skip to main | skip to sidebar

JOQUIVESA

Encontrado en la "red" (Mateo 13:47-50)

08 septiembre 2020

Nacimiento de la Virgen María: Fiesta luminosa y tierna

 ALEJANDRO VÁZQUEZ-DODERO

9 meses después de la Inmaculada Concepción


El nacimiento de la Santísima Virgen María significa despojar a la tierra de esas tinieblas del pecado en que estuvo envuelta. Con Ella se anuncia la proximidad de esa otra luz, salvadora, la de su Hijo Jesús: “por tu nacimiento, Virgen Madre de Dios, anunciaste la alegría a todo el mundo: de ti nació el Sol de justicia, Cristo, Dios nuestro” –Oficio de Laudes del 8 de septiembre–.

La Natividad de María es una de las trece fiestas marianas del calendario romano general de la Iglesia católica. Se celebra el 8 de septiembre, nueve meses después de la dedicada a la Inmaculada Concepción de la Virgen que se celebra el 8 de diciembre.

La Iglesia tan solo acepta la celebración del nacimiento de Cristo –25 de diciembre–, el Bautista –24 de junio– y la Virgen.

Por María los hijos de la tierra comenzaron a serlo también del cielo, pues ambos órdenes quedaron admirablemente reconciliados entre sí.

Una luz escondida esperada desde antiguo

Ya desde su infancia nuestra Señora invita a la humildad, a ese obrar tan solo por servir al prójimo, sin querer lucir, solo por amor. Eso hizo Ella desde que nació. Ninguno de sus contemporáneos cayó en la cuenta de lo que estaba sucediendo. Sólo los ángeles del cielo hicieron fiesta.

Descendiente de David, como había señalado el profeta hablando del Mesías —“saldrá un vástago de la cepa de Jesé y de sus raíces florecerá un retoño”(Is 11, 1)— y como confirma San Pablo cuando escribe a los Romanos acerca de Jesucristo, “nacido del linaje de David según la carne”(Rm 1, 3).

Al celebrar fiestas marianas como la de hoy, y en bastantes momentos de cada jornada corriente, los cristianos pensamos muchas veces en la Virgen, como Madre nuestra que es. Si aprovechamos esos instantes, imaginando cómo se conduciría Nuestra Madre en las tareas que nosotros hemos de realizar, poco a poco acabaremos pareciéndonos a Ella.

Imaginarla hoy recién nacida, una niña preciosa, del todo pura y sin pecado original, nos invita a una piedad tierna, a una confianza y abandono en las manos de quien llegaría a ser nuestra madre por ser Madre de Dios. Piedad tierna y recia al mismo tiempo, pues esa niña, ya adulta, ya madre, sufriría con entereza y fortaleza la muerte ignominiosa de su hijo, de nuestro hermano, Jesucristo.

¿Quiénes serían los padres de la Virgen? 

El Nuevo Testamento no dice nada del lugar ni de la fecha del nacimiento de la Virgen María. Tampoco de quiénes eran sus padres, ni de las circunstancias de su nacimiento. Las referencias más antiguas se encuentran en los evangelios apócrifos.

Es el denominado Protoevangelio de Santiago, escrito en el siglo II, el que nos presenta a los padres de la Virgen. Se llaman Joaquín y Ana. Ella era estéril; él afligido por el rechazo social al no tener descendencia, pero hombre de fe. Ana reza a Dios lamentándose de su infertilidad. Un ángel se le presenta y le dice que concebirá y dará a luz. Enseguida el ángel le comunica la noticia a Joaquín. Por ello, el nacimiento de María se presenta como milagroso. Relatos parecidos recogen el Evangelio de la Natividad de María en el pseudo-Mateo y en el Evangelio armenio de la infancia.

Esta fiesta, como la de la Asunción, tiene su origen en Jerusalén. Comenzó en el siglo V como la fiesta de la basílica –Sanctae Mariae ubi nata est–, emplazada en el supuesto lugar donde nació María, actualmente la basílica de Santa Ana, en Jerusalén. Aunque hay quienes sostienen que nació en Nazaret, Belén o Séforis.

Publicado por JOQUIVESA en 18:22

07 septiembre 2020

¿Nos dejamos ayudar? ¿Ayudamos?

 Juan Luis Selma


Ojalá tuviéramos a nuestro lado quien nos ayude a reconocer nuestros errores y faltas

El personaje del cuento El rey desnudo se pone en ridículo ante todo su pueblo, le ciega su soberbia, pues necesita creer que es hijo de reyes, inteligente; y la prueba, según los sastres aprovechados, consistía en poder ver una tela maravillosa que los estúpidos eran incapaces de vislumbrar. Se deja engañar por los de fuera y por sus sentidos. Todos somos susceptibles de equivocarnos, de cometer errores. Por prejuicios, mantenemos posiciones ilógicas, equivocadas, incluso irracionales; también por ideologías o por nuestras limitaciones: falta de atención, ofuscación, egoísmos. Captar la realidad, el verdadero sentido y ser de las cosas no es tarea fácil. Puede haber una ceguera colectiva, casi interesada, como los diversos personajes del cuento, que sólo la inocencia de un niño es capaz de romper: “el rey va desnudo”.

Basta una mirada sencilla, desinteresada para ver mejor cómo son las cosas. Basta una voz sin prejuicios para ayudarnos a reconocer nuestras equivocaciones. Ojalá tuviéramos a nuestro lado quien nos ayude a reconocer nuestro errores y faltas. Cosa difícil en nuestra sociedad fragmentada, individualista. Siempre se ha dicho más ven cuatro ojos que dos, expresión que nos invita a adoptar resoluciones consultando a varias personas. Cuando se fomenta el particularismo, la egolatría, el saber superficial basado en apariencias y opiniones no es fácil escuchar a los demás, seguir un consejo o pedirlo. Así no es infrecuente que nos encontremos exhibiendo nuestra desnudez.

Dice el Evangelio: “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano…” Se habla de la corrección fraterna, de ayudar al hermano, al que nos es cercano y querido. Esta actitud tiene mucha riqueza: es leal, puesto que decimos las cosas a la cara en vez de recurrir a la crítica; exige valentía e interés, me venzo y te lo digo porque me importas; me arriesgo a quedar mal por tu bien. Se dice también que quien dice verdades pierde amistades, es más cómodo mirar a otro lado. Pero un amigo, un buen colaborador, alguien a quien quiero no puede serme indiferente.

Hay personas más necesitadas de ayuda por el cargo y responsabilidad que tienen: los gobernantes, pastores y educadores. Sus equivocaciones tienen mayor repercusión, y por eso merecen ser ayudadas. De hecho, se suelen rodear de múltiples consejeros, pero cabe el peligro de que caigan en la adulación: todos les dicen lo bien que lo hacen buscando su favor, y luego a las espaldas…, la sociedad y las circunstancias les dejan solos. Tenemos la obligación de corregirles con lealtad. Y, si estamos revestidos de esa responsabilidad, dejarnos ayudar y corregir, facilitar que nos digan las cosas y agradecer la corrección. Rectificar refuerza la autoridad porque refleja sabiduría y humildad.

Pero el ámbito habitual de la ayuda es el casero: la familia y amistades. Siempre es necesaria la prudencia que nos lleva a ser conscientes de que también nosotros nos podemos equivocar, y habrá que cerciorarse de que son así los hechos, quizá consultándolo a otra persona, dejando pasar un poco el tiempo para pacificar los ánimos; no juzgar las intenciones, simplemente mostrar los hechos. En una familia donde se habla, se escucha y se está dispuesto a perdonar y pedir perdón reina la armonía.

Es muy bueno que los esposos se tengan confianza y saquen momentos para hablar en la intimidad, con cariño y buenas maneras se pueden decir las cosas. Se pueden ayudar a mejorar mutuamente, no solamente corregir, también valorar los esfuerzos y aciertos del otro. Esto requiere tiempo de calidad, sosiego y oportunidad. Si nos dejamos llevar del apasionamiento, del enfado, podemos perder la objetividad y en vez de corregirnos herirnos. Ante los defectos de carácter, ante las debilidades e imperfecciones del cónyuge más que ver problemas podemos ver retos que superar. Nuestros defectos, que los tenemos, nos harán más tolerantes.

Con los hijos es bueno tener en cuenta la carta a los Colosenses de San Pablo: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten”. Hay que formar más que corregir, y para formar debemos tener un modelo, un ideal y un clímax adecuado, que siempre es el cariño. Más que estar señalando todo lo que hacen mal, de manera que se confunde lo importante con lo trivial, incidir en los defectos que más daño les pueden hacer, a la vez que valoramos sus pequeños logros. Estimular y valorar más que reprender. Contar con el tiempo, que vayan creciendo. Fomentar su imaginación, pedirles ayuda, apreciar lo que hacen bien, que siempre será mucho mayor que lo malo.

Un último pensamiento: ¿cómo dar sentido de eternidad a los hijos? No hace falta explicar mucho, los niños son inteligentes, lo captan todo. Que vean una sonrisa, un esfuerzo, un detalle…, no ser moralistas. Reírse mucho, también por las travesuras. No problematizarlo todo. Transmitir humanidad, que vean un gesto de ternura, de interés, de cariño. Que vean cómo nos apoyamos en la fe para afrontar los retos de cada día, cómo nuestras creencias nos llenan de paz y de seguridad.


Juan Luis Selma, en eldiadecordoba.es.

Publicado por JOQUIVESA en 20:30

06 septiembre 2020

“Hagamos un esfuerzo para no chismorrear”

 El Papa en el Ángelus


El Evangelio de este domingo (cf. Mt 18, 15-20) está tomado del cuarto discurso de Jesús en el relato de Mateo, conocido como discurso «comunitario» o «eclesial». El pasaje de hoy habla de la corrección fraterna, y nos invita a reflexionar sobre la doble dimensión de la existencia cristiana: aquélla comunitaria, que exige la protección de la comunión, es decir de la Iglesia, y aquélla personal, que requiere la atención y el respeto de cada conciencia individual.

Y no es fácil poner en práctica esta enseñanza de Jesús, por varias razones. Existe el temor de que el hermano o la hermana reaccione mal; a veces no hay suficiente confianza con él o ella… Y otros motivos. Pero cada vez que hemos hecho esto, hemos sentido que era justo el camino del Señor.Para corregir al hermano que se ha equivocado, Jesús sugiere una pedagogía de recuperación. Y siempre la pedagogía de Jesús es pedagogía de la recuperación; Él siempre busca recuperar, salvar. Y esta pedagogía de la recuperación está articulada en tres pasajes. Primero dice: «Repréndelo entre tú y él solo» (v. 15), es decir, no pongas su pecado delante de todos. Se trata de ir al hermano con discreción, no para juzgarlo, sino para ayudarlo a darse cuenta de lo que ha hecho. Cuántas veces hemos tenido esta experiencia: Alguno viene y nos dice: “Escucha, en esto te has equivocado. Tu deberías cambiar un poco en esto”. Tal vez al inicio nos da rabia, pero después lo agradecemos porque es un gesto de fraternidad, de comunión, de ayuda, de recuperación.

Sin embargo, puede suceder que, a pesar de mis buenas intenciones, la primera intervención fracase. En este caso está bien no desistir y decir: “Que se las arregle, yo me lavo las manos”. No, esto no es cristiano. No hay que desistir, sino recurrir al apoyo de algún otro hermano o hermana. Jesús dice:» Si no te escucha, toma todavía contigo uno o dos, para que todo asunto quede zanjado por la palabra de dos o tres testigos» (v. 16). Este es un precepto de la Ley de Moisés (cf. Dt 19,15). Aunque parezca contra el acusado, en realidad servía para protegerlo de falsos acusadores. Pero Jesús va más allá: los dos testigos son pedidos no para acusar y juzgar, sino para ayudar. “Pongámonos de acuerdo, tú y yo, vayamos a hablar con éste, con ésta que se está equivocando, que está quedando mal. Pero vayamos a hablarle como hermanos”. Este es el comportamiento de la recuperación que Jesús quiere de nosotros. De hecho, Jesús considera que también puede fracasar este acercamiento -el segundo acercamiento- con testigos, a diferencia de la Ley de Moisés, para la cual el testimonio de dos o tres era suficiente para la condena.

De hecho, incluso el amor de dos o tres hermanos puede ser insuficiente, porque aquél o aquélla son testarudos. En este caso, añade Jesús, “díselo a la comunidad» (v. 17), es decir, a la Iglesia. En algunas situaciones toda la comunidad está involucrada. Hay cosas que no pueden dejar indiferentes a los otros hermanos: se necesita un amor mayor para recuperar al hermano. Pero, a veces, incluso esto puede no ser suficiente. Y Jesús dice: » «Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el pagano y el publicano» (ibid.). Esta expresión, aparentemente tan despectiva, en realidad nos invita a poner a nuestro hermano de nuevo en las manos de Dios: sólo el Padre podrá mostrar un amor más grande que el de todos los hermanos juntos. Esta enseñanza de Jesús nos ayuda tanto, porque -pensemos en un ejemplo-, cuando nosotros vemos un error, un defecto, una equivocación, en tal hermano o hermana, habitualmente la primera cosa que hacemos es ir a contárselo a los demás, a chismorrear. Y los chismes cierran el corazón a la comunidad, cierran a la unidad de la Iglesia. El gran chismoso es el diablo, que siempre está diciendo cosas feas de los demás, porque él es el mentiroso que busca dividir a la Iglesia, de alejar a los hermanos y de no hacer comunidad. Por favor, hermanos y hermanas, hagamos un esfuerzo para no chismorrear. ¡El chismorreo es una peste más fea que el Covid! Hagamos un esfuerzo: nada de chismes. Es el amor de Jesús, que acogió a publicanos y paganos, escandalizando a las personas rígidas de la época. Por lo tanto, no se trata de una condena sin apelación, sino del reconocimiento de que a veces nuestros intentos humanos pueden fracasar, y que sólo estando ante Dios puede poner a nuestro hermano ante su propia conciencia y la responsabilidad de sus actos. Si la cosa no resulta, silencio y oración por el hermano y por la hermana que se equivocan, pero nunca el chismorreo.

Que la Virgen María nos ayude a hacer de la corrección fraterna un hábito saludable, para que en nuestras comunidades se puedan establecer siempre nuevas relaciones fraternas, basadas en el perdón mutuo y, sobre todo, en la fuerza invencible de la misericordia de Dios.

Despues del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas:

Los saludo a todos ustedes. Romanos y peregrinos de varios países, familias, grupos parroquiales, asociaciones… en particular, saludo a los seminaristas del Pontificio Colegio Norteamericano de Roma, y aquellos del Seminario Mayor de Liubliana (Eslovenia). Saludo a los adolescentes de Cernusco sul Naviglio y aquellos de Chiuso y de Maggianico –con los pañuelos amarillos–, que se preparan para la profesión de fe.

Los exhorto a todos a acercarse más a Jesús, el buen Pastor. Saludo a las mujeres atletas, afectadas por esclerosis múltiple, que recorrieron la vía Francigena da Siena a Roma, a los chicos de Santo Stefano Lodigiano, que vinieron en bicicleta por una iniciativa benéfica.

Ambos grupos han sido valientes; ¡adelante con alegría y confianza!

Saludo también a los fieles de otros países; veo que hay polacos, de libaneses, de franceses, de mexicanos. ¡Saludo a todos! También a ustedes, valientes, de la Inmaculada: ¡sigan adelante! A todos les deseo un feliz domingo. Y por favor, no se olviden de rezar por mí. Y hasta la vista.

¡Buen almuerzo y hasta la vista!

Publicado por JOQUIVESA en 20:46

05 septiembre 2020

La corrección fraterna

 23º domingo del Tiempo ordinario (Ciclo A) 


Evangelio (Mt 18,15-20)

Si tu hermano peca contra ti, vete y corrígele a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no escucha, toma entonces contigo a uno o dos, para que cualquier asunto quede firme por la palabra de dos o tres testigos. Pero si no quiere escucharlos, díselo a la iglesia. Si tampoco quiere escuchar a la iglesia, tenlo por pagano y publicano.

Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra sobre cualquier cosa que quieran pedir, mi Padre que está en los cielos se lo concederá. Pues donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.


Comentario

Componen el evangelio de este domingo tres dichos de Jesús que regulan aspectos importantes para la futura vida de la Iglesia: la corrección fraterna entre los fieles, el poder de atar y desatar otorgado a los apóstoles y sus sucesores y la eficacia de la oración en común.

El mensaje de Jesús no hace impecables a los hombres; pero sí les pide amarse unos a otros a pesar de sus defectos y errores. Una muestra clara de este amor es la mutua ayuda por medio del perdón y de la corrección. Con esta primera enseñanza, Jesús invita a cada uno a vivir el papel de un juez misericordioso que trata con comprensión a quien le ha agraviado o yerra en algo. Por eso, “la práctica de la corrección fraterna −que tiene entraña evangélica− es una prueba de sobrenatural cariño y de confianza −decía san Josemaría−. Agradécela cuando la recibas, y no dejes de practicarla con quienes convives”. La corrección fraterna evita también, como señala el Papa Francisco, “esa amargura del corazón que lleva a la ira y al resentimiento y que nos conducen a insultar y agredir. Es muy feo ver salir de la boca de un cristiano un insulto o una agresión. (…) Insultar no es cristiano”.

Sobre la corrección fraterna, verdadero acto de nobleza y amistad, hablaron bastantes Padres de la Iglesia, quienes sacaban consecuencias prácticas a partir de las palabras de Jesús. Por ejemplo, san Agustín amonestaba así a sus fieles: “debemos, pues, corregir al hermano por amor; no con deseos de hacer daño, sino con la cariñosa intención de lograr su enmienda. Si así lo hacemos, cumpliremos muy bien el precepto”.

En cuanto al segundo dicho de Jesús (v. 18), el Catecismo de la Iglesia explica que «las palabras atar y desatar significan: aquel a quien excluyáis de vuestra comunión, será excluido de la comunión con Dios; aquél a quien recibáis de nuevo en vuestra comunión, Dios lo acogerá también en la suya. La reconciliación con la Iglesia es inseparable de la reconciliación con Dios» (n. 1445). Después de hablar de la reconciliación entre hermanos, Jesús entrega a sus apóstoles la potestad de reconciliar a los fieles con la Iglesia. Este poder se expresa ordinariamente por medio de la confesión de los pecados a través del confesor, que ha recibido el poder del obispo, sucesor de los apóstoles.

Por último, Jesús se refiere a “otro fruto de la caridad en la comunidad: la oración en común −decía Benedicto XVI−. La oración personal es ciertamente importante, es más, indispensable, pero el Señor asegura su presencia a la comunidad que −incluso siendo muy pequeña− es unida y unánime, porque ella refleja la realidad misma de Dios uno y trino, perfecta comunión de amor”. Cuando oramos juntos no solo movemos a Dios a concedernos lo que pedimos, sino que además se nos regala la presencia del mismo Dios entre nosotros que es, en definitiva, el principal don que podemos y debemos pedir.

Como explica el Magisterio, “Cristo está siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acción litúrgica. Está presente en el sacrificio de la Misa, tanto en la persona del ministro, ofreciéndose ahora por ministerio de los sacerdotes el mismo que entonces se ofreció en la cruz, como, sobre todo, bajo las especies eucarísticas. Está presente con su fuerza en los sacramentos, de modo que, cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza. Está presente en su palabra, pues, cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es Él quien habla. Está presente, por último, cuando la Iglesia suplica y canta salmos, pues él mismo prometió: Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Fuente: opusdei.org.

 

Publicado por JOQUIVESA en 20:09

'Ser pastor es asumir el estilo de vida de Jesús'

El cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de la Santa Sede, ha ordenado esta mañana a 29 sacerdotes de la prelatura del Opus Dei, en la basílica de San Eugenio. Se leyó una carta enviada por el Papa Francisco

La filmación de la ceremonia, que ha concluido a las 12:40, se encuentra disponible en este enlace.

Al inicio de la liturgia se leyó una carta del Santo Padre al cardenal Parolin en que felicita a los 29 sacerdotes y a sus familias, “de modo particular, a quienes por causa de la emergencia sanitaria no pueden estar presentes en la ordenación".


Papa Francisco: “Lleven a todos al Cristo doliente y misericordioso”

En la carta del Papa se lee: "Pido a los nuevos sacerdotes que consideren junto a la grandeza del don del sacerdocio, el significado de recibirlo precisamente en estos momentos de tanto dolor en el mundo, en el que se hace especialmente palpable la presencia de Cristo doliente y misericordioso; una presencia que el Señor quiere que se realice a través de su ministerio. Al igual que los discípulos, experimentaremos que, con Él a bordo, no se naufraga. Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo”. El Santo Padre concluye pidiendo a los nuevos sacerdotes que "por su unión con el Papa hagan siempre realidad aquella aspiración de san Josemaría: Todos, con Pedro, a Jesús por María".

El Papa Francisco también envía la “afectuosa felicitación al querido Monseñor Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, con mi deseo de que el Señor lo siga ayudando a cumplir su servicio fiel y alegre a la Prelatura y a la Iglesia entera, de modo especial en este año de preparación para su jubileo sacerdotal”.

Card. Pietro Parolin: “La Iglesia os acompaña y os agradece vuestro sí”

Durante la homilía, el cardenal Pietro Parolin ha desmenuzado la figura del buen pastor, que inspira a cada sacerdote a ser “fuente de vida, de misericordia, de sencillez”.

Ha recordado que “ser pastor no consiste en una serie de tareas sino en asumir un estilo de vida”. El pastor, por ejemplo, “no vive donde desea, sino donde es mejor para el rebaño”. El pastor “no es tanto quien guía a los demás sino quien comparte su vida con las ovejas”. La idea del pastor “no se refiere al gobierno sino a la vida, y por eso Jesús caracteriza al buen pastor como aquel que da la vida por las ovejas”.

“El ministerio que asumís, queridos ordenandos, es una cuestión de vida, no lo olvidéis nunca”, ha dicho el cardenal. No se os llama “a hacer cosas sino a dar y a compartir la vida y así podréis realizar plenamente la llamada a actuar ‘en la persona de Cristo’”. Así “podréis encarnar el ‘estilo de Jesús’. Porque, como escribe san Josemaría Escrivá, el sacerdote −sea quien sea− es siempre otro Cristo”.

Ser pastores hoy “significa ser testimonios de misericordia”. “Sé cuánta importancia concedéis en vuestra vida al sacramento de la reconciliación y no puedo más que exhortaros a continuar haciéndolo, para ser dispensadores de la gracia y el perdón del Señor: el mundo de hoy tiene gran necesidad”. “Que las palabras de vuestra predicación sean palabras de vida (...): antes que exhortar, proclamad siempre la belleza de la salvación; esta belleza nos atrae para vivir luego una vida moral a la altura de la llamada”.

Otra característica del pastor −ha explicado el cardenal− es la sencillez, de la que nos habla la santa que se celebra hoy en el calendario litúrgico (santa Teresa de Calcuta) y que se obtiene, entre otras cosas, “en el silencio de la oración”. La sencillez nace de la transparencia de la oración y se manifiesta en opciones concretas como “llevar una vida ordenada, sin dejarse involucrar en mil cosas, que podrían poner en riesgo la simplicidad de un corazón dedicado plenamente al Señor”.

Por último, el cardenal se refirió a la necesidad de tener presentes la misión de “llevar a todos la voz del buen pastor, para que se sientan amados por Cristo”. Esto requiere “no ser introvertidos sino extrovertidos; no ansiosos de tener relevancia sino dar a conocer a Jesús”. Además, “requiere conjugar caridad pastoral y sana creatividad, fidelidad y flexibilidad, fe y corazón disponible; ir en busca de los otros más que esperarlos; acoger y no rechazar los interrogantes más complejos de hoy, especialmente los de los jóvenes”.

“La Iglesia os acompaña, todos os acompañamos con nuestra oración; y la Iglesia os agradece vuestro sí, el ofrecimiento de toda vuestra vida”, ha agregado el cardenal Parolin.

Mons. Frenando Ocáriz, a los padres: “Gracias
por haber colaborado con Dios”

Al concluir la ceremonia, el prelado del Opus Dei ha agradecido la presencia del cardenal Parolin, que justamente ayer estuvo en el Líbano para llevar la cercanía y la solicitud del Papa: “Su presencia nos lleva inmediatamente a la del Santo Padre Francisco, quien envía la Bendición Apostólica a los nuevos sacerdotes, a sus familias y a todos los presentes en esta celebración. Sigamos apoyando al Papa y a sus colaboradores con nuestra oración”.

“Deseo transmitir, especialmente a los padres de los nuevos sacerdotes, unas palabras de agradecimiento −ha añadido el Prelado−: gracias por haber colaborado con Dios para hacer germinar en vuestros hijos la vocación al sacerdocio. Que Dios, también por vuestra oración, llene de fruto el ministerio sacerdotal que vuestros hijos desempeñarán de ahora en adelante, con la mediación materna de Santa María”.

Los nuevos sacerdotes

Entre los nuevos presbíteros se encuentra Andrej Matis, de 31 años, que es el primer sacerdote de la prelatura de Eslovaquia. Antes de estudiar teología en Roma, Andrej era músico profesional y trabajó varios años como violinista del cuarteto de cuerdas "Mucha Quartet", con el que ofreció conciertos en Suiza, República Checa, Italia, Polonia, Francia, Austria, Luxemburgo... “La belleza puede abrir puertas y, a veces, mostrar el camino −explica−. Yo también pensaba que estas consideraciones eran solo palabras bonitas, pero cambié de opinión”.

Otro de los nuevos sacerdotes es el joven médico chileno Juan Esteban Ureta, de 37 años, que trabajó como internista en un centro médico de Concepción. Afirma que ahora, como sacerdote, le ilusiona “poder ser instrumento para que a muchas personas les llegue el perdón y la misericordia del Señor. Me gustaría saber transmitir la buena nueva del Evangelio, que todos somos amados por Cristo”.

Entre los recién ordenados hay varios africanos, como el ugandés Andrew Ekemu. Nacido en Kapchorwa en 1981, Andrew estudió veterinaria en la Makerere University de Kampala. Trabajó varios años en la vacunación de vacas contra la nagana y en tratamientos de marabú africano en el zoológico nacional de Uganda. Durante sus estudios de teología previos a la ordenación sacerdotal ha concluido su tesis doctoral sobre “La visión de la historia en el libro del profeta Daniel”. Afirma que “en Uganda somos una población joven, y por eso les pido oraciones para que muchos jóvenes de mi país descubran la grandeza de una vida vivida con Cristo y al servicio de los demás”.

Al pensar en su ministerio como sacerdote, el italiano Giovanni Vassallo desea “que en estos tiempos de pandemia sepamos acompañar a las personas”. Giovanni es natural de Palermo y, antes de los estudios de teología en la Pontificia Università della Santa Croce, cursó Filología Clásica en la Università della Sapienza de Roma. Durante 10 años, formó parte del equipo directivo de la Residenza Universitaria Internazionale, en la que viven universitarios de numerosos países, y fue profesor de latín y literatura en una escuela de Roma.

En este momento especial, el mexicano Roberto Vera, agradece a Dios “la familia maravillosa en que me hizo nacer, dentro de la cual aprendí a amarlo sobre todas las cosas”. Y añade: “Dios me pide ahora que sea sacerdote para celebrar la misa, reconciliar a través de la confesión, administrar otros sacramentos, hablar de Jesús a los demás, acompañar a quienes me lo pidan y un largo etcétera. Se trata de una misión muy grande, así que me apoyo en las oraciones de todos los que lean estas palabras”.

Guillermo Bueno, otro de los presbíteros, nació en Sevilla (España) en 1983. Ingeniero de Telecomunicaciones por la Universidad de Sevilla, se especializó en Robótica y Automática. Antes de plantearse el sacerdocio, se dedicó a la enseñanza y a la ingeniería, especialmente al desarrollo de sistemas de identificación biométrica. En 2013 se trasladó a Roma para realizar la licenciatura y el doctorado en teología moral en la Universidad de la Santa Cruz. “Yo tengo como ejemplo estupendo de sacerdote a san Josemaría Escrivá −explica Guillermo−, un hombre que supo hacerse todo para todos, tratando de querer como le querría Dios a todo el que se encontrara con él”.

Los 29 nuevos sacerdotes proceden de España, México, Guatemala, Chile, Uruguay, Costa de Marfil, Eslovaquia, Argentina, Costa Rica, Holanda, Uganda, Perú e Italia. Estos son sus nombres:

Santiago Altieri Massa Daus (Uruguay), Alejandro Armesto García-Jalón (España), José Luis Benito Roldán (España), Guillermo Jesús Bueno Delgado (España), Juan Luis Orestes Castilla Florián (Guatemala), José Luis Chinguel Beltrán (Perú), José de la Madrid Ochoa (México), Andrew Rowns Ekemu (Uganda), Pablo Erdozáin Castiella (España), Felipe José Izquierdo Ibáñez (Chile), Kouamé Achille Koffi (Costa de Marfil), Santiago Teodoro López López (España), Martín Ezequiel Luque Marengo (Argentina), Andrej Matis (Eslovaquia), Carlos Medarde Artime (España), José Javier Mérida Calderón (Guatemala), Claudio Josemaría Minakata Urzúa (México), Andrés Fernando Montero Marín (Costa Rica), Ignacio Moyano Gómez (España), Miguel Agustín Mullen (Argentina), Miguel Ocaña González (España), Ricardo Regidor Sánchez (España), Antonio Rodríguez Tovar (España), Manel Serra Palos (España), Juan Esteban Ureta Cardoen (Chile), Giovanni Vassallo (Italia), Roberto Vera Aguilar (México), Juan Ignacio Vergara (Holanda) y José Vidal Vázquez (España)


Fuente: opusdei.org.

Publicado por JOQUIVESA en 20:05

El ángel de los pobres

 ISABEL ORELLANA VILCHES

Santa Teresa de Calcuta, 5 de septiembre


“El ángel de los pobres. Entre otros galardones por su labor humanitaria, en 1979 obtuvo el Nobel de la Paz. Fallecida con fama de santidad en 1997, fue beatificada en 2003 por Juan Pablo II y canonizada por Francisco en 2016”.

Pocos dudan de que la vida de Teresa es conmovedora y fascinante, aunque determinadas críticas mordaces atenten contra su nombre y quehacer. A través de ella ha irradiado la misericordia de Dios en los deprimidos rincones de Calcuta con una fuerza tal que se siente la tentación de considerarla irrepetible. Y ciertamente cada ser humano lo es ante el Padre. Pero esta mujer acogió la gracia con tanto brío que multiplicó con creces los numerosos talentos que recibió, sembrándolos en el tembloroso corazón de esos hermanos y hermanas que jamás conocieron otro consuelo que el que ella les dio. Digan lo que digan sus detractores cuesta dudar de la presencia de Dios y de su infinita bondad cuando se examina el testimonio de Agnes Gonxha Bojaxhiu. El sello de los justos es fácil de reconocer porque tras de sí dejan una huella inextinguible, como la suya.

“Soy un lápiz en manos de Dios”, le gustaba decir. Era albanesa. Había nacido en Skopje, hoy Macedonia, el 26 de agosto de 1910. En 1950 adquirió la ciudadanía india. Fue la benjamina de la familia. Influenciada por la honda fe materna, poco antes de cumplir los 12 años, y cuatro después de morir su padre, ya barajó la posibilidad de hacerse misionera. Participaba activamente en la parroquia del Sagrado Corazón. Un día, hallándose ante la imagen de la Virgen de Letnice, sintió que debía consagrarse a Dios. A la espera de tener edad para entrar en una Orden, se afilió a las Hijas de María, donde nació su vocación por los desfavorecidos. A los 18 años ingresó en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María (hermanas de Loreto) sito en una localidad irlandesa. Y queriendo emular a la santa de Lisieux, tomó el nombre de Teresa. Pocos meses más tarde se trasladó a la India. Llegó a Calcuta el 6 de enero de 1929. En 1931 comenzó a ejercer la docencia en la escuela femenina St. Mary, regida por la comunidad. En 1944 fue designada directora de la misma, y como tal ejerció hasta 1948. Cesó al ser autorizada para dedicarse por entero a la atención de los “más pobres de entre los pobres”. Poseía todas las cualidades para ello: audacia, abnegación, espíritu de sacrificio, compasión, osadía, temple, misericordia, fortaleza, fidelidad, dotes organizativas, una fe insondable, etc. Y todo lo que hacía estaba impregnado de alegría.

Pero antes, como era una mujer de profunda oración, en ella fue vislumbrando la nueva vía que debía seguir. La denominó “llamada dentro de la llamada”. Sucedió el 10 de septiembre de 1946 cuando iba de camino a Darjeeling para realizar el retiro anual y marcó el inicio de una travesía irreversible en la que su anhelo de amar a Cristo y a los demás llenó su vida por completo. En medio de una serie de locuciones y visiones se fue incrementando su sed por hallar “víctimas de amor” para Cristo. En una de ellas sintió que Él le decía: “Ven y sé mi luz. No puedo ir solo”. Y fue dirigida por Cristo hacia el colectivo más desfavorecido de la tierra, para lo cual, según Él mismo le indicó, debía fundar una Congregación. Pasó dos años de pruebas y dificultades hasta que en agosto de 1948, obtenido el permiso correspondiente y vestida con su inmaculado sari de algodón, se dispuso a paliar todo el sufrimiento humano que le fuese posible sin ahorrar ningún esfuerzo, ni escatimar sacrificios.

Tras brevísima estancia con las Hermanas Médicas Misioneras de Patna, especializándose para su misión, y con las Hermanitas de los Pobres, en diciembre de ese mismo año comenzó su labor. Recibía la Eucaristía, y salía rosario en mano a buscar a los enfermos y moribundos, “los no deseados, los no amados, aquellos de los que nadie se ocupaba”; tanto daban hombres, mujeres, niños o ancianos, y lo mismo sucedía con el tipo de enfermedades que padeciesen. Ni repugnancia, ni temor a contagios, ninguna selección, la Madre Teresa no tenía otro horizonte que cubrir con su ternura al sufriente. Atendía, lavaba y curaba con delicadeza y misericordia a todos ellos en las calles donde se encontraban y también en sus casas. Vio la simbiosis entre amor y oración: “Dios nos ha creado para amar y para ser amados, y este es el comienzo de la oración, saber que Él me ama, que yo he sido creado para obras mayores”, y que la santidad no es un lujo selectivo sino un deber de todos.

Pronto se fueron uniendo a la labor algunas de sus antiguas alumnas y surgió la congregación de las Misioneras de la Caridad, fundada en octubre de 1950 y aprobada por Pablo VI en 1965. Después nacieron los Hermanos Misioneros de la Caridad, los Misioneros de la Caridad Contemplativos y los Padres Misioneros de la Caridad. Creó también los colaboradores de Madre Teresa, y los colaboradores Enfermos y Sufrientes. Además, inició el Movimiento Sacerdotal Corpus Christi. Luchó contra el aborto –“el niño es un regalo de Dios para la familia”, decía–, y la eutanasia. Abrió centros en distintos puntos del mundo para la atención de leprosos, ciegos, ancianos, enfermos de SIDA, así como orfanatos para niños pobres y abandonados. Consideraba que “las obras de amor son siempre obras de paz”.

Espiritualmente vivió una prolongada “noche oscura” hasta el fin de sus días, que acrecentó su sed de amor divino. “El amor, para que sea auténtico, debe costarnos […]. Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él”. Por su heroica labor fue galardonada con premios significativos como el Nobel de la Paz que obtuvo en 1979. En 1986 Juan Pablo II la visitó en Calcuta, en la conocida “Casa del moribundo”. El 5 de septiembre de 1997, con el gozo de haber dejado nombrada una nueva superiora general, y su fundación extendida por diversos países, murió. El gobierno le dispensó un funeral de Estado, y de forma inmediata fue aclamada con fama de santidad en todo el mundo. Juan Pablo II la beatificó el 19 de octubre de 2003. Fue canonizada el 4 de septiembre de 2016 por el Papa Francisco.

Publicado por JOQUIVESA en 11:29

Fe y razón, el encuentro de san John Henry Newman

 Pablo Ortiz

2 obras del cardenal inglés


La figura del profesor de la Universidad de Oxford John Henry Newman, sacerdote anglicano convertido al catolicismo en 1845, cardenal y santo de la Iglesia católica es paradigma del tópico literario Homo Viator porque, como afirmó Benedicto XVI, es “un hombre que durante toda su vida estuvo en camino; en camino para dejarse transformar por la verdad, en una búsqueda de gran sinceridad y de gran disponibilidad a conocer mejor y a encontrar, a aceptar la vía para la verdadera vida. […] su fe -prosigue el Papa emérito-, no es una fe en fórmulas de un tiempo pasado; es una fe en forma personalísima, vivida, sufrida, encontrada en un largo camino de renovación y de conversiones”. Una fe que estuvo continuamente examinada por la razón en su largo camino de reflexión sobre la historia del cristianismo, los fundamentos de la tradición católica y los pilares de la iglesia de Inglaterra.

Una muestra de su peregrinaje lo encontramos en la importante escuela de renovación teológica e intelectual que ideó junto a sus dos amigos oxonienses J. Keble y H. Froude: el Movimiento de Oxford (1833 – 1845), una corriente que tuvo la pretensión de reformar la Iglesia anglicana, mediante su separación del Estado y la recuperación de las raíces católicas en el culto, con el fin de evitar que el secularismo se infiltrara en ella. Si quieren saber más sobre esta escuela recomiendo El espíritu del Movimiento de Oxford (Rialp), del historiador británico Christopher Dawson.

Escrito con rigurosidad y viveza, en este libro el autor narra el origen, desarrollo y decadencia de esta tendencia anglocatólica con el objetivo de comprender sus aciertos y equivocaciones. En este sentido, apoyado en las fuentes literarias de los protagonistas (cartas, obras, sermones, poemas y tractos), Dawson inicia el recorrido histórico a principios del siglo XIX, explicando el contexto de la Iglesia anglicana, su relación con el Estado (“vínculo casi sacramental que moldeaba la vida interior”), el liberalismo antiteísta y cómo esta atmósfera provocó la cuestión decisiva de la escuela: “¿Qué es la Iglesia de Inglaterra? Hacer esta pregunta suponía hacer otras cien. Credos, dogmas, reglamentos, jerarquía, instituciones parlamentarias…”

En los dos siguientes capítulos, el historiador presenta las figuras de los fundadores (Keble, Froude y Newman), observando sus lazos de amistad, sus ideas y sus diferencias, y destacando entre ellos la importancia del profesor Newman que “dio al Movimiento su alto carácter intelectual y ensanchó al mismo tiempo sin medida su espíritu y sus objetivos”. A continuación, nos narra el viaje que hicieron Newman y Froude por algunos países mediterráneos y el impacto de ambos al observar la expansión del secularismo debido al liberalismo más radical y sus consecuencias en la sociedad; así como su iluminación al descubrir a los Padres de la Iglesia. Este hecho sería fundamental ya que nada más volver a Inglaterra, en el verano de 1833, se formalizaría el Movimiento de Oxford.

En los últimos capítulos, se adentra en la decisiva transformación que lleva a cabo Newman, ayudado por sus amigos y otros seguidores, mediante la publicación de unos breves artículos (tracts), sobre los principios apostólicos y el ideal de la iglesia cristiana, en los cuales invitaban a sus contemporáneos a la acción para acabar con el establishment liberal anglicano. Finalmente, el autor explica el paulatino alejamiento del líder tractariano de sus raíces para acabar comulgando con el catolicismo, valorando en último lugar las aportaciones de este movimiento que, entre otras cosas, favoreció la apertura ecuménica del anglicanismo además de propiciar que el liberalismo en Inglaterra fuera menos anticlerical.

A este respecto, también es muy recomendable el libro La fe y la razón. Sermones universitarios (Encuentro). Esta obra está tejida por quince sermones-conferencias predicados en su Alma máter durante los años 1826-1843 que tienen como fin explicar la relación entre la fe y la razón; una significativa reciprocidad, por cierto, distintiva del cristianismo. Para ello, en los primeros capítulos, Newman comienza desmontando uno de los mitos modernos que afirma que la aparición del cristianismo impidió el avance de la ciencia y la filosofía, reflexionando también sobre las relaciones entre la religión natural, la ética en el marco de la filosofía antigua y la religión revelada.

Otras importantes aportaciones son las que ahondan en los excesos de la razón, los principios de la fe y sus adversidades, los que versan sobre la inclinación hacia el bien y hacia el mal y la responsabilidad humana o aquellos en los que explica los antecedentes de la fe, su lógica y la razonabilidad vivencial de la misma. Asimismo, son muy interesantes los discursos que tratan la diferencia entre la fe y la superstición y entre la fe sencilla y el fanatismo, las condiciones de los evangelizadores, la importancia que la razón tiene para la fe, el papel que ha jugado la razón en la historia del cristianismo o, entre otros temas que descubrirán sumergiéndose en la lectura, el sermón que define la razón y analiza sus características propias. Según comenta el autor, esta obra es “en su conjunto lo mejor que he escrito”.

En definitiva, estos libros son una magnífica oportunidad para conocer la vida y el pensamiento del santo decimonónico, redescubrir sus ideas, comprender la correlación fe y razón, conocer los problemas que acarrea la relación Estado-Iglesia, saber más sobre el proceso de secularización y la importancia del movimiento reformador de Oxford.

Publicado por JOQUIVESA en 11:25

02 septiembre 2020

Salir de la pandemia juntos

 El Papa en la Audiencia General


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Después de tantos meses retomamos nuestro encuentro cara a cara y no pantalla a pantalla. Cara a cara. ¡Esto es bonito! La pandemia actual ha puesto de relieve nuestra interdependencia: todos estamos vinculados, los unos con los otros, tanto en el bien como en el mal. Por eso, para salir mejores de esta crisis, debemos hacerlo juntos. Juntos, no solos, juntos. Solos no, ¡porque no se puede! O se hace juntos o no se hace. Debemos hacerlo juntos, todos, en la solidaridad. Hoy quisiera subrayar esta palabra: solidaridad.

Como familia humana tenemos el origen común en Dios; vivimos en una casa común, el planeta-jardín, la tierra en la que Dios nos ha puesto; y tenemos un destino común en Cristo. Pero cuando olvidamos todo esto, nuestra interdependencia se convierte en dependencia de unos hacia otros — perdemos esta armonía de interdependencia en la solidaridad —, aumentando la desigualdad y la marginación; se debilita el tejido social y se deteriora el ambiente. Siempre es lo mismo que actuar.

Por tanto, el principio de solidaridad es hoy más necesario que nunca, como ha enseñado Juan Pablo II (cfr. Enc. Sollicitudo rei socialis, 38-40). De una forma interconectada, experimentamos qué significa vivir en la misma “aldea global”. Es bonita esta expresión: el gran mundo no es otra cosa que una aldea global, porque todo está interconectado. Pero no siempre transformamos esta interdependencia en solidaridad. Hay un largo camino entre la interdependencia y la solidaridad. Los egoísmos — individuales, nacionales y de los grupos de poder — y las rigideces ideológicas alimentan, al contrario,  “estructuras de pecado” (ibid., 36).

“La palabra ‘solidaridad’ está un poco desgastada y a veces se la interpreta mal, pero es mucho más que algunos actos esporádicos de generosidad. ¡Es más! Supone crear una nueva mentalidad que piense en términos de comunidad, de prioridad de la vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 188). Esto significa solidaridad. No es solo cuestión de ayudar a los otros —esto está bien hacerlo, pero es más—: se trata de justicia (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 1938-1940). La interdependencia, para ser solidario y fructífero, necesita raíces fuertes en la humanidad y en la naturaleza creada por Dios, necesita respeto por los rostros y la tierra.

La Biblia, desde el principio, nos advierte. Pensemos en el pasaje de la Torre de Babel (cfr. Gen 11, 1-9) que describe lo que sucede cuando tratamos de llegar al cielo —nuestra meta— ignorando el vínculo con la humanidad, con la creación y con el Creador. Es una forma de hablar: esto sucede cada vez que uno quiere subir, subir, sin tener en cuenta a los otros. ¡Yo solo! Pensemos en la torre. Construimos torres y rascacielos, pero destruimos la comunidad. Unificamos edificios y lenguas, pero mortificamos la riqueza cultural. Queremos ser amos de la Tierra, pero arruinamos la biodiversidad y el equilibrio ecológico. Os conté en alguna otra audiencia de esos pescadores de San Benedetto del Tronto que vinieron este año y me dijeron: “Hemos sacado del mar 24 toneladas de basura, de las cuales la mitad era plástico”. ¡Pensad! Estos tienen el espíritu de recoger los peces, sí, pero también la basura y sacarla para limpiar el mar. Pero esta [contaminación] es arruinar la tierra, no tener solidaridad con la tierra que es un don y un equilibrio ecológico.

Recuerdo una historia medieval que describe este “síndrome de Babel”, que es cuando no hay solidaridad. Esta historia medieval dice que, durante la construcción de la torre, cuando un hombre caía —eran esclavos— y moría nadie decía nada, como mucho: “Pobrecillo, se ha equivocado y ha caído”. Sin embargo, si caía un ladrillo, todos se lamentaban. ¡Y si alguno era culpable, era castigado! ¿Por qué? Porque un ladrillo era caro de hacer, de preparar, de cocer. Se necesitaba tiempo y trabajo para hacer un ladrillo. Un ladrillo valía más que la vida humana. Cada uno de nosotros piense en qué sucede hoy. Lamentablemente también hoy puede suceder algo parecido. Cae la cuota del mercado financiero —lo hemos visto en los periódicos estos días— y la noticia está en todas las agencias. Caen miles de personas por el hambre, la miseria y nadie habla de ello.

Diametralmente opuesto a Babel es Pentecostés (cfr. Hch 2, 1-3), lo hemos escuchado al principio de la audiencia. El Espíritu Santo, descendiendo del alto como viento y fuego, inviste la comunidad cerrada en el cenáculo, la infunde la fuerza de Dios, la impulsa a salir, a anunciar a todos a Jesús Señor. El Espíritu crea la unidad en la diversidad, crea la armonía. En la historia de la Torre de Babel no hay armonía; había ese ir adelante para ganar. Allí, el hombre era un mero instrumento, mera “fuerza-trabajo”, pero aquí, en Pentecostés, cada uno de nosotros es un instrumento, pero un instrumento comunitario que participa con todo su ser a la edificación de la comunidad. San Francisco de Asís lo sabía bien, y animado por el Espíritu daba a todas las personas, es más, a las criaturas, el nombre de hermano o hermana  (cfr. LS, 11; cfr. San Buenaventura, Legenda maior, VIII, 6: FF 1145). También el hermano lobo, recordemos.

Con Pentecostés, Dios se hace presente e inspira la fe de la comunidad unida en la diversidad y en la solidaridad. Diversidad y solidaridad unidas en armonía, este es el camino. Una diversidad solidaria posee los “anticuerpos” para que la singularidad de cada uno — que es un don, único e irrepetible — no se enferme de individualismo, de egoísmo. La diversidad solidaria posee también los anticuerpos para sanar estructuras y procesos sociales que han degenerado en sistemas de injusticia, en sistemas de opresión (cfr. Compendio de la doctrina social de la Iglesia, 192). Por tanto, la solidaridad hoy es el camino para recorrer hacia un mundo post-pandemia, hacia la sanación de nuestras enfermedades interpersonales y sociales. No hay otra. O vamos adelante con el camino de la solidaridad o las cosas serán peores. Quiero repetirlo: de una crisis no se sale igual que antes. La pandemia es una crisis. De una crisis se sale o mejores o peores. Tenemos que elegir nosotros. Y la solidaridad es precisamente un camino para salir de la crisis mejores, no con cambios superficiales, con una capa de pintura así y todo está bien. No. ¡Mejores!

En medio de la crisis, una solidaridad guiada por la fe nos permite traducir el amor de Dios en nuestra cultura globalizada, no construyendo torres o muros —y cuántos muros se están construyendo hoy— que dividen pero después caen, sino tejiendo comunidad y apoyando procesos de crecimiento verdaderamente humano y solidario.  Y para esto ayuda la solidaridad. Hago una pregunta: ¿yo pienso en las necesidades de los otros? Cada uno que responda en su corazón.

En medio de crisis y tempestades, el Señor nos interpela y nos invita a despertar y activar esta solidaridad capaz de dar solidez, apoyo y un sentido a estas horas en las que todo parece naufragar. Que la creatividad del Espíritu Santo pueda animarnos a generar nuevas formas de hospitalidad familiar, de fraternidad fecunda y de solidaridad universal. Gracias

Publicado por JOQUIVESA en 18:50
Entradas más recientes Entradas antiguas Inicio
Suscribirse a: Entradas (Atom)

LA VERDAD...

LA VERDAD...
...OS HARÁ LIBRES.

PARA VER Y OIR

  • LUKNIA (Conoce a Jesús)
  • ROME REPORTS
  • VATICAN NEWS
  • CATHOLIC.NET
  • RADIO MARÍA
  • OPUS DEI
  • ALMUDI

Archivo del blog

  • ▼  2026 (347)
    • ▼  octubre (14)
      • El bien tiende por naturaleza a difundirse
      • El traje de boda
      • Tomás Moro explicó hace 500 años el gran problema ...
      • Reconstruir el mejor feminismo
      • Huellas en la nieve
      • Los documentos del Concilio Vaticano II
      • Ejército de los santos
      • La santa sencillez de Francisco de Asís
      • A propósito de Maricarmen
      •  El Papa en el ÁngelusQueridos hermanos y hermanas...
      • Los viñadores homicidas
      • Fronteras rotas, caridad en juego
      • Mensaje del Prelado del Opus Dei
      • El gran balance de la visita de León XIV a Francia...
    • ►  septiembre (32)
    • ►  agosto (36)
    • ►  julio (37)
    • ►  junio (50)
    • ►  mayo (36)
    • ►  abril (32)
    • ►  marzo (40)
    • ►  febrero (30)
    • ►  enero (40)
  • ►  2025 (440)
    • ►  diciembre (36)
    • ►  noviembre (33)
    • ►  octubre (36)
    • ►  septiembre (31)
    • ►  agosto (38)
    • ►  julio (37)
    • ►  junio (39)
    • ►  mayo (42)
    • ►  abril (38)
    • ►  marzo (38)
    • ►  febrero (32)
    • ►  enero (40)
  • ►  2024 (431)
    • ►  diciembre (39)
    • ►  noviembre (36)
    • ►  octubre (36)
    • ►  septiembre (35)
    • ►  agosto (42)
    • ►  julio (37)
    • ►  junio (38)
    • ►  mayo (33)
    • ►  abril (36)
    • ►  marzo (32)
    • ►  febrero (33)
    • ►  enero (34)
  • ►  2023 (449)
    • ►  diciembre (34)
    • ►  noviembre (35)
    • ►  octubre (35)
    • ►  septiembre (33)
    • ►  agosto (40)
    • ►  julio (35)
    • ►  junio (37)
    • ►  mayo (43)
    • ►  abril (41)
    • ►  marzo (39)
    • ►  febrero (34)
    • ►  enero (43)
  • ►  2022 (456)
    • ►  diciembre (44)
    • ►  noviembre (41)
    • ►  octubre (34)
    • ►  septiembre (36)
    • ►  agosto (40)
    • ►  julio (27)
    • ►  junio (34)
    • ►  mayo (36)
    • ►  abril (42)
    • ►  marzo (47)
    • ►  febrero (34)
    • ►  enero (41)
  • ►  2021 (515)
    • ►  diciembre (43)
    • ►  noviembre (41)
    • ►  octubre (42)
    • ►  septiembre (39)
    • ►  agosto (40)
    • ►  julio (33)
    • ►  junio (49)
    • ►  mayo (40)
    • ►  abril (53)
    • ►  marzo (48)
    • ►  febrero (40)
    • ►  enero (47)
  • ►  2020 (610)
    • ►  diciembre (51)
    • ►  noviembre (53)
    • ►  octubre (48)
    • ►  septiembre (40)
    • ►  agosto (40)
    • ►  julio (36)
    • ►  junio (50)
    • ►  mayo (62)
    • ►  abril (66)
    • ►  marzo (70)
    • ►  febrero (45)
    • ►  enero (49)
  • ►  2019 (542)
    • ►  diciembre (45)
    • ►  noviembre (39)
    • ►  octubre (50)
    • ►  septiembre (48)
    • ►  agosto (49)
    • ►  julio (41)
    • ►  junio (43)
    • ►  mayo (48)
    • ►  abril (51)
    • ►  marzo (41)
    • ►  febrero (43)
    • ►  enero (44)
  • ►  2018 (562)
    • ►  diciembre (47)
    • ►  noviembre (43)
    • ►  octubre (50)
    • ►  septiembre (44)
    • ►  agosto (37)
    • ►  julio (48)
    • ►  junio (41)
    • ►  mayo (45)
    • ►  abril (47)
    • ►  marzo (60)
    • ►  febrero (46)
    • ►  enero (54)
  • ►  2017 (549)
    • ►  diciembre (54)
    • ►  noviembre (51)
    • ►  octubre (47)
    • ►  septiembre (43)
    • ►  agosto (37)
    • ►  julio (44)
    • ►  junio (48)
    • ►  mayo (43)
    • ►  abril (52)
    • ►  marzo (44)
    • ►  febrero (43)
    • ►  enero (43)
  • ►  2016 (551)
    • ►  diciembre (53)
    • ►  noviembre (51)
    • ►  octubre (47)
    • ►  septiembre (43)
    • ►  agosto (33)
    • ►  julio (30)
    • ►  junio (52)
    • ►  mayo (44)
    • ►  abril (49)
    • ►  marzo (46)
    • ►  febrero (53)
    • ►  enero (50)
  • ►  2015 (528)
    • ►  diciembre (46)
    • ►  noviembre (57)
    • ►  octubre (46)
    • ►  septiembre (58)
    • ►  agosto (25)
    • ►  julio (36)
    • ►  junio (47)
    • ►  mayo (44)
    • ►  abril (40)
    • ►  marzo (44)
    • ►  febrero (38)
    • ►  enero (47)
  • ►  2014 (490)
    • ►  diciembre (43)
    • ►  noviembre (40)
    • ►  octubre (42)
    • ►  septiembre (46)
    • ►  agosto (22)
    • ►  julio (31)
    • ►  junio (43)
    • ►  mayo (50)
    • ►  abril (45)
    • ►  marzo (41)
    • ►  febrero (45)
    • ►  enero (42)
  • ►  2013 (430)
    • ►  diciembre (38)
    • ►  noviembre (38)
    • ►  octubre (53)
    • ►  septiembre (34)
    • ►  agosto (20)
    • ►  julio (29)
    • ►  junio (27)
    • ►  mayo (39)
    • ►  abril (38)
    • ►  marzo (44)
    • ►  febrero (33)
    • ►  enero (37)
  • ►  2012 (420)
    • ►  diciembre (36)
    • ►  noviembre (35)
    • ►  octubre (42)
    • ►  septiembre (37)
    • ►  agosto (24)
    • ►  julio (32)
    • ►  junio (35)
    • ►  mayo (33)
    • ►  abril (36)
    • ►  marzo (42)
    • ►  febrero (33)
    • ►  enero (35)
  • ►  2011 (570)
    • ►  diciembre (47)
    • ►  noviembre (54)
    • ►  octubre (39)
    • ►  septiembre (54)
    • ►  agosto (52)
    • ►  julio (38)
    • ►  junio (49)
    • ►  mayo (51)
    • ►  abril (44)
    • ►  marzo (45)
    • ►  febrero (42)
    • ►  enero (55)
  • ►  2010 (544)
    • ►  diciembre (40)
    • ►  noviembre (56)
    • ►  octubre (45)
    • ►  septiembre (58)
    • ►  agosto (33)
    • ►  julio (37)
    • ►  junio (38)
    • ►  mayo (51)
    • ►  abril (55)
    • ►  marzo (45)
    • ►  febrero (38)
    • ►  enero (48)
  • ►  2009 (506)
    • ►  diciembre (46)
    • ►  noviembre (59)
    • ►  octubre (59)
    • ►  septiembre (55)
    • ►  agosto (36)
    • ►  julio (43)
    • ►  junio (34)
    • ►  mayo (56)
    • ►  abril (40)
    • ►  marzo (58)
    • ►  febrero (20)

Vistas

Ubicaciones

Ubicaciones