21 noviembre 2018

Atreverse a amar


Tener un amor sin la esperanza de querer conservarlo para siempre, un amor incierto, en la zozobra, por el que no se luchará cuando arrecie la tormenta es muy triste
Esta semana, estuve negociando una transacción judicial con un abogado cuyo hermano, según me dijo, había estado casado en primeras nupcias con una prima segunda mía. Como disculpándola, en medio de la conversación me dijo algo así: «Es muy buena tía (sic), a mí me cae muy bien, pero ya se sabe que todos los matrimonios acaban por romperse». Y, como hablaba bastante, pasó, sin solución de continuidad al tema que nos ocupaba, que, por cierto, terminó bien…, no como los matrimonios que, por lo visto, conocía mi interlocutor.
La frase me dio tristeza. Primero por mi prima segunda (o tercera), a quien, como somos una familia bastante extensa, no creo conocer. Segundo, porque denota un estado de opinión pesimista acerca del matrimonio que está bastante extendido.
Julián Marías afirma, con la claridad que le caracteriza: «la mayoría de personas no se atreven a conseguir lo que esperan, lo que desean, pero hay una falta de atrevimiento más grave y radical: no atreverse a desear porque eso no tiene curso legal, no es “lo que se desea”».
Algo de esto está sucediendo con el matrimonio. Se ha difundido la especie de que amar para siempre resulta prácticamente imposible y, claro, mucha gente ya ni siquiera lo desea, y no porque no quiera sino porque no se cree capaz. Es como el deseo de que alguien te baje la Luna. Es romántico, pero nadie lo desea de verdad porque no se ve posible.
Reconozco que soy un privilegiado, pues en mi entorno más próximo son más los matrimonios optimistas que creen en el amor para siempre, apuestan por él y se atreven a luchar cada día para engrandecerlo que los pesimistas, que no se atreven a conseguir lo que desean y, a veces, ni siquiera a desearlo.
Un problema grave de esta posición ante el amor, que amenaza con transformarse en un obstáculo insalvable, es la falta de esperanza. La esperanza es fundamental para ser feliz, por lo que, si se pierde la esperanza de amar para siempre, resulta francamente difícil ser feliz en el matrimonio. De hecho, para ser feliz es más importante la esperanza que la realidad. Con la esperanza de un amor para siempre, que permanecerá o volverá en el futuro si ahora está aletargado, se puede superar cualquier situación, por dura y compleja que sea.
Para ilustrar esta verdad (la esperanza es más importante que la realidad actual para ser feliz), se puede pensar en esta comparación: ¿quién es más feliz: el preso a quien han quitado todo su patrimonio y está hoy en la cárcel, sin nada, pero tiene la esperanza cierta de que mañana saldrá de ella y se reencontrará con los suyos habiendo cumplido ya su condena; o la persona libre, rica y poderosa, que lo tiene hoy todo pero sabe que mañana entrará en la cárcel, le embargarán todo su patrimonio y dejará de ver a su familia? Uno no tiene nada más que la esperanza, pero es feliz; el otro lo tiene todo menos la esperanza, pero es un desdichado.
Nietzsche lo expresó con aquel pensamiento que recogió Víktor Frankl en su conocida obra El hombre en busca de sentido«el que tiene un porqué para vivir es capaz de soportar cualquier cómo».
Tener un amor sin la esperanza de querer conservarlo para siempre, un amor incierto, en la zozobra, por el que no se luchará cuando arrecie la tormenta es muy triste. No ser capaz de decir con voz bien alta: “te amaré para siempre”, es no atreverse a desear lo que se espera, porque, no nos engañemos, todo el mundo espera de la persona amada un amor definitivo.
Tener la esperanza de amar mañana es, en realidad, estar ya amando hoy.

JMJ Panamá 2019

 Agenda oficial del Papa

Miércoles, 23 enero 2019ROMA-PANAMÁ
  • 9:35 horas: Salida en avión de Roma/Fiumicino a Panamá
  • 16:30 horas: Llegada al aeropuerto internacional Tocumen de Panamá
    Acogida oficial
  • 16:50 horas: Traslado a la Nunciatura Apostólica
Jueves 24 enero 2019PANAMÁ
  • 9:45 h. Ceremonia de bienvenida en la entrada principal de la Presidencia de la República, Palacio de las Garzas.
    Visita de cortesía al presidente de la República en el Palacio de las Garzas
  • 10:40 h. Encuentro con la autoridad, con el Cuerpo Diplomático y con representantes de la Sociedad en Palacio Bolívar – Ministerio de Asuntos Exteriores. Discurso del Santo Padre
  • 11:15 h. Encuentro con los Obispos Centroamericanos en la Iglesia de San Francisco de Asís              Discurso del Santo Padre
  • 17:30 h. Ceremonia de acogida y apertura de la Jornada Mundial de la Juventud en el Campo Santa María la Antigua – Cinta Costera. Discurso del Santo Padre
Viernes, 25 enero 2019PANAMÁ
  • 10:30 h. Liturgia penitencial con los jóvenes privados de libertad en el Centro de Cumplimiento de Menores Las Garzas de Pacora. Homilía del Santo Padre
  • 11:50 h. Traslado en helicóptero a la Nunciatura Apostólica
  • 17:30 h. Via Crucis con los jóvenes en el Campo Santa María la Antigua – Cinta Costera        Discurso del Santo Padre
Sábado, 26 enero 2019PANAMÁ
  • 9:15 h. Santa Misa con la dedicación del altar de la Catedral Basílica de Santa María la Antigua con los sacerdotes, consagrados y movimientos laicales. Homilía del Santo Padre
  • 12:15 h. Comida con los jóvenes en el Seminario Mayor San José
  • 18:30 h. Vigilia con los jóvenes en el Campo San Juan Pablo II – Metro Park.  Discurso del Santo Padre
Domingo, 27 enero 2019
PANAMÁ -ROMA
  • 8 h. Santa Misa para la Jornada Mundial de la Juventud en el Campo San Juan Pablo II – Metro Park. Homilía del Santo Padre
  • 10:45 h. Visita a la Casa Hogar del Buen Samaritano. Discurso del Santo Padre                Ángelus del Santo Padre
  • 16:30 h. Encuentro con los voluntarios de la JMJ en el Estadio Rommel Fernández                       Discurso del Santo Padre
  • 18 h. Ceremonia de Salida al Aeropuerto Internacional de Panamá
  • 18:15 h. Salida en avión a Roma
Lunes, 28 enero 2019
ROMA
  • 11:50 h. Llegada al Aeropuerto de Roma/Ciampino

20 noviembre 2018

“Cristo vence, reina. ¡Viva Cristo Rey!”

P. Antonio Rivero, L.C. 

DOMINGO 34 Ciclo B  Solemnidad de Cristo Rey
Textos: Dn 7, 13-14; Ap 1, 5-8; Jn 18, 33-37
Idea principal: La realeza y la verdad de Cristo frente a los demás reinados mundanos.
Síntesis del mensaje: Estamos terminando el año litúrgico. El domingo que viene, con el Adviento, iniciaremos de nuevo ese proceso celebrativo que nos hace participar un año más de la gracia de la salvación aquí y ahora para cada uno de nosotros, si estamos preparados. La fiesta de Cristo Rey del Universo antes se celebraba el último domingo de octubre, desde el año 1925 en que la instituyó el Papa Pío XI. Pero en la reforma litúrgica de Pablo VI, el 1969, se trasladó al último domingo del año cristiano, el domingo 34 del Tiempo Común. Cristo Rey de Universo se enfrenta hoy a las tres grandes políticas de la historia universal: la política imperial de Roma, representada en Pilato; la política teocrática de Israel, representada por los sacerdotes y letrados; y la política soteriológica de Dios, representada en Cristo. ¿Quién ganará? 
Puntos de la idea principal:
En primer lugarJesús y Poncio Pilato, cara a cara. Pilato, prefecto de Judea del año 26 al 36, era un funcionario del Imperio; por tanto, un hombre del “ius romanum” -la ley es la ley-, antimonárquico de nacimiento e imperialista de profesión, que odiaba a los judíos como Roma, como muchos, como nadie. Pilato y Jesús, la república y la monarquía, frente a frente: “¿Tú eres el rey de los judíos?”. ¿Rey como Numa Pompilio, sucesor de Rómulo, o como el David y Salomón de los libros sagrados? Cristo no le esconde la verdad: “Lo soy…pero no como los reyes de aquí abajo”. Pilato quedó desconcertado: Entonces, rey ¿de dónde, de quién? ¿Rey político, quimérico, democrático, militar…? Jesús ante Pilato y ante los jefes políticos, es respetuoso con ellos. Les hace ver cuál es la verdad de su misión, recibida de Arriba. Les pone en su lugar: al César lo que es del César. Intenta abrirles a la verdad de su mensaje. Incluso los excusa, como hizo a Pilato. Pilato no quiso aceptar la verdad, que era el mismo Cristo que tenía delante. Prefirió “su propia verdad”, con componenda y todo, lavándose las manos. Ya sabemos: por política, la razón de la fuerza vence a la fuerza de la razón, la fuerza bruta embrutece entonces a la gente y la gente entonces apuesta por delincuente contra inocente: “¡A éste no; a Barrabás!”. Jesús, rey de los hombres y del universo, porque los creó y son suyos, es la más preclara víctima política de la historia universal.
En segundo lugarJesús y los sacerdotes y letrados, cara a cara. Estos querían deshacerse de Cristo. Extraigo algunos párrafos de mi libro sobre Jesucristo: “Algunos de ellos lo consideraron un enemigo y un peligro, porque se arrogaba la autoridad de llevar a plenitud la ley, porque rechazaba ciertas interpretaciones que de ella hacían, porque desenmascaraba el legalismo y la hipocresía en sus relaciones con Dios y con los hombres. Jesús los desnudó y les puso de manifiesto un pecado fundamental: la falta de verdad en sus vidas, de desamor a la verdad, e incluso de odio a la verdad. Ellos no soportaban que Jesús dijera: “Yo soy la Verdad”. Su rechazo de Jesucristo no fue por razones de honestidad. Lo rechazaron por ser precisamente Él, con su modo de vida singular, con su doctrina específica y nueva, con sus enseñanzas particulares nunca oídas antes. Por eso Jesús les dijo: “Yo he venido en nombre de mi Padre y vosotros no me recibís”. La confianza de Cristo en su Padre era como una llamada de atención a su presunción. La verdad de Cristo dolía a su doblez. El desprendimiento de Cristo chocaba con la avaricia farisea. La humildad de Jesús era una lección difícil a su soberbia y orgullo. Muchas cosas de Cristo les molestaban a los fariseos: su seguridad, su virilidad, su amor a los pobres y pecadores, su autoridad, su arrastre, su sencillez, su porte distinguido, su sonrisa serena, el brillo de sus ojos…Muchas cosas eran para los fariseos motivo de fastidio”.Estos sacerdotes y letrados tampoco aceptan la verdad que era y es Jesús. Prefirieron quedarse “con su verdad”, cosida con remiendos de ley y el hilo de su soberbia y vanidad.
Finalmente, Cristo es y debe ser el Rey de mi vida y de mi familia y quiere salvarnos; su “política” es la salvación. ¿Cómo es este Rey? De mi libro sobre Jesucristo, les comparto este párrafo: “No un rey temporal, político, social que subyuga, esclaviza a sus súbditos. Más bien, es un Rey pobre materialmente, pero rico espiritualmente; es un Rey entregado a la Causa encomendada por el Padre; es un Rey humilde, pero consciente de su Realeza. Es un Rey que sirve, sale de palacio para caminar por nuestros caminos polvorientos y ver las necesidades de cada uno de sus súbditos y así poner soluciones. Nuestro Rey sufre nuestras miserias y dolores y los comparte. Es un Rey especial, porque tiene como trono, la cruz; como cetro, la verdad; como ley, el amor y el perdón; como vestidura, la humildad y la pureza; como corona, una de espinas labrada con todos los pecados nuestros. Su Reinado son las naciones, las familias, cada corazón, donde Él quiere reinar, si le dejamos. No quiere que nadie quede fuera de su Imperio de amor y de paz. Este Rey pide súbditos fieles y felices de enarbolar su bandera, de servirle, de transmitir su ley y su mensaje. Estos súbditos fieles no cambian este Rey Jesús ni por el rey de copas, que sería el rey-placer, ni por el rey de oros, el rey-dinero, ni por el rey de bastos o de espada, el rey-violencia. Dicen “Viva Cristo Rey” con los labios y con la vida. No quiere ni súbditos infieles ni cobardes o mediocres, que viven éstos últimos en el ejército de Cristo, pero no luchan, no trabajan, no se esfuerzan, por seguir la ley del mínimo esfuerzo, de la queja continua, del sabotaje y de la mentira”.Miremos a san José Sánchez del Río, un joven cristero de 14 años, procesado y ejecutado por oficiales del gobierno mexicano del masón Plutarco Elías Calles, durante la Guerra Cristera en México. Gritó con toda su fuerza, estando su madre a un lado: “¡Viva Cristo Rey!”, antes que renegar de su fe cristiana.
Para reflexionar: ¿Cristo es rey de mi corazón, de mi mente, de mi voluntad? ¿A cuántos reyes sirvo: al dinero, al poder, al placer?
Para rezar: Recemos con san Ignacio de Loyola: Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo mi haber y mi poseer. Tú me lo diste, a ti, Señor, lo torno.Todo es tuyo.Dispón de todo según tu voluntad. Dame tu amor y tu gracia, que ésta me basta. Amén”.

19 noviembre 2018

‘Educar a los jóvenes en el amor y la amistad a través de los clásicos’

Jornada en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz

La Universidad Pontificia de la Santa Cruz organiza el 23 de noviembre del 2018 en Roma una jornada de reflexión académica sobre el amor y la amistad en los jóvenes en sus dimensiones personal y relacional, que configuran al fin el carácter de las personas.
Esta jornada de estudio entorno a la idea y realidad para los jóvenes del amor y la amistad transcurrirá reflexionando sobre 6 clásicos de la literatura universal cuya obra ha sido llevada a la gran pantalla.
La puesta en común de los conocimientos de expertos en estos autores tendrá como colofón la evacuación de la investigación realizada por la empresa de encuestas Gad3 de Madrid, España, para el think tank de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz Family and Media, sobre los hábitos de lectura en la juventud.
La intención de esta jornada es despertar el gusto por la lectura de los clásicos, como transmisores de una gramática universal de los valores y la belleza.
Nace la Cátedra Elina Gianoli Gainza
Norberto González Gaitano, profesor de comunicación de la Universidad y director del proyecto Family and Media será el encargado de presentar el workshop, que lleva el título de “Educar para el Amor y la Amistad a través de las historias”. Family and Media anida desde el pasado 10 de octubre en la nueva Cátedra Elina Gianoli Gainza de la Universidad de la Santa Cruz (aquí foto-galería inauguración).
Desde Italia, Estados Unidos y España, con amor
Entre los ponentes del simposio se cuenta, desde Italia, con el profesor Armando Fumagalli de la Universidad Católica del Sacro Cuore en Milán, que disertará sobre Anna Karenina de Leo Tolstoi; el rev. prof. Antonio Malo Pé de la Universidad Pontificia de la Santa Cruz en Roma, que hablará de El Velo Pintado, obra de William Somerset Maugham; el profesor y escritor Alessandro d’ Avenia, que disertará sobre la tesis de que “toda historia es una historia de amor”, y el profesor y escritor Andrea Monda que aportará a la Jornada la cosmovisión de El Señor de los Anillos de Tolkien.
Desde los Estados Unidos de Norteamérica se cuenta con la participación del profesor Travis Curtright, de Ave Maria University en Florida, que hablará del amor y la amistad en Shakespeare y en concreto en la obra Much Ado about Nothing (Mucho ruido y pocas nueces).
De España proceden los ponentes Natalia Sammartín Fenollera, escritora y autora del superventas internacional El Despertar de la señorita Prim, y David iglesias Pérez de Gad3, que ofrecerá los resultados de la investigación de la propuesta “¿Qué leen y ven los jóvenes?”, con los resultados de la macroencuesta resultante del sondeo internacional en 9 países.
En busca de la inteligencia narrativa perdida
Así, Tolstoi, Shakespeare, Tolkien, Sanmartín, Somerset Maugham y un compendio de 36 mujeres protagonistas del libro de Alessandro d’ Avena que amaron hasta el dolor, serán los ponentes invisibles en este simposio excepcional, de la mano de la mesa de esta convención, cubriendo historias de amor de autores que escribieron desde el siglo XVII (Shakespeare) hasta el XXI (San Martín y d’ Avenia). Con su áurea presencia inspirarán los clásicos y menos clásicos a los asistentes en la búsqueda de la piedra filosofal, aquella que todo lo que toca convierte en oro, aquello que a todos salva, el amor.
¿Qué leen y ven los jóvenes?
Me explica el profesor Norberto González que el motor del proyecto es la conciencia de «una urgencia educativa que marca toda una época, en la línea», me dice, «que lo expresan autores como Ratzinger, Nussbaum, Todorov y Llovet». La tesis de todo el trabajo es la necesidad de recuperar una Inteligencia narrativaperdida para salir de este bloqueo educativo.
Para González Gaitano sin embargo, «no debe entenderse esta inteligencia narrativa como un cliché que emana de la familia de conceptos acuñados por Coleman ya con su inteligencia emocional, sino que apela a lo que Nussbauum llama “imaginación narrativa”, que sería una competencia a adquirir necesariamente por todo individuo»para saber cocinarla juntamente con la lógica y los datos que se encuentran en el mundo para destilar una comprensión del porqué de las cosas, una comprensión de la totalidad de la realidad que nos rodea.
‘El Amor Salva’: Alessandro d’ Avenia
Aboga el hilo inspirador del proyecto por una razón poética ligada a una razón práctica. Así, me explica González Gitano y no lo había oído un servidor antes razonado de esta forma, «es en el ejercicio de esa “inteligencia narrativa” donde «se llega a comprender el sentido último de las acciones narradas y se contrasta con el bagaje de conocimientos previos de otras acciones y comportamientos humanos que serán así juzgados por cómo se integran en esa gramática universal de los valores. Y esas acciones de esos seres humanos serán juzgadas según se adapten y confluyan en el interior de la belleza poética», que se transforma así en piedra de toque de su autenticidad antropológica.
Me avanza González Gaitano que se recordará que el primero en usar la expresión “emergencia educativa” fue el teólogo que llegó a ser el Papa Benedicto XVI, Joseph Ratzinger ya en su “Carta a la diócesis de Roma”. Y me apunta que estamos ante un fallo -que conduce a la crisis- no solamente en la filosofía de la vida sino un fallo también de transmisión, y de educación, en su concepto integro de ex ducere(sacar de dentro); crisis esta que se refleja en los espacios propios de las relaciones humanas: la familia, la escuela, la comunidad cristiana, el mundo del trabajo y del consumo, los medios de comunicación de masas, el espectáculo, el deporte, reflexiona González Gaitano en voz alta.
Vete al cine, mira la tele, lee buenos libros
La terapia pasa por desempolvar paulatinamente, a través de – la técnica del anuncio que digo yo- la repetición sin cansancio ni desazón de los valores educativos a los receptores jóvenes, hecha con imaginación y de manera que les sea atractiva, el gozo de sumergirse en las buenas lecturas para cargarse del oxígeno que también encontrarán en buenas películas de cine y en buenas series de televisión que transmiten los valores de las personas humanas.
A ello González Gaitano me cuenta que dedican tanto esfuerzo profesores en Italia y fuera de Italia desde el espacio de su tiempo personal para inspirar a sus alumnos, tiempo que no se ve remunerado. Alguno de esos profesores, me dice, ha sido invitados a la Jornada del día 23 de noviembre.
Del “Veni, Vidi, Vici” del Caesar Julio, al “Investigar, Contar y Proponer”
“Investigar, contar y proponer”: esta es la metodología del equipo de Family and Media. Y cuando me habla de investigar, González Gaitano me habla de dos vertientes, «descubrir qué libros los jóvenes consideran que hay que leer». porque esté de moda, porque salgan en las pantallas o redes sociales, o por interés cultural genuino; y a la vez, qué libros no en lugar de esos sino además de esos, por el bagaje de siglos de nuestras culturas, qué libros clásicos aportan dentro de ese elenco una savia necesaria en una mezcolanza feliz.
Insiste como en nuestra anterior conversación, en la idea del filósofo inglés Alasdair MacIntyre que sostiene que “las personas humanas comprenden e interpretan su vida moral de manera similar a una historia o narraciones”. Y recoge del que será un ponente en la giornata, Armando Fumagalli, que a menudo los agentes culturales no se dan plena cuenta del impacto que tienen en la formación de la idea de persona que se gesta con las obras que publica, editan o producen, incluso llegando a cambiar la percepción de la antropología de los valores sociales, morales y de las costumbres con ellas.
There Will be Surprises – Espera sorpresas
No puedo negar que me inspiran las palabras del professore, me refrescan el alma sobre todo cuando insiste en que moral no es moralista ni educativo es pedagógico en el ámbito discursivo de la Jornada del próximo día 23; y dentro de este proyecto, una segunda fase se completará en el 2020, con miles de participantes de 9 países habiendo ya contestado miles de cuestionarios que hacen reflexionar, y cientos de entrevistas a particulares. Me percato de que no me lo cuenta todo. Veo, y estoy seguro de que la jornada traerá, me confiesa él también, grandes sorpresas.
Jordi Picazo

18 noviembre 2018

“El encuentro definitivo con el Señor”

El Papa antes del Ángelus


Queridos hermanos y hermanas, buenos días.
En el pasaje del Evangelio de este domingo, el Señor quiere instruir a sus discípulos sobre los acontecimientos futuros. No se trata en primer lugar de un discurso sobre el fin del mundo, sino más bien es una invitación a vivir bien en el presente, a estar atentos, vigilantes y siempre listos para cuando se nos llame a rendir cuentas de nuestra vida.
Jesús dice: “En aquellos días, después de aquella tripulación, el sol se oscurecerá, la luna no dará más su luz. Las estrellas caerán del cielo”.
Estas palabras nos hacen pensar en la primera página del Libro del Génesis. La historia de la Creación. El sol, la luna… las estrellas, que desde el principio de los tiempos brillan en su orden y traen luz, signo de vida, aquí se describen en su decadencia mientras se hunden en la oscuridad y en el caos, signo del fin.
En cambio, la luz que brillará en este último día será única y nueva. Será la luz del Señor Jesús, que vendrá en la gloria con todos los santos, en ese encuentro veremos finalmente su rostro en la plenitud de la luz de la Trinidad, un rostro radiante de amor ante el cual todo ser humano se manifestará también en total verdad. La historia de la humanidad, como la historia personal de cada uno de nosotros no puede entenderse como una simple sucesión de palabras y hechos que no tienen sentido.
Tampoco puede interpretarse a la luz de una visión fatalista, como si todo estuviera ya establecido según el destino que quita cualquier espacio de libertad, impidiéndonos tomar decisiones que son el resultado de una decisión real.
En el Evangelio de hoy, más bien, Jesús dice que la historia de los pueblos y la de los individuos tiene un fin y una meta que alcanzar: El encuentro definitivo con el Señor. No sabemos ni el tiempo, ni la manera en que sucederá. El Señor ha reiterado que nadie sabe, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo. Todo se guarda en el secreto del misterio del Padre. Sabemos, sin embargo, un principio fundamental con el que debemos confrontarnos: El cielo y la tierra pasarán, dice Jesús, pero mis palabras no pasarán.
El verdadero punto central es éste. En ese día, cada uno de nosotros tendrá que comprender si la Palabra del Hijo de Dios ha iluminado nuestra existencia personal o si le ha dado la espalda, y ha preferido confiar en sus propias palabras. Será más que nunca el momento de abandonarnos definitivamente al amor del Padre, y de confiarnos a su misericordia. Nadie puede escapar de este momento, nadie de nosotros puede escapar a este momento. La astucia que a menudo ponemos en nuestro comportamiento para dar crédito a la imagen que queremos ofrecer, ya no servirá.
De la misma manera, el poder del dinero y los medios económicos con los que pretendemos comprar todo y a todos, ya no podrán ser utilizados. Tendremos con nosotros nada más que lo que hemos logrado en esta vida, creyendo en su Palabra. Todo y nada de lo que hemos vivido o dejado de hacer. Con nosotros, solo llevaremos lo que hemos donado, lo que hemos dado.
Invocamos la intercesión de la Virgen María para que la constatación de nuestra temporalidad en la tierra y de nuestro límite no nos sumerja en angustia, sino que nos haga volver a nuestra responsabilidad hacia nosotros mismos, hacia nuestro prójimo, hacia el mundo entero.

Y después del Ángelus 
Queridos hermanos y hermanas:
Con ocasión de la Jornada Mundial de los Pobres he celebrado esta mañana en la Basílica de San Pedro una Misa en presencia de los pobres, acompañados de asociaciones y grupos parroquiales. Dentro de poco participaré en un almuerzo, en el aula Pablo VI, con muchas personas indigentes.
Iguales iniciativas de oración y de compartir se han promovido en diferentes diócesis del mundo para expresar la cercanía de la comunidad cristiana a los que viven en condiciones de pobreza.
Esta Jornada, en la que participan cada vez más parroquias, asociaciones y movimientos eclesiales, quiere ser un signo de esperanza y un estímulo para convertirse en instrumento de misericordia en el tejido social.
Con dolor he recibido la noticia de la masacre que tuvo lugar hace dos días en un campo de desplazados en la República Centroafricana, donde también murieron dos sacerdotes. A este pueblo, a quien quiero tanto, donde abrí la primera puerta santa en el Año de la Misericordia, expreso toda mi cercanía y mi amor.
Oremos por los muertos y heridos, para que cese toda violencia en ese país amado que tanto necesita la paz. Oremos juntos a la Virgen.
Ave María 
Una oración especial también para los afectados por los incendios que asolan California. Y ahora también para las víctimas de las heladas en la Costa Este de los Estados Unidos. Que el Señor acoja en su paz a los difuntos, consuele a sus familiares y sostenga los que se dedican a socorrer.
Y ahora les saludo a ustedes, familias, parroquias, asociaciones y fieles individuales que han venido de Italia y de muchas partes del mundo. En particular saludo a los peregrinos de Union City y Brooklyn.
A los de Puerto Rico, con el Obispo de Ponce y al grupo de sacerdotes de Campaña en Brasil con su obispo, así como los que lo acompañan a los santuarios marianos de todo el mundo, a la Confederación Italiana de ex alumnos de las escuelas católicas, a los fieles de Crotone y al Coro de Roncegno Terme.
Les deseo a todos un feliz domingo, y por favor no se olviden de rezar por mí. ¡Feliz almuerzo y hasta la vista!

“Jesús pide ir más lejos: dar a los que no tienen cómo devolver”

Homilía del Papa en la 2ª Jornada Mundial de los Pobres.


Veamos tres acciones que Jesús realiza en el Evangelio.
La primera. En pleno día, deja: deja a la multitud en el momento del éxito, cuando lo aclamaban por haber multiplicado los panes. Mientras los discípulos querían disfrutar de la gloria, los obliga rápidamente a irse y despide a la multitud (cf. Mt 14,22-23). Buscado por la gente, se va solo; cuando todo iba “cuesta abajo”, sube a la montaña para rezar. Luego, en mitad de la noche, desciende de la montaña y se acerca a los suyos caminando sobre las aguas sacudidas por el viento. En todo, Jesús va contracorriente: primero deja el éxito, luego la tranquilidad. Nos enseña el valor de dejar: dejar el éxito que hincha el corazón y la tranquilidad que adormece el alma.
¿Para ir a dónde? Hacia Dios, rezando, y hacia los necesitados, amando. Son los auténticos tesoros de la vida: Dios y el prójimo. Subir hacia Dios y bajar hacia los hermanos, aquí está la ruta que Jesús nos señala. Él nos aparta del recrearnos sin complicaciones en las cómodas llanuras de la vida, del ir tirando ociosamente en medio de las pequeñas satisfacciones cotidianas. Los discípulos de Jesús no están hechos para la predecible tranquilidad de una vida normal. Al igual que su Señor, viven en camino, ligeros, prontos para dejar la gloria del momento, vigilantes para no apegarse a los bienes que pasan. El cristiano sabe que su patria está en otra parte, sabe que ya ahora es ―como nos recuerda el apóstol Pablo en la segunda lectura― «conciudadano de los santos, y miembro de la familia de Dios» (cf. Ef 2,19). Es un ágil viajero de la existencia. No vivimos para acumular, nuestra gloria está en dejar lo que pasa para retener lo que queda. Pidamos a Dios que nos parezcamos a la Iglesia descrita en la primera lectura: siempre en movimiento, experta en el dejar y fiel en el servicio (cf. Hch 28,11-14). Despiértanos, Señor, de la calma ociosa, de la tranquila quietud de nuestros puertos seguros. Desátanos de los amarres de la autorreferencialidad que lastran la vida, libéranos de la búsqueda de nuestros éxitos. Enséñanos a saber dejar, para orientar nuestra vida en la misma dirección de la tuya: hacia Dios y hacia el prójimo.
La segunda acción: en plena noche Jesús alienta. Se dirige hacia los suyos, inmersos en la oscuridad, caminando «sobre el mar» (v. 25). En realidad se trataba de un lago, pero el mar, con la profundidad de su oscuridad subterránea, evocaba en aquel tiempo a las fuerzas del mal. Jesús, en otras palabras, va hacia los suyos pisoteando a los malignos enemigos del hombre. Aquí está el significado de este signo: no es una manifestación en la que se celebra el poder, sino la revelación para nosotros de la certeza tranquilizadora de que Jesús, solo Jesús, vence a nuestros grandes enemigos: el diablo, el pecado, la muerte, el miedo. También hoy nos dice a nosotros: «Ánimo, soy yo, no tengáis miedo» (v. 27).
La barca de nuestra vida a menudo se ve zarandeada por las olas y sacudida por el viento, y cuando las aguas están en calma, pronto vuelven a agitarse. Entonces la emprendemos con las tormentas del momento, que parecen ser nuestros únicos problemas. Pero el problema no es la tormenta del momento, sino cómo navegar en la vida. El secreto de navegar bien está en invitar a Jesús a bordo. Hay que darle a él el timón de la vida para que sea él quien lleve la ruta. Solo él da vida en la muerte y esperanza en el dolor; solo él sana el corazón con el perdón y libra del miedo con la confianza. Invitemos hoy a Jesús a la barca de la vida. Igual que los discípulos, experimentaremos que con él a bordo los vientos se calman (cf. v. 32) y nunca naufragaremos. Y solo con Jesús seremos capaces también nosotros de alentar. Hay una gran necesidad de personas que sepan consolar, pero no con palabras vacías, sino con palabras de vida. En el nombre de Jesús, se da un auténtico consuelo. Solo la presencia de Jesús devuelve las fuerzas, no las palabras de ánimo formales y obligadas. Aliéntanos, Señor: confortados por ti, confortaremos verdaderamente a los demás.
Tercera acción: Jesús, en medio de la tormenta, extiende su mano (cf. v. 31). Agarra a Pedro que, temeroso, dudaba y, hundiéndose, gritaba: «Señor, sálvame» (v. 30). Podemos ponernos en la piel de Pedro: somos gente de poca fe y estamos aquí mendigando la salvación. Somos pobres de vida auténtica y necesitamos la mano extendida del Señor, que nos saque del mal. Este es el comienzo de la fe: vaciarnos de la orgullosa convicción de creernos buenos, capaces, autónomos y reconocer que necesitamos la salvación. La fe crece en este clima, un clima al que nos adaptamos estando con quienes no se suben al pedestal, sino que tienen necesidad y piden ayuda. Por esta razón, vivir la fe en contacto con los necesitados es importante para todos nosotros. No es una opción sociológica, es una exigencia teológica. Es reconocerse como mendigos de la salvación, hermanos y hermanas de todos, pero especialmente de los pobres, predilectos del Señor. Así, tocamos el espíritu del Evangelio:
«El espíritu de pobreza y de caridad ―dice el Concilio― son gloria y testimonio de la Iglesia de Cristo» (Const. Gaudium et spes, 88).
Jesús escuchó el grito de Pedro. Pidamos la gracia de escuchar el grito de los que viven en aguas turbulentas. El grito de los pobres: es el grito ahogado de los niños que no pueden venir a la luz, de los pequeños que sufren hambre, de chicos acostumbrados al estruendo de las bombas en lugar del alegre alboroto de los juegos. Es el grito de los ancianos descartados y abandonados. Es el grito de quienes se enfrentan a las tormentas de la vida sin una presencia amiga. Es el grito de quienes deben huir, dejando la casa y la tierra sin la certeza de un lugar de llegada. Es el grito de poblaciones enteras, privadas también de los enormes recursos naturales de que disponen. Es el grito de tantos Lázaros que lloran, mientras que unos pocos epulones banquetean con lo que en justicia corresponde a todos. La injusticia es la raíz perversa de la pobreza. El grito de los pobres es cada día más fuerte pero también menos escuchado, sofocado por el estruendo de unos pocos ricos, que son cada vez menos pero más ricos.
Ante la dignidad humana pisoteada, a menudo uno permanece con los brazos cruzados o con los brazos caídos, impotentes ante la fuerza oscura del mal. Pero el cristiano no puede estar con los brazos cruzados, indiferente, o con los brazos caídos, fatalista; no. El creyente extiende su mano, como lo hace Jesús con él. El grito de los pobres es escuchado por Dios, ¿pero, y nosotros? ¿Tenemos ojos para ver, oídos para escuchar, manos extendidas para ayudar? «Es el propio Cristo quien en los pobres levanta su voz para despertar la caridad de sus discípulos» (ibíd.). Nos pide que lo reconozcamos en el que tiene hambre y sed, en el extranjero y despojado de su dignidad, en el enfermo y el encarcelado (cf. Mt 25,35-36).
El Señor extiende su mano: es un gesto gratuito, no obligado. Así es como se hace. No estamos llamados a hacer el bien solo a los que nos aman. Corresponder es normal, pero Jesús pide ir más lejos (cf. Mt 5,46): dar a los que no tienen cómo devolver, es decir, amar gratuitamente (cf. Lc 6,32- 36). Miremos lo que sucede en cada una de nuestras jornadas: entre tantas cosas, ¿hacemos algo gratuito, alguna cosa para los que no tienen cómo corresponder? Esa será nuestra mano extendida, nuestra verdadera riqueza en el cielo.
Extiende tu mano hacia nosotros, Señor, y agárranos. Ayúdanos a amar como tú amas. Enséñanos a dejar lo que pasa, a alentar al que tenemos a nuestro lado, a dar gratuitamente a quien está necesitado. Amén.

17 noviembre 2018

Quiero ser ministro de Educación


Voy a copiar algunas notas que tengo en casa y que he ido escribiendo por si acaso sucedía algo inesperado y me llamaban
Me parece que otra vez llego tarde. Toda la vida esperando que me nombren ministro de Educación y nada.
Lo tenía muy pensado. En cuanto me nombrasen, haría una reforma, para seguir los pasos de mis antecesores. Ya veríamos más adelante si era necesaria o no, pero yo la haría. También veríamos el contenido, si aprovechaba lo anterior o lo inventaba casi todo.
Como cada vez tengo menos probabilidades de que me llamen desde la Moncloa para ofrecerme el puesto y que yo lo acepte lleno de entusiasmo, voy a copiar algunas notas que tengo en casa y que he ido escribiendo por si acaso sucedía algo inesperado y me llamaban.
  1. Para centrar las cosas, yo siempre he pensado que la educación es responsabilidad única y exclusiva de los padres. Lo que pasa es que los padres no lo saben todo y es conveniente que en el colegio les ayuden, enseñando a los chavales Geografía, Matemáticas, etc.
  2. También he pensado que el objetivo de la educación es hacer personas de una pieza. Lo que antes se llamaba “hombres de bien” y que ahora llamaríamos “personas de bien”.
  3. O sea, personas nobles, serias, fiables, honradas, sinceras, leales…
  4. Repito que eso es responsabilidad de los padres y que los colegios ayudan.
  5. Para ello, a mí me parece que los profesores, en sus vidas, deben ser nobles. serios, fiables…
  6. Digo “en sus vidas” porque yo puedo enseñar Matemáticas si sé Matemáticas, aunque las Matemáticas no influyan para nada en mi vida, pero no puedo enseñar a ser noble, serio, fiable… si no soy noble, serio, fiable…
  7. Me gustaría que se enseñase Religión. Como los alumnos tienen ahora una variedad de procedencias que no tenían cuando yo estudiaba en el Colegio del Salvador de Zaragoza, procuraría que hubiera profesores disponibles para cada una de las creencias.
  8. “Disponible” quiere decir que para los alumnos que sigan una religión muy minoritaria, se podrían proporcionar algo así como servicios centralizados, o sea, profesores que impartieran sus conocimientos y, repito, su manera de vivir, a chavales de distintos colegios.
  9. Claramente, los sueldos de esos profesores deben ser pagados por los colegios donde den clase y no por la Iglesia católica, la luterana, los musulmanes, etc. No se trata de actos de propaganda de las distintas religiones. Se trata de ayudar a los chicos a tener una formación integral y ahí la Religión juega un papel fundamental. Por ello, cada colegio paga a todos sus profesores, sin exigir a la Iglesia católica que pague a los profesores de Religión católica, como no le exigiría a la Real Sociedad Matemática Española que pagase a los profesores de ‘Mates’.
  10. Copio de mi libro “La economía en 365 preguntas”: “Me gustaría que la Historia se enseñase en España de una manera, no de diecisiete, según la comunidad autónoma en la que se viva. Primero, porque si hay diecisiete maneras, alguna de ellas será falsa. Segundo, por el desconcierto que producirá a un chico cuya familia se traslade de una comunidad a otra y vea que lo que le enseñaban ayer en Badajoz no es lo que le enseñan hoy en Olot. Si solo son detalles, no pasa nada. Si es algo más que detalles, sí pasa”.
  11. Y por supuesto. Inglés, por favor, inglés. Que en un mundo globalizado hay muchas más oportunidades laborales que en mi pueblo, aunque mi pueblo sea muy majo y tenga un equipo de fútbol que el lunes pasado le ganó al Nastic y se esté escapando de bajar a 2ª B.
De un tirón, me han salido once cosas. Pero tengo más, todas en la línea de lo que he puesto aquí. No las incluyo en este artículo porque ya no me caben y porque si pongo todas, me las copiarán y nunca me llamarán de la Moncloa para ofrecerme ser ministro de Educación.

Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén

Discurso del Papa en la Audiencia a sus miembros


¡Queridos hermanos y hermanas!
Os doy la bienvenida al final de la Consulta de los Miembros del Gran Magisterio y de los Lugartenientes de la Orden Ecuestre del Santo Sepulcro de Jerusalén. Saludo y doy las gracias al cardenal Edwin O’Brien, Gran Maestro, y al Gran Prior, el obispo Pierbattista Pizzaballa. Saludo a los Miembros del Gran Magisterio, junto con los Lugartenientes de las naciones y de los lugares donde está presente la Orden. Y, con vosotros, saludo a la entera familia de caballeros y damas de todo el mundo. Agradezco a todos vosotros las numerosas actividades espirituales y de caridad que realizáis en beneficio de las poblaciones de Tierra Santa.
Os habéis reunido para los trabajos de la Consulta, la asamblea general que se celebra cada cinco años en la sede de Pedro. Aquí en el Vaticano, estáis, de alguna manera, en casa, ya que constituís una antigua institución pontificia colocada bajo la protección de la Santa Sede. Desde la última Consulta de 2013, la Orden ha crecido en el número de sus miembros, en la expansión geográfica con la creación de nuevas articulaciones periféricas, en la asistencia material que ha ofrecido a la Iglesia en Tierra Santa y en el número de peregrinaciones de vuestros miembros. Agradezco vuestro apoyo a los programas de utilidad pastoral y cultural y os aliento a continuar con vuestro compromiso, al lado del Patriarcado Latino, para hacer frente a la crisis de refugiados que en los últimos cinco años ha llevado a la Iglesia a proporcionar una respuesta humanitaria significativa en toda la región.
Es una buena señal que vuestras iniciativas en el campo de la formación y la asistencia sanitaria estén abiertas a todos, independientemente de las comunidades a las que pertenezcan y de la religión profesada. De esta manera, contribuís a allanar el camino hacia el conocimiento de los valores cristianos, la promoción del diálogo interreligioso, el respeto mutuo y el entendimiento recíproco. En otras palabras, con vuestro compromiso meritorio, también vosotros dais  vuestra aportación a la construcción de esa senda que llevará, como todos esperamos, al logro de la paz en la entera región.
Sé que esta semana habéis centrado vuestra atención en el papel de los dirigentes locales, o lugartenientes, presentes en más de treinta naciones y zonas del mundo donde vuestra Orden está activa. Ciertamente, el crecimiento continuo de la Orden depende de vuestro compromiso incesante y siempre renovado. En este sentido, es importante no olvidar que el propósito principal de vuestra Orden radica en el crecimiento espiritual de sus miembros. Por lo tanto, cualquier éxito de vuestras iniciativas no puede prescindir de los programas de formación religiosa apropiados dirigidos a cada caballero y a cada dama, para que consoliden su relación indispensable con el Señor Jesús, especialmente en la oración, en la meditación de las Sagradas Escrituras y en la profundización de la doctrina de la iglesia. Es sobre todo  tarea de vosotros, los dirigentes, ofrecer un ejemplo de vida espiritual intensa y de adhesión concreta al Señor: así podréis prestar un servicio válido de autoridad a aquellos que están sujetos a vosotros.
Por lo que concierne a vuestra misión en el mundo, no olvidéis que no sois un ente filantrópico comprometido con la promoción de la mejora material y social de los destinatarios. Estáis llamados a poner en el centro y como objetivo final de vuestras obras el amor evangélico al  prójimo, para testimoniar en todas partes  la bondad y el cuidado con que Dios ama a todos. La admisión en vuestra Orden de obispos, sacerdotes y diáconos no es en absoluto una condecoración. Es parte de sus tareas de servicio pastoral ayudar a aquellos que entre vosotros  tienen un rol de responsabilidad brindando ocasiones de oración comunitaria y  litúrgica en todos los niveles, oportunidades espirituales continuas y catequesis para la formación permanente y para el crecimiento de todos los miembros de la Orden. .
Está frente a todo el mundo,- que con demasiada frecuencia dirige su mirada hacia otro lado-, la dramática situación de los cristianos que son perseguidos y asesinados en un número cada vez mayor. Además de su martirio de sangre, también existe su “martirio blanco”, como por ejemplo el que tiene lugar  en los países democráticos cuando la libertad de religión es limitada. Y este es el martirio blanco diario de la Iglesia en esos lugares. A la labor de ayuda material para las personas tan duramente tratadas, os exhorto  a unir siempre la oración, a invocar constantemente a Nuestra Señora, a quien veneráis con el título de “Nuestra Señora de Palestina”. Ella es la Madre amorosa y el Auxilio de los cristianos, para quienes obtiene del Señor la fortaleza y el consuelo en el dolor.
El icono de Nuestra Señora de los Cristianos Perseguidos, que bendeciré dentro de poco y que todos vosotros recibiréis para llevarla a cada una de vuestras Lugartenencias, acompañe vuestro camino Invoquemos juntos la solicitud de María por la Iglesia en Tierra Santa y, más generalmente, en el Medio Oriente, junto con su intercesión especial por aquellos cuya vida y libertad están en peligro. Acompaño vuestra obra preciosa e infatigable con mi bendición, y os pido por favor  que  recéis por mí. Gracias.