07 marzo 2025

El cardenal Lazzaro You y el prelado Ocáriz, en el centenario de la ordenación de san Josemaría

Francisco Otamendi

Zaragoza acogerá los días 27 y 28 de marzo el centenario de la ordenación sacerdotal de san Josemaría, fundador del Opus Dei, que tuvo lugar el 28 de marzo de 1925. Tras el arzobispo de Zaragoza, Monseñor Carlos Escribano, intervendrán en los actos el cardenal Lazzaro You Heung-sik, Prefecto del Dicasterio para el Clero, y el prelado del Opus Dei, Mons. Fernando Ocáriz, entre otros participantes.  

San Josemaría Escrivá de Balaguer fue ordenado sacerdote el 28 de marzo de 1925 en Zaragoza, en la iglesia del Seminario de San Carlos, por el obispo Mons. Miguel de los Santos Díaz Gómara. 

Han pasado cien años, y con motivo del centenario de su ordenación sacerdotal, tendrán lugar en la capital aragonesa una serie de actos en los que participarán el cardenal Lázaro You Heung-sik, Prefecto del Dicasterio para el Clero, y el prelado del Opus Dei, Mons. Fernando Ocáriz.

Sobre el programa de actos, los organizadores, la Biblioteca Sacerdotal Alacet, con la colaboración de Fundación CARF y Omnes, informan que en primer lugar tendrá lugar el acto académico, el día 27 jueves, sobre el que se informa más abajo.

Eucaristía, vigilia de oración

A su conclusión, a las 19,00 horas, tendrá lugar una concelebración eucarística en la Basílica del Pilar para los sacerdotes que lo deseen.

A continuación (20,00 h.), se celebrará una Vigilia de oración por las vocaciones, para seminaristas, jóvenes y familias, en la iglesia del Real Seminario de San Carlos Borromeo, que presidirá el Cardenal Lazzaro You.

El 28 de marzo, día del aniversario, tendrá lugar una solemne concelebración eucarística, también en la iglesia del Seminario de San Carlos Borromeo, en acción de gracias por  los frutos de la santidad sacerdotal. Y posteriormente, una comida de confraternización en el Salón del Trono del palacio arzobispal.

Acto académico

El acto académico del día 27 comenzará con unas palabras de bienvenida de Mons. Carlos Escribano, arzobispo de Zaragoza, que preside actualmente la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española. 

El cardenal Lazzaro You, además de Prefecto del Dicasterio para el Clero, es miembro  también de los Dicasterios para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos; para los Obispos; para la Evangelización; para la Cultura y la Educación; y del Comité Pontificio para los Congresos Eucarísticos Internacionales. En la conferencia hablará sobre la santidad y misión del sacerdote.

Monseñor Fernando Ocáriz, nacido en París en 1944, es prelado del Opus Dei desde enero de 2017. Es físico y teólogo, consultor del Dicasterio para la Doctrina de la Fe desde 1986 y del Dicasterio para la Evangelización desde 2022. En 1989 ingresó en la Pontificia Academia Teológica. Hablará en Zaragoza sobre la centralidad de la Eucaristía en la vida del sacerdote.

Otros ponentes

Antes, José Luis González Gullón, miembro del Instituto Histórico San Josemaría Escrivá, abordará los años de seminario y de ordenación de san Josemaría.  Por la tarde, tendrá lugar una mesa redonda sobre el corazón universal del sacerdote: de oriente a occidente pasando por el mundo rural.

En la mesa participarán Esteban Aranaz, sacerdote de la Diócesis de Tarazona, misionero en China; Jorge de Salas, sacerdote de la Prelatura del Opus Dei residente en Suecia, vicario judicial de la diócesis de Estocolmo; y Antonio Cobo, sacerdote de la Diócesis de Almería en la Alpujarra.

Bodas de oro sacerdotales en 1975

San Josemaría celebró sus Bodas de oro sacerdotales el 28 de marzo de 1975, un año antes de fallecer en Roma. A mediados de enero, antes de cruzar el Atlántico en un viaje de catequesis en América, dirigió una carta a los fieles del Opus Dei en la que, según transcribe Andrés Vázquez de Prada en su biografía, les dijo: 

“Os pido que estemos muy unidos en ese día, con una gratitud más honda al Señor -es Viernes Santo este 28 de marzo-, que nos ha empujado a participar de su Santa Cruz, es decir, del Amor que no pone condiciones”.

San Josemaría les pidió también: “Acompañadme a adorar a Nuestro Redentor, realmente presente en la Sagrada Eucaristía, en todos los Monumentos de todas las iglesias del mundo, en este Viernes Santo. Vivamos un día de intensa y enamorada adoración”.

Fuente: omnesmag.com


06 marzo 2025

Los protagonistas de las propuestas transhumanistas

Benigno Blanco

El transhumanismo es uno de los grandes temas de nuestra época, pues en esta ideología confluyen ideas (muy preocupantes) de fondo sobre la naturaleza humana, el uso de las nuevas tecnologías, intereses económicos de envergadura planetaria, dilemas éticos de gran calado e, incluso, riesgos para los sistemas modernos de libertades y las democracias. Ya he recensionado en este blog varios libros que analizan este tema y ahora quiero hacerme eco de una nueva obra que puede ser de interés para todos los que quieran conocer el pensamiento y las propuestas concretas de los pensadores transhumanistas más relevantes.

Se trata de un libro cuyo editor y coordinador es el profesor Juan Arana y que lleva por título El futuro de la identidad humana a debate. Protagonistas de la polémica sobre el transhumanismo (Ed. Tecnos, 2024, 316 págs.). En esta obra, 17 autores de primera fila analizan en capítulos de unas diez páginas cada uno el pensamiento de 18 autores que están influyendo en gran medida en cómo se piensa hoy en el mundo, en qué líneas de investigación se centran las grandes tecnológicas y qué se nos propone a todos que apoyemos con nuestra opinión. Se trata de 18 autores que desde sus respectivas especialidades proponen ideales de futuro para la humanidad y tienen en común una apuesta por la transformación de la condición humana sin más límites que los que la tecnociencia imponga. “Cambio sin límites es lo que prometen y exigen los transhumanismos, en principio para bien, aunque la única garantía de que así sea es el optimismo de sus partidarios” (pág. 25,) como escribe Juan Arana en el estudio introductorio al libro que ocupa las págs. 17 a 66.

Como explica Juan Arana en la introducción (pág. 22) el reto que nos plantea el transhumanismo es el de “elegir entre los diversos modelos de desarrollo disponibles. Para bien o para mal, nuestra suerte está inexorablemente encadenada a la técnica (…) pero no basta con dominar todos los aspectos tecnocientíficos de los desarrollos que afrontamos si padecemos una ceguera ética que nos impida ver qué valores hemos de preservar y qué riesgos de ningún modo debemos correr”. La lectura de este libro puede ayudar a conocer y valorar tales riesgos y valores.

Uno de los aciertos del editor es que en esta obra se nos ofrece una presentación del pensamiento de los autores que son referencia habitual del transhumanismo (Nick Bostrom, De Grey, Harari, Kurzweil, Minsky, David Pearce, Savulescu… entre otros), pero también de algunos de los que -sin ubicarse en estricta perspectiva transhumanista, por han haber vivido antes de que este tema se plantease expresamente- han formulado sistemas de pensamiento que han generado el caldo de cultivo en que la nueva ideología ha surgido, como Isaac Asimov, Julian Huxley, E. O. Wilson o el primer Putnam, entre otros. También se dedican varios capítulos del libro a estudiar el pensamiento de autores críticos con las propuestas transhumanistas como Fukuyama, Putnam en la última fase de su pensamiento o Sandel. Esta combinación de autores de la última hora con algunos de sus predecesores y de sus críticos, ayuda al lector a ubicar el pensamiento transhumanista con mayor profundidad y con perspectiva histórica.

Gracias a esta obra he conocido el pensamiento de algún autor hasta ahora ignorado por mí y que me ha parecido muy interesante como el alemán Stefan Lorenz Sorgner que analiza el profesor Soler Gil (págs. 287 y ss.); y cuyo pensamiento me parece relevante porque, para presentar como admisibles las propuestas transhumanistas en un país cuya memoria histórica sigue marcada por la eugenesia nazi, pone de manifiesto la conexión lógica entre el transhumanismo y las tendencias actuales de superación del humanismo tradicional en la filosofía occidental. Sorgner logra así, en mi opinión, lo contrario de lo que pretende: encender nuestras alarmas. En el mismo sentido, es muy ilustrativo el estudio del pensamiento de Ortega sobre la técnica y de los avisos sobre la deshumanización que la tecnología posibilita hechos por Aldous Huxley y Orwel en sus conocidas distopías, estudio al que dedica José Luis González Quirós el capítulo final del libro (págs. 297 y ss; capítulo en el que hay, por cierto, unas extrañas referencias a Graham Greene que deben ser un error).

El origen de esta obra está en seminarios organizados por el Centro Internacional de Neurociencia y Ética de la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, a la que es de justicia que agradezca sus buenas iniciativas de investigación en esta materia.

Fuente: religionenlibertad.com


05 marzo 2025

Jesucristo, nuestra esperanza

CATEQUESIS DEL PAPA PREPARADA PARA LA AUDIENCIA GENERAL

I. La infancia de Jesús. 8. «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto?» (Lc 2,49). El hallazgo de Jesús en el Templo.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En esta última catequesis dedicada a la infancia de Jesús, nos inspiramos en la escena en la que, a los doce años, Él se quedó en el Templo sin decírselo a sus padres, quienes lo buscaron ansiosamente y lo encontraron después de tres días. Este relato nos presenta un diálogo muy interesante entre María y Jesús, que nos ayuda a reflexionar sobre el camino de la madre de Jesús, un camino que ciertamente no fue fácil. De hecho, María ha recorrido un itinerario espiritual a lo largo del cual ha avanzado en la comprensión del misterio de su Hijo.

Pensemos en las diversas etapas de este camino. Al comienzo de su embarazo, María visita a Isabel y se queda con ella durante tres meses, hasta el nacimiento del pequeño Juan. Luego, cuando ya está en el noveno mes, debido al censo, va con José a Belén, donde da a luz a Jesús. Después de cuarenta días van a Jerusalén para la presentación del niño; y luego cada año regresan en peregrinación al Templo. Pero cuando Jesús era aún pequeño, se refugiaron en Egipto durante mucho tiempo para protegerlo de Herodes, y solamente después de la muerte del rey se establecieron de nuevo en Nazaret. Cuando Jesús, ya adulto, comienza su ministerio, María está presente y es protagonista en las bodas de Caná; luego lo sigue «a distancia», hasta el último viaje a Jerusalén, hasta la pasión y la muerte. Después de la Resurrección, María permanece en Jerusalén, como Madre de los discípulos, sosteniendo su fe en espera de la efusión del Espíritu Santo.

En todo este camino, la Virgen es peregrina de esperanza, en el sentido fuerte de que se convierte en la «hija de su Hijo», su primera discípula. María trajo al mundo a Jesús, esperanza de la humanidad: lo alimentó, lo hizo crecer, lo siguió dejándose plasmar, la primera, por la Palabra de Dios. En ella, como dijo Benedicto XVI, María «está verdaderamente en su casa, sale de ella y entra en ella con naturalidad. Ella habla y piensa con la Palabra de Dios [...]. Así se revela, además, que sus pensamientos están en sintonía con los pensamientos de Dios, que su voluntad es un querer junto con Dios. Al estar íntimamente penetrada por la Palabra de Dios, puede convertirse en madre de la Palabra encarnada» (Enc. Deus caritas est, 41). Esta singular comunión con la Palabra de Dios no le ahorra, sin embargo, el esfuerzo de un exigente «aprendizaje».

La experiencia de la pérdida de Jesús, de doce años, durante la peregrinación anual a Jerusalén, asusta a María hasta el punto de que se convierte en portavoz de José al reprender a su hijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo, angustiados, te buscábamos» (Lc 2,48). María y José sintieron el dolor de los padres que pierden a un hijo: ambos creían que Jesús estaba en la caravana de familiares, pero al no verlo durante todo un día, comienzan la búsqueda que los llevará a hacer el viaje hacia atrás. Al regresar al Templo, descubren que Aquel que hasta hacía poco era para ellos un niño al que proteger, ha crecido de repente, capaz ya de involucrarse en discusiones sobre las Escrituras, sosteniendo la comparación con los maestros de la Ley.

Ante el reproche de su madre, Jesús responde con desarmante sencillez: «¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre? (Lc 2,49). María y José no comprenden: el misterio del Dios hecho niño supera su inteligencia. Los padres quieren proteger a ese hijo preciosísimo bajo las alas de su amor; Jesús, en cambio, quiere vivir su vocación de Hijo del Padre que está a su servicio y vive inmerso en su Palabra.

Los relatos de la infancia de Lucas se cierran, así, con las últimas palabras de María, que recuerdan la paternidad de José hacia Jesús, y con las primeras palabras de Jesús, que reconocen cómo esta paternidad tiene su origen en la de su Padre celestial, de quien reconoce el primado indiscutible.

Queridos hermanos y hermanas, como María y José, llenos de esperanza, pongámonos también nosotros en las huellas del Señor, que no se deja encerrar en nuestros esquemas y se deja encontrar no tanto en un lugar, sino en la respuesta de amor a la tierna paternidad divina, respuesta de amor que es la vida filial.

Fuente: vatican.va

Terribas, Mediapro y el Opus Dei

Josep Miró i Ardèvol

La Iglesia sufre de mala prensa y de ataques sistemáticos desde su mismo origen. La elección clave que ofrece Pilatos entre Jesús y Barrabás es toda una evidencia de lo que ha de venir, anunciada de manera reiterada por el propio Jesús como nos lo muestra Mateo 5:10-12 (Bienaventuranzas), 10:16-18; 10:21-22; 24:9. Marcos 13:9-13. Lucas 6:22-23; 21:12-19 y Juan 16:2 y 15:18-20: «Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán».

Este aborrecimiento tiene manifestaciones de muy diversa naturaleza, desde la liquidación pura y simple, la represión y el encarcelamiento al desprestigio y difamación, que viene de muy lejos; los cristianos en la Roma pagana comían carne humana y sacrificaban a los niños.

La maledicencia y la infamación son los métodos propios de las sociedades liberal-democráticas de nuestro tiempo. Los últimos escándalos, animados por medios de comunicación de referencia, incluso asumidos llamativamente por una parte de la propia Iglesia, prisionera del síndrome de Estocolmo, muestran ejemplos extremos, como la falsedad de las tumbas de niños indígenas del Canadá que nunca existieron, o en España, focalizar el abuso sexual infantil en la Iglesia por parte del propio Congreso de los Diputados con el beneplácito del Defensor del Pueblo (es decir, del Gobierno), cuando es evidente por los datos que su papel es absolutamente marginal. Todo esto, forma parte de la misma cuestión.

En periodos históricos determinados ese aborrecimiento extremo tiende a concentrarse en una parte específica de la Iglesia. Fue el caso de los jesuitas, en el ojo del huracán, perseguidos, expulsados difamados; incluso disueltos durante un tiempo desde el siglo XVIII (expulsiones en Portugal, Francia España, Nápoles y los Estados Pontificios) hasta que el Papa Clemente XIV, presionado por aquellas monarquías absolutas, emitió la bula Dominus ac Redemptor suprimiendo la orden a nivel global. Eran demasiado fuertes y decididos para el poder mundano. Posteriormente, en 1814, el Papa Pío VII restauró la orden jesuita ante la necesidad de recuperar influencia católica después de la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas.

En la segunda mitad del siglo XX, y sobre todo en este siglo, otra institución eclesial ha ocupado su lugar como chivo expiatorio: el Opus Dei.

Se han escrito libros para intentar destruír su prestigio. El último, “Opus" de Gareth Gore, mereció una réplica detallada y completa en Datos y aclaraciones sobre el libro Opus de Gareth Gore.

El cine ha participado de la tarea con “Camino" (2008), dirigida por Javier Fesser, que presenta distorsionada, la historia de una niña, Alexia González-Barros, aquejada de una enfermedad terminal y que está en proceso de beatificación después de ser proclamada venerable por la Iglesia.

En este contexto es necesario referir la última aportación 'El minuto heroico: Yo también dejé el Opus Dei', una serie documental disponible, que presenta los testimonios de trece mujeres que relatan abusos psicológicos, laborales y espirituales sufridos dentro del Opus Dei. Su directora y la productora son bien conocidos; Mònica Terribas y Mediapro controlada en un 80% de su capital por el grupo chino Southwind Media.

La distorsión es tan evidente que al pedirle una crítica de la serie a Chat GPT-4.0 dio una respuesta, que en sus términos literales puede encontrar aquí, y que se resume en los términos siguientes, formulados por una IA, cuyo sesgo no puede decirse que sea favorable a visiones conservadoras:

Se trataría de una serie técnicamente buena, que no constituye una investigación objetiva, busca influir en la percepción pública de manera unidireccional, presenta como patrones lo que pueden ser excepciones singulares, se alinea con la agenda anticatólica actual, no incluye otro tipo de punto de vista favorable o al menos de un cierto contraste y por ello es un producto audiovisual deliberadamente sesgado. No es poco viniendo de una IA basada en modelos de lenguaje avanzados, GPT (Generative Pre-trained Transformer), que obviamente no solo carece de conciencia, sino que tampoco tiene opiniones propias, pero puede analizar información, conectar ideas y generar respuestas fundamentadas, según su propia definición.

En definitiva, el «Minuto heroico» de Terribas es un producto ideológico que tiene como fin el desprestigio de una institución católica. Por demás, Terribas cae en el error profesional de la soberbia, confundiendo la información periodística con ser juez. «Nuestra obligación —sostiene— es pedir responsabilidades a quien tiene capacidad para cambiar las cosas, y es la Prelatura del Opus Dei». Cuando un periodista presenta unos hechos, no puede cruzar la barrera de convertirse en juez y dictar sentencia, puesto que entonces toda su labor queda cuestionada porque denota lo que Chat GPT-4.0 ha detectado: que está dirigida a un fin, que no era el de exponer unos hechos, sino conseguir una acusación.

De eso trata Mònica Terribas y MediaPro en su pretendido minuto heroico.

Fuente: eldebate.com


Carnaval, las Fallas y la Cuaresma

Juan Luis Selma

El próximo miércoles comienza la Cuaresma con la ceniza. Ya están apareciendo los pasos por las parroquias y casas de hermandad, ya se empiezan a mover las cuadrillas de costaleros, se preparan los cultos, la calle va oliendo a incienso. A la vez, el concurso de agrupaciones de Carnaval con sus chirigotas, comparsas y coros tiene sus ganadores. Como florecen los almendros, el ambiente semana santero va reviviendo. ¿Qué lección podemos aprender este año?

También los damnificados de la Dana valenciana encuentran un poco de consuelo con su ambiente fallero: la pólvora y los ninots les alegran la vida y ayudan a ir pasando página. Tanto carnaval como fallas, fiestas populares que coinciden en el tiempo, son un retrato o termómetro de la vidilla ciudadana. Con gracejo, humor y un pelín de pimienta hacen una crítica desenfadada de la sociedad y, la verdad, es que aciertan.

Con relativa facilidad somos capaces de hacer un análisis certero de los fallos y pecadillos de los demás, no nos cuesta verlos. Lo difícil es captar los nuestros. En el ámbito político nos escandalizan los deslices y tonterías de los que no son de nuestro color y tragamos carros y carretas de los nuestros. En la familia tenemos lecciones para el cónyuge, hijos, hermanos, suegras y demás parentela -consejos vendo que para mí no tengo- y nosotros nos consideramos casi perfectos.

Nos dice el Evangelio: “¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, ¿sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano”.

Comienza la Cuaresma el próximo miércoles con la imposición de la ceniza. El sacerdote nos invitará a la conversión: “Conviértete y cree en el Evangelio”. Esas cenizas, que provienen de los ramos de olivo del Domingo de Ramos, bien podrían ser las pavesas de nuestras miserias.

Queremos un mundo mejor, una España próspera y serena, una familia unida, … Una buena receta sería encargar una chirigota en nuestro honor, un ninot que nos retrate. Nosotros no somos cómo nos vemos, sino cómo nos ven los demás. Las caricaturas duelen por su realismo. Aceptemos las críticas, los consejos que nos dan. Hay que bajar del Olimpo, donde nos entroniza nuestra soberbia, a la arena de los mortales. Tenemos defectos, pecados, y estos son los que debemos arreglar. Si quieres una familia mejor, mejora tú mismo. Si quieres una sociedad más justa, ve tú por delante.

Dice san Agustín: “¿Hay algo que no quieras que sea bueno? ¿Solo la vida será mala en ti? Si te pregunto cómo quieres el vestido, respondes que bueno; cómo quieres la casa de campo, respondes que buena; cómo quieres la mujer, respondes que buena; cómo quieres los hijos, respondes que buenos, cómo quieres la casa, respondes que buena; solo la vida la quieres mala”. Es el momento de la autocrítica, de mirarse al espejo, reírse de uno y, con buen humor, cambiar.

Dice la experiencia que los defectos que más vemos en los demás, los que nos molestan más, son una proyección de los nuestros. Eso que echamos en falta en los otros es, precisamente, aquello que adolecemos. El consejo de Jesús de la viga en nuestro ojo es así. Para convertirnos, que es lo que se pretende, nos puede ayudar, aplicarnos a nosotros mismos los consejos que damos al vecino.

“El hombre bueno del buen tesoro de su corazón saca lo bueno, y el malo de su mal saca lo malo: porque de la abundancia del corazón habla su boca”, sigue diciendo el Evangelio. Saquemos con humildad lo mejor de nosotros y seremos capaces de ver las cualidades buenas de los nuestros.

“Cada uno de nosotros tiene su carácter, sus gustos personales, su genio –su mal genio, a veces– y sus defectos. Cada uno tiene también cosas agradables en su personalidad, y por eso y por muchas más razones, se le puede querer. La convivencia es posible cuando todos tratan de corregir las propias deficiencias y procuran pasar por encima de las faltas de los demás: es decir, cuando hay amor, que anula y supera todo lo que falsamente podría ser motivo de separación o de divergencia. En cambio, si se dramatizan los pequeños contrastes y mutuamente comienzan a echarse en cara los defectos y las equivocaciones, entonces se acaba la paz y se corre el riesgo de matar el cariño”. Este es el camino que nos marca san Josemaría para vivir el consejo del Señor.

Tenemos cuarenta días por delante para mejorar, para hacer este mundo un poco más agradable, justo, solidario y fraterno. Pongamos especial empeño en ver en nosotros esos defectos que tanto nos molestan en los demás. Intentando superarlos, nos daremos cuenta de que no es fácil, así seremos más comprensivos.

Fuente: eldiadecordoba.es


03 marzo 2025

No sabemos “el día ni la hora” (santa Teresa)

Francisco Otamendi

En su Mensaje para la Cuaresma 2025, titulado ‘Caminemos juntos en la esperanza’, el Papa Francisco, ingresado en el Gemelli, recoge al final palabras de santa Teresa que recuerdan que “no sabes ni el día ni la hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad”, recoge el Papa de santa Teresa de Jesús.

La Santa Sede ha hecho público esta mañana el Mensaje para la Cuaresma 2025 del Papa Francisco, que sigue ingresado en el Hospital Gemelli de Roma. El tema central de su mensaje es ‘Caminemos juntos en la esperanza’.

En la parte final, hay unas palabras del Pontífice que producen un cierto sobresalto. La esperanza es el ancla del alma, y “la Iglesia suplica para que «todos se salven» (1Tm 2, 4) y espera estar un día en la gloria del cielo unida a Cristo, su esposo”. 

“Vela con cuidado”, recoge el Papa

Y continúa Francisco: “Así se expresaba santa Teresa de Jesús: ‘Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la hora. Vela con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto dudoso, y el tiempo breve largo» (Exclamaciones del alma a Dios, 15, 3)”.

El Papa concluye rogando que “la Virgen María, Madre de la Esperanza, interceda por nosotros y nos acompañe en el camino cuaresmal”. El Mensaje está fechado en Roma, San Juan de Letrán, 6 de febrero de 2025, memoria de los santos Pablo Miki y compañeros, mártires.

Caminemos juntos en la esperanza 

Las reflexiones del Mensaje tienen tres partes: 1) “Una primera llamada a la conversión, porque todos somos peregrinos en la vida”. 2) “En segundo lugar, hagamos este viaje juntos. La vocación de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales”. 

Y 3) En tercer lugar, recorramos este camino juntos en la esperanza de una promesa. La esperanza que no defrauda (cf. Rm 5, 5), mensaje central del Jubileo, sea para nosotros el horizonte del camino cuaresmal hacia la victoria pascual”.

Benedicto XVI en ‘Spe Salvi’

En este punto, el Papa Francisco menciona a Benedicto XVI: “Como nos enseñó el Papa Benedicto XVI en la Encíclica Spe Salvi, “el ser humano necesita un amor incondicionado. Necesita esa certeza que le hace decir: ‘Ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro’ (Rm 8, 38-39)». Jesús, nuestro amor y nuestra esperanza, ha resucitado, y vive y reina glorioso. La muerte ha sido transformada en victoria y en esto radica la fe y la esperanza de los cristianos, en la resurrección de Cristo”.

“Esta es, por tanto, la tercera llamada a la conversión: la de la esperanza, la de la confianza en Dios y en su gran promesa, la vida eterna”, manifiesta el Pontifice.

La ceniza

El miércoles de Ceniza tiene lugar el próximo día 5 de marzo, y así comienza el Papa: “Queridos hermanos y hermanas: Con el signo penitencial de las cenizas en la cabeza, iniciamos la peregrinación anual de la santa cuaresma, en la fe y en la esperanza. La Iglesia, madre y maestra, nos invita a preparar nuestros corazones y a abrirnos a la gracia de Dios para poder celebrar con gran alegría el triunfo pascual de Cristo, el Señor, sobre el pecado y la muerte, como exclamaba san Pablo: «La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está tu aguijón?» (1 Co 15, 54-55)”.

Llamada a la conversión

Enseguida, tras recordar el lema del Jubileo, “Peregrinos de esperanza”, Francisco hace alusión al primer punto: “Surge aquí una primera llamada a la conversión, porque todos somos peregrinos en la vida. Cada uno puede preguntarse: ¿cómo me dejo interpelar por esta condición? ¿Estoy realmente en camino o un poco paralizado, estático, con miedo y falta de esperanza; o satisfecho en mi zona de confort?”, ¿Busco caminos de liberación de las situaciones de pecado y falta de dignidad? 

“Sería un buen ejercicio cuaresmal confrontarse con la realidad concreta de algún inmigrante o peregrino, dejando que nos interpele, para descubrir lo que Dios nos pide, para ser mejores caminantes hacia la casa del Padre. Este es un buen “examen” para el viandante”. 

“Hagamos este viaje juntos”

Hagamos este viaje juntos, invita el Papa.” La vocación de la Iglesia es caminar juntos, ser sinodales Los cristianos están llamados a hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios. El Espíritu Santo nos impulsa a salir de nosotros mismos para ir hacia Dios y hacia los hermanos, y nunca a encerrarnos en nosotros mismos”.

“Caminar juntos”, añade, “significa ser artesanos de unidad, partiendo de la dignidad común de hijos de Dios (cf. Ga 3, 26-28); significa caminar codo a codo, sin pisotear o dominar al otro, sin albergar envidia o hipocresía, sin dejar que nadie se quede atrás o se sienta excluido. Vamos en la misma dirección, hacia la misma meta, escuchándonos los unos a los otros con amor y paciencia”.

Examen

“Preguntémonos ante el Señor si somos capaces de trabajar juntos como obispos, presbíteros, consagrados y laicos, al servicio del Reino de Dios; si tenemos una actitud de acogida, con gestos concretos, hacia las personas que se acercan a nosotros y a cuantos están lejos; si hacemos que la gente se sienta parte de la comunidad o si la marginamos. Esta es una segunda llamada: la conversión a la sinodalidad”.

En tercer lugar, «recorramos este camino juntos en la esperanza de una promesa. La esperanza que no defrauda (cf. Rm 5, 5), mensaje central del Jubileo, sea para nosotros el horizonte del camino cuaresmal hacia la victoria pascual». 

Fuente: omnesmag.com


02 marzo 2025

Unidos en la oración por la pronta recuperación del Papa

Mons. Fernando Ocáriz

Queridísimos:

Os escribo estas líneas para animaros a seguir rezando por la salud del Santo Padre, y acompañarlo espiritualmente con nuestro cariño mientras se encuentre en el Policlínico Gemelli.

Desde que fue ingresado en el hospital, el pasado 14 de febrero, el Papa Francisco ha querido agradecer en varias ocasiones las manifestaciones de afecto y la oración de toda la Iglesia, y también –de modo especial- el cariño, las cartas y dibujos que le están enviando otros pacientes del hospital, jóvenes y adultos: ¡qué expresión tan gráfica de que la Iglesia es familia!

Como recuerda el apóstol Pablo, “si un miembro sufre, todos sufren con él” (1Cor 12,26). La realidad de la comunión de los santos nos lleva a hacer propio todo lo que afecta a los demás. En tantas ocasiones vemos al Papa hacer suyo el sufrimiento ajeno; ahora le queremos devolver ese cariño y atenciones con nuestra oración y cercanía.

Con todo cariño os bendice vuestro Padre

Roma, 19 de febrero de 2025.

Fuente: opusdei.org

Angelus 2 de Marzo de 2025

Texto preparado por el Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas,

en el Evangelio de este domingo (Lc 6,39-45) Jesús nos hace reflexionar sobre dos de los cinco sentidos: la vista y el gusto.  

Sobre la vista, pide entrenar los ojos para observar bien el mundo y juzgar con caridad al prójimo. Dice así: «Saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano» (v. 42). Solo con esta mirada de cuidado, no de condena, la corrección fraterna puede ser una virtud. ¡Porque si no es fraterna, no es una corrección!

Sobre el gusto, Jesús nos recuerda «cada árbol se conoce por su fruto» (v. 44). Y los frutos que vienen del hombre son por ejemplo sus palabras, que maduran en la boca, de modo que «de lo que rebosa el corazón habla su boca» (v. 45). Los malos frutos son las palabras violentas, falsas, vulgares; los buenos son las palabras justas y honestas que dan sabor a nuestros diálogos.

Y entonces podemos preguntarnos: ¿yo cómo miro a las otras personas, que son mis hermanos y hermanas? ¿Y cómo me siento mirado por ellos? ¿Mis palabras tienen un buen gusto, o están empapadas de amargura y de vanidad?

Hermanas y hermanos, os mando estos pensamientos todavía desde el hospital, donde como sabéis estoy desde hace varios días, acompañado por médicos y trabajadores sanitarios, a quienes doy las gracias por la atención con la que me cuidan. Siento en el corazón la “bendición” que se esconde dentro de la fragilidad, porque precisamente en estos momentos aprendemos aún más a confiar en el Señor; al mismo tiempo, doy gracias a Dios porque me da la oportunidad de compartir en el cuerpo y en el espíritu la condición de tantos enfermos y personas que sufren.

Quisiera daros las gracias por las oraciones, que se elevan al Señor desde el corazón de muchos fieles de muchas partes del mundo: siento todo vuestro afecto y vuestra cercanía y, en este momento particular, me siento como “llevado” y sostenido por todo el Pueblo de Dios. ¡Gracias a todos!

Yo también rezo por vosotros. Y rezo sobre todo por la paz. Desde aquí la guerra parece aún más absurda. Rezamos por la atormentada Ucrania, por Palestina, Israel, Líbano, Myanmar, Sudán, Kivu.

Nos encomendamos confiados a María, nuestra Madre. Feliz domingo y hasta pronto.

Fuente: vatican.va