civilización, vida. Nuestro proyecto común será mejor siempre que sea más humano y ponga sobre la mesa todo lo bueno que hay en la vida. Hoy solo se imponen agendas sectarias a favor del materialismo, el egoísmo…

Cada vida importa, es única, insustituible, desde su concepción hasta el último suspiro. Legislemos y acordemos a su favor.

Esto lo recuerda el Papa León XIV como voz universal sobre un mundo que necesita ser más humano. Y yo me pregunto: ¿a qué sociedad envejecida le va mejor? Pierde impulso, acompañamiento, fuerza, creatividad… Menos abuelos, menos nietos, menos hermanos, tanta soledad… Ser cada vez más ricos en bienes y más pobres de espíritu nos está conduciendo a un mundo más triste.

Fuente: eldebate.com

22 julio 2026

La 'Selección de la fe': el testimonio público y sin complejos de los campeones que no han tenido miedo de rezar ante el mundo

Redacción de el debate

Desde el seleccionador Luis de la Fuente hasta Ferrán Torres, los héroes de la segunda estrella para España han mostrado con naturalidad que la fe es una fuente de fortaleza tanto dentro como fuera del campo.

España se ha coronado campeona del mundo por segunda vez en su historia tras vencer a Argentina con un gol de Ferrán Torres. Pero más allá del éxito deportivo, este Mundial de 2026 será recordado por la naturalidad y valentía con la que sus protagonistas han dado testimonio de su fe cristiana, convirtiendo el vestuario de «La Roja» en un ejemplo de convicciones compartidas sin complejos.

Luis de la Fuente: la oración como motor de gratitud

El líder 'espiritual' y deportivo de este grupo, Luis de la Fuente, ha sido uno de los primeros en romper tabúes sobre la religión en el deporte de élite. El seleccionador riojano ha confesado en numerosas ocasiones, tanto en ruedas de prensa como en entrevistas, su fe en Dios y su profundo orgullo de ser católico. «Soy católico. La fe da mucha fortaleza, seguridad y me ha permitido ser la persona que soy hoy», ha afirmado.

Además, recientemente explicó que reza todos los días, no para pedir victorias, sino como un ejercicio de gratitud. «Doy gracias todos los días, cada mañana que me levanto... es otro día más que puedo disfrutar de la vida», señaló, dejando claro que entiende la oración como motor en su vida, más que un medio para alcanzar el éxito. También subrayaba que no es «nada supersticioso» y que, en lugar de amuletos, prefiere «dejarlo todo en manos del Señor».

El heroísmo de Ferrán y el liderazgo de Rodri

El autor del gol que dio el título a España, Ferrán Torres, no dudó en señalar al cielo tras su gesta: «Gracias a Dios, siempre me da esas fuerzas para seguir». Pese a ello, el valenciano se quitó mérito y consideró que el «gol ha sido de 47 millones de españoles», no suyo, y recalcó que «Dios le da las cosas a quien más se lo merece». El delantero valenciano ya reveló que ha portado durante toda la competición una cruz y una Virgen que le han servido de apoyo: «Tengo la cruz y una Virgen. Al final creo que es algo que me da mucho apoyo, que me da tener muchísima fe y para mí es algo muy importante».

Por su parte, Rodri Hernández, capitán de La Roja, ha vuelto a poner de manifiesto que la fe ocupa un lugar central en su vida. No es la primera vez que el centrocampista madrileño da testimonio público de sus convicciones religiosas.

Cuando recibió el Balón de Oro, uno de los galardones individuales más prestigiosos del fútbol, no olvidó agradecer a Dios el camino recorrido: «Quiero dar las gracias a Dios, porque con estos valores y esta perseverancia al final consigues todo de vuelta», afirmó visiblemente emocionado durante la gala. Tras conquistar el Mundial con España, Rodri volvió a expresar esa misma confianza en la providencia: «Al final, yo soy muy cristiano, creo que hay Alguien ahí arriba ayudándome, seguro», explicó.

La fe de los más jóvenes: Lamine Yamal y Nico Williams

Las nuevas estrellas del fútbol español también han hecho gala de su fe. Nada más terminar la final del Mundial, Lamine Yamal se arrodilló sobre el césped para rezar, una imagen que rápidamente dio la vuelta al mundo.

Su compañero de banda, Nico Williams, ha sido igualmente explícito en sus redes sociales con el mensaje «God is great» (Dios es grande) que compartió hace unos días, junto a canciones que hablan de su relación personal con el Creador. Nico confesó que incluso en sus momentos más difíciles, como una reciente lesión, la oración fue clave para su recuperación: «Estuve rezando un poco a ver si se me aparecía la Virgen... por suerte [Dios] me ha escuchado».

Incluso en los momentos de fortuna deportiva, los jugadores han sabido a quién agradecer. Mikel Merino, tras marcar un gol decisivo contra Portugal en el último minuto, recordó su vinculación con las tradiciones de su tierra: «San Fermín me protege», afirmó el navarro. Lejos de tratarse de gestos aislados, estos testimonios reflejan un denominador común en la selección española. Para muchos de los campeones del mundo, la fe no es un recurso al que acudir únicamente en los momentos de dificultad o de éxito, sino un pilar que sostiene su vida personal y deportiva.

Fuente: eldebate.com

21 julio 2026

León XIV a los escritores

A través de Vatican News me llega el discurso que el papa León XIV dirigió a un grupo internacional de escritores reunidos en el Vaticano el 24 de junio para conmemorar el centenario de la Librería Editorial Vaticana, fundada en el año 1926. Desearía hacerme eco en esta ocasión de algunas de sus palabras, sencillas y a la vez muy profundas, para quienes nos dedicamos a la tarea de escribir.

El papa comienza agradeciendo la presencia del medio centenar de escritores de diferentes partes del mundo, afirmando que «es un momento oportuno para reflexionar sobre la importancia de los libros y de la escritura: una forma de expresión humana de la que ustedes son, con su variedad de estilos y lenguas, maestros y modelos». Sin duda, todos advertimos que en estos tiempos de IA son cada vez más importantes los escritores creativos y sus libros. De hecho, añade el pontífice a renglón seguido algo que me parece muy importante:

«Escribir, como saben, es un acto de verdad, de revelación, pues revela quién somos, en qué creemos y qué esperamos, el mundo por el que luchamos y el futuro con el que soñamos. En esta búsqueda de la verdad, advertimos que la verdad es sutil y que se nos revela en nuestro diálogo interior con Dios y en nuestro diálogo abierto y respetuoso con nuestros prójimos. Además, «la verdad no es un territorio que haya que defender, sino un bien que hay que compartir» (Magnifica Humanitas, 25). Nunca somos dueños de la verdad; en todo caso, es la verdad la que nos «conquista» a nosotros. Por eso espero que inspiréis a otros a sentirse atraídos por la verdad, porque vosotros mismos os sentís atraídos por ella».

Me ha impresionado esta defensa de la verdad de la escritura y de los escritores, incluidos, por supuesto, los de ficción. ¡Cuántas veces la literatura nos adentra en la intimidad humana y en tantos aspectos de nuestra vida que se escapan a una mera consideración racionalista! Me ha encantado también la afirmación —que aprendí hace años de Joseph Ratzinger en su libro Cooperadores de la verdad— de que no somos dueños de la verdad, sino que más bien es la verdad la que se adueña de nosotros.

Citando aquel «Nada humano me es ajeno» del escritor romano Terencio (185-159 a. de C.) y el «Ver a través de los ojos de otros» del británico C. S. Lewis (1898-1963), el papa defiende que escribir es un acto de humanidad, pues la literatura nos hace ganar una amplitud de perspectiva que ensancha nuestra humanidad. «Desarrollamos —prosigue, citando a Francisco— una empatía imaginativa que nos permite identificarnos con la forma en que los demás ven, experimentan y reaccionan ante la realidad. Sin esa empatía, no puede haber solidaridad, generosidad, compasión ni misericordia». Qué interesante esta defensa de la imaginación literaria que nos hace más humanos, que nos permite ponernos en los zapatos de otros, que nos facilita la comprensión de otras experiencias y de otras maneras de pensar. Así lo describe el papa León:

«Cuando escribes historias y desarrollas a tus personajes, te identificas con ellos; captas sus puntos de vista, sus emociones, sus sentimientos, sus actitudes. Este es el gran campo de entrenamiento de la humanidad que permites que tus lectores experimenten, porque, en cierto sentido, los lectores «viven» muchas vidas además de la suya propia. Esto nos ayuda a descubrir diferentes perspectivas, a evitar considerar nuestras propias opiniones como absolutas y a ir encajando, como en un mosaico, los contornos de esa verdad que siempre nos trasciende».

El papa señala además que cuando el escritor se adentra en las profundidades de la humanidad no está lejos de Dios, pues «Dios se revela a sí mismo en medio de las historias humanas». Termina León XIV su breve discurso reiterando unas palabras de san Pablo VI en la homilía de una misa para artistas el 7 de mayo de 1964: «Os necesitamos. Necesitamos vuestra imaginación, vuestra creatividad narrativa y vuestro vivaz pensamiento. Os necesitamos para crear espacios de libertad y autenticidad, en los que la gracia divina pueda hacer resonar una promesa de consuelo y de paz».

Puedo decir que el texto, en su sencillez y claridad, me ha admirado e impresionado por su defensa de la creatividad literaria como espacio de la genuina libertad y de la mejor humanidad. Frente al automatismo de la IA o frente al lenguaje políticamente correcto, el mundo de la escritura, desde la literatura infantil hasta las más importantes creaciones, es el reino de la libertad y la humanidad: la literatura nos hace más humanos, porque nos acerca a la verdad y porque nos ayuda a llenar de sentido nuestra vida. En una época en la que las máquinas pueden producir textos, la auténtica literatura sigue siendo irreemplazable: nace de una experiencia humana que ninguna tecnología puede sustituir.

Fuente: filosofiaparaelsigloxxi.wordpress.com