21 julio 2012


SE PUSO A ENSEÑARLES CON CALMA


Jesús Álvarez SSP  (Domingo 16 del Tiempo Ordinario/B)

“Al regresar de su misión, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco». Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos. Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo en­señándoles largo rato”.(Mc 6, 30-34)
Los apóstoles, contentos de su misión, le cuentan a Jesús cómo les ha ido; pero están cansados, y por eso Jesús los invita a un lugar retirado para reposar, orar, planificar, dialogar. El Maestro quiere evitar que la actividad apostólica se convierta en activismo. Deben darse tiempo para sí mismos, para descansar y recargarse en la oración a fin de seguir dando y dándose sin vaciarse.
Cuando Jesús y los discípulos llegan al lugar elegido, se encuentran con la multitud de la que iban huyendo. Entonces Él, con paciencia y amor, “se puso a enseñarles con calma”. Admirable adaptación pastoral a las circunstancias.
Dios puede y quiere hacer siempre más y mejor a través de nosotros, a condición de que vivamos unidos a Cristo resucitado, como afirma Él mismo: “Quien permanece unido amí, produce mucho fruto” (Jn. 15, 5). La salvación no se debe a lo que hace el discípulo, sino a lo que hace el Espíritu Santo a través de la vida y las obras del discípulo.
Encontrarse con Jesús y estar con él, es el descanso más productivo de paz y salvación. Eso lo han hecho grandes mujeres y hombres que realizaron una actividad apostólica abrumadora; eran “contemplativos en la acción y activos en la contemplación”. Dos modelos recientes: la Madre Teresa de Calcuta, apóstol de los marginados, y el beato Santiago Alberione, apóstol de la comunicación social, que decía a los suyos: “A más trabajo, más oración”. Y daba un ejemplo admirable de lo que inculcaba.
Para que nuestra vida y obras tengan fuerza salvífica, es indispensable recurrir a esa experiencia pacificadora y renovadora de la contemplación (Biblia, Eucaristía, Visita eucarística), ya que “Para hablar de Dios a los hombres, hay que hablar primero con el Dios de los hombres”. Si no dedicáramos tiempo para estar a solas con Cristo, correríamos el grave riesgo de realizar actividades estériles, vacías de fuerza liberadora y salvadora. “Sin mí no pueden hacer nada", aseguraba Jesús.
Siempre hay tiempo para quien se ama y para lo que se ama. Al respecto, Jesús advierte:“Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón” (Mt. 6, 21).
En todo momento, nuestra mente, nuestra imaginación, nuestro corazón y nuestra oración pueden dirigirse hacia el Resucitado presente, que nos asegura su promesa infalible de estar con nosotros todos los días de nuestra vida. Basta que nosotros nos propongamos estar de veras con Él.

20 julio 2012


CRISTO ANUNCIA "PAZ A VOSOTROS QUE ESTABAIS LEJOS, Y PAZ A LOS QUE ESTABAN CERCA" 


Pedro Mendoza LC (TIEMPO ORDINARIO 16, CICLO B)

"Mas ahora, en Cristo Jesús, vosotros, los que en otro tiempo estabais lejos, habéis llegado a estar cerca por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad, anulando en su carne la Ley de los mandamientos con sus preceptos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo hombre nuevo, haciendo la paz, y reconciliar con Dios a ambos en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, dando en sí mismo muerte a la enemistad. Vino a anunciar la paz: paz a vosotros que estabais lejos, y paz a los que estaban cerca. Pues por él, unos y otros tenemos libre acceso al Padre en un mismo Espíritu". Ef 2,13-18
Comentario
El pasaje de este domingo forma parte de una perícopa de la carta a los Efesios en la que san Pablo afirma la buena nueva que afecta de modo directo a los cristianos provenientes del paganismo. Ellos, que antes se encontraban "lejos", ahora están "cerca" y forman, juntamente con los judeocristianos, el único templo de Dios (2,11-22). Previamente, en 2,1-10, el Apóstol ha desarrollado una de sus grandes doctrinas: la donación gratuita, por parte de Dios, de la salvación a un mundo perdido en el pecado. Ahora, en 2,11-22, pretende ayudar a tomar conciencia a los cristianos provenientes del paganismo de la doble gratitud de que son deudores a la gracia de Dios, al poder tener entrada en la Iglesia en igualdad de derechos con los hijos del pueblo escogido. Así pues, se trata aquí de la situación, fundamentalmente diversa, en la historia de la salvación, en la que estaban gentiles y judíos cuando fueron llamados a la salvación (la situación éticomoral –la inmersión en el pecado– era igual para ambos, vv.2-3).
El pasaje de los vv.13-18 nos describe la situación de los que ahora están "cerca" en Cristo, que es nuestra paz. Ante todo hay que observar que, en el uso de los adverbios "lejos-cerca", san Pablo no cita el punto de referencia para esta lejanía y cercanía, sino que simplemente dice "lejos" y "cerca", refiriéndose sin duda al texto de Isaías: "Paz a los que están lejos y a los que están cerca, dice el Señor" (Is 57,19). En este pasaje del profeta se hace referencia a los miembros del pueblo escogido, tanto alejados de Dios como cercanos a Él. Para el Apóstol aquéllos son los gentiles y éstos los judíos. La lejanía es, pues, aquella triste situación pasada que san Pablo ha descrito, que los cristianos provenientes del paganismo nunca deberían olvidar (Ef 2,12): la lejanía de Dios, de la esperanza, de la promesa, de la soberanía de Dios como espacio vital, de Cristo, que es el que nos aporta tantos beneficios. Al tratar ahora de la cercanía y de la lejanía de Dios, podremos comprender lo que hay de doloroso en la palabra "lejos" y lo que hay de alegremente hogareño en la palabra "cerca".
En esta contraposición introducida por medio de los adverbios "lejos-cerca", saltan a la vista las derivaciones de esta lejanía, sobre todo la lejanía del pueblo de la elección concebida como separación de todos cuantos no formaban parte de este pueblo en una enemistad profundamente arraigada. Así se comprende que la vuelta de lo lejano a lo cercano se conciba como una coalición de gentiles y judíos en un nuevo pueblo de hermanos, en donde la reconciliación común ha hecho cesar el estado previo de enemistad. A esto se ha llegado por la sangre de Cristo, "en Cristo Jesús" (2,13). Cristo es en el nuevo orden de cosas, algo así como el espacio de la cercanía de Dios en el que tiene lugar la reconciliación. Esta reunificación de gentiles y judíos en Cristo conmueve profundamente la sensibilidad del Apóstol. A partir de aquí, como se refleja en otros pasajes de la carta, es como si no pudiera nunca cesar de celebrar este misterio (2,11-22) y de alabar la gracia, a él concedida, de anunciar y realizar este misterio (3,1-13).
"Él es nuestra paz" (2,14): así resume san Pablo el tema que va a desarrollar. En primer lugar se habla de lo que separa, o sea de lo que el pacificador tiene que quitar para de los dos separados hacer uno solo. Se habla de un muro de separación, que, en realidad, es una "enemistad". Se habla finalmente de la ley (v.15), con sus múltiples ordenanzas, y que es considerada como el fundamento de esta enemistad, y que, por lo tanto, tiene que ser desplazada. Cristo ha hecho de esos dos grupos separados un solo "hombre nuevo", y los ha reconciliado con Dios (vv.15b-16). Verdaderamente es ésta una obra unificadora, que sobrepuja infinitamente a todo lo que suene a paz, reconciliación y amor. Ahora bien, por el hecho de que Cristo crucificado nos ha unido a sí "en un solo cuerpo" (v.16), los hombres pertenecen a Cristo, segundo Adán, sólo "de derecho". Para poder alcanzar la unidad "de hecho" con Él, la unidad que salva y que dispensa amor, es preciso corresponderle libre y espontáneamente en la fe y en el bautismo. Pero ello es ya posible, y precisamente para todos sin excepción, para los judíos y para los gentiles.
Esta es la buena nueva de paz que Cristo, viniendo en persona y a través de sus enviados, ha proclamado en el mundo: el acceso de todos al Padre (vv.17-18). Una vez más resume san Pablo en qué consiste la paz de la que viene hablando: "Pues por él, unos y otros tenemos libre acceso al Padre en un mismo Espíritu" (v.18). Esta es la paz entre judíos y gentiles: el destino común es el único Padre, el nuevo camino común es Cristo solo, el Señor; la fuerza común es el Espíritu Santo, que, en su calidad de amor de Dios, derramado en nuestros corazones, nos hace accesible el camino. Y esto se realiza precisamente en esta vuelta del Hijo al Padre en el Espíritu Santo; vuelta, en la que ahora la humanidad toma parte misteriosamente.
Aplicación
Cristo anuncia "paz a vosotros que estabais lejos, y paz a los que estaban cerca".
La liturgia de la Palabra de este domingo está entrelazada por la imagen de Dios como pastor. El episodio del Evangelio nos evoca un momento en que Cristo cambia de planes. Él, en vez de retirarse a descansar en un lugar solitario con sus discípulos, compadecido por el estado de indigencia de las personas que le seguían, se dedica sin reservas a atenderlas y a enseñarlas. La primera lectura recoge el oráculo del profeta Jeremías en el que Dios promete que tendrá cuidado de su grey, lo cual tendrá lugar en un sucesor de David, que será un pastor justo, lleno de sabiduría y de generosidad. San Pablo en el pasaje de la  carta a los Efesios nos recuerda la acción pacificadora y reconciliadora cumplida por Cristo, el buen pastor, que entrega su vida por nosotros para salvarnos.
En la primera lectura del profeta Jeremías (23,1-6) aparece claramente la referencia a Dios como pastor de su pueblo. El Señor critica severamente a los pastores de Israel que, en vez de reunir a las ovejas, las han dispersado. Él mismo se presenta como el buen pastor que reunirá a sus ovejas dispersadas y, además promete que constituirá buenos pastores que las pastorearán. De este modo indica su voluntad de asociar a su acción pastoral a otros instrumentos humanos que Él elegirá para esta misión. Este oráculo encuentra realización plena en Cristo, buen pastor, que dará su vida por las ovejas para congregarlas en un solo pueblo, el pueblo de los salvados.
En el Evangelio descubrimos un rasgo característico de Cristo, buen pastor: Él se muestra lleno de compasión, porque ve a la gente que le seguía que estaba como ovejas sin pastor (Mc 6,30-34). La compasión de Cristo para con los necesitados cobra particular relieve en este pasaje, pues Él renuncia al legítimo descanso suyo y de sus apóstoles para volcarse por completo sobre aquellas ovejas sin pastor. A ellas dirige sus enseñanzas para guiar sus pasos hacia Dios, mostrándoles el verdadero camino que conduce a la vida eterna y ayudándoles a superar los obstáculos y desviaciones que pueden presentárseles a lo largo de este camino.
La lectura del Apóstol nos ofrece otro aspecto de la obra pastoral de Cristo: Él ha reunido a todos los hombres en un solo pueblo, derribando el muro de separación existente hasta entonces (Ef 2,13-18). Con su muerte en la cruz Cristo ha derribado ese muro, pacificando y reconciliando a todos en su sangre. Como señala el Apóstol, Cristo anuncia en persona y a través de sus enviados esta buena nueva de la paz y reunificación de todos los hombres en Él. Los que estaban alejados (los paganos), como los que estaban cercanos (los judíos) están llamados ahora a entrar a formar parte del único pueblo de Dios.

19 julio 2012


INFORME DE MONEYVAL SOBRE LA SANTA SEDE Y EL ESTADO DE LA CIUDAD DEL VATICANO


Mons. Ettore Balestrero, subsecretario para las relaciones con los Estados

En calidad de jefe de Delegación de la Santa Sede en la Sesión Plenaria de MONEYVAL, en la cual, el 4 de julio pasado, se debatió y aprobó el Primer Informe de Evaluación de las medidas de prevención del blanqueo de dinero y de la financiación del terrorismo adoptadas por la Santa Sede/Estado de la Ciudad del Vaticano (Informe MONEYVAL), me congratulo en darles la bienvenida a este encuentro, cuyo objeto es el de ilustrar las observaciones principales incluídas en el Informe MONEYVAL y compartir con ustedes algunas observaciones sobre el punto de partida, el itinerario realizado y aquel a realizar por la Santa Sede.
Objetivo: hacer concreto el compromiso moral
Para la Santa Sede, este itinerario representa, sobre todo, un compromiso moral y no estrictamente técnico. Como afirma el papa Benedicto XVI en el motu proprio del 30 de diciembre 2010, "muy oportunamente la comunidad internacional se está cada vez más dotando de principios e instrumentos jurídicos que permitan prevenir y luchar contra el fenómeno del blanqueo y de la financiación del terrorismo". Es por tanto justo que la Santa Sede comparta tales esfuerzos, adoptando y "haciendo propias" tales reglas, útiles también "para el desarrollo de la propia misión".
Como fue aclarado en la investigación de evaluación por parte de MONEYVAL, efectuada por la Secretaría de Estado, la Santa Sede está convencida de que el propio compromiso en el plano moral debe ser acompañado por la conformidad y por la efectiva puesta en marcha de los estándares internacionales para la lucha contra el blanqueo y la financiación del terrorismo. la conformaidad y la puesta en marcha efectiva de los estándares internacionales son por lo demás lo que hace concreto el compromiso moral.
Nuestra juridicción, pequeña en dimensión, grande en importancia
El estado de la Ciudad del Vaticano dispone de un pequeño territorio, con una población exigua y un nivel muy bajo de criminalidad interna, y está privado de una economía de mercado. No es un centro financiero y sus actividades financieras se desarrollan en apoyo de las obras de caridad y de religión.
Al mismo tiempo, la Santa Sede goza de una reconocida autoridad moral y está en profunda conexión con los países más próximos y con los más lejanos del mundo.
La Santa Sede, teniendo primaria responsabilidad en la misión de la Iglesia universal, tiene la tarea --si no el deber- de guiar y orientar a las organizaciones católicas presentes en todo el mundo.
Aunque tales organizaciones tengan sede legal en las respectivas juridicciones de pertenencia --y estén, por tanto, obligadas al respeto de la normativa en materia de prevención y lucha contra el blanqueo y financiación del terrorismo en vigor en las mismas juridicciones- es importante notar que la Santa Sede se avale de la propia autoridad moral para urgir a la máxima conciencia respecto a los demasiado frecuentes delitos transnacionales de blanqueo y financiación del terrorismo.
Itinerario realizado y primeros resultados
Por tanto, reflexionemos sobre el punto de partida desde el que la Santa Sede ha iniciado su itinerario. Los últimos diecinueve meses han sido un periodo de intenso trabajo y aprendizaje.
Antes de iniciar este camino, había ya un buen número de medidas en vigor. Sobre todo, ha sido siempre firme la determinación en la lucha contra el blanqueo y la financiación del terrorismo. Además, en el ordenamiento jurídico estaban ya presentes numerosos elementos necesarios para hacer frente a tales fenómenos delictivos.
Al término de 2010 fue adoptada la Ley n. CXXVII en materia de prevención y lucha contra el blanqueo y la financiación al terrorismo, entrada en vigor el 1 de abril de 2011. En el mes de junio del mismo año se hizo operativa la Autoridad de Información Financiera (AIF).
En febrero de 2011, fue pedida a MONEYVAL la evaluación de las medidas de prevención del blanqueo de dinero y financiación del terrorismo adoptadas por la Santa Sede/Estado de la Ciudad del Vaticano. En noviembre siguiente tuvo lugar la primera visita de los evaluadores MONEYVAL.
Los evaluadores designados por MONEYVAL fueron, enseguida, reputados como el más sólido equipo de evaluadores que MONEYVAL haya nunca reunido. Formaban parte del mismo el presidente, el secretario y un administrador de MONEYVAL; el presidente del Grupo Egmont (el grupo de unidad de información financiera acreditado a nivel internacional que tiene como fin favorecer el intercambio rápido y recíproco de información entre unidades de información financiera), Dos expertos analistas financieros y un docente de derecho internacional.
A la luz de esto, se han tomado en la debida consideración las notas positivas, así como los subrayados críticos contenidos en el Informe.
La revisión del texto originario de la Ley n. CXXVII
Sobre la base de las primeras observaciones formuladas por los evaluadores en noviembre de 2011, fue enseguida claro que la primera versión de la Ley n. CXXVII, aunque representara un importante paso hacia una normativa interna eficaz, contenía una serie de lagunas y límites que necesitaban ser subsanados.
Todas las juridicciones que reciben la visita de los evaluadores disponen de un periodo equivalente a sesenta días (a contar desde la misma visita) para introducir las oportunas modificaciones a la normativa interna, para su evaluación con el fin de la elaboración del Informe. En el respeto de tal límite temporal, el 25 de enero de 2012 la Santa Sede modificó la Ley n. CXXVII para hacer, entre otras cosas, más efectiva la cooperación entre las autoridades internas competentes en la prevención y lucha contra el blanqueo y financiación del terrorismo. El nuevo texto legislativo remarca, en especial, la importancia de la interconexión entre las susodichas autoridades y la necesidad de una equilibrada distribución de las respectivas competencias, con el fin de establecer un sistema interno sólido y sostenible.
El actual sistema de prevención y lucha contra el blanqueo y financiación del terrorismo
Deseo ahora someter a su atención algunos entre los principales elementos del sistema de prevención y lucha contra el blanqueo y financiación del terrorismo actualmente en vigor:
-se ha introducido el criterio del risk based approach (o sea "enfoque basado en el riesgo") con el fin de la adecuada verificación de la clientela, así como la identificación de las transacciones sospechosas;
-se han puesto las bases para una reforzada cooperación internacional, incluído el intercambio de informaciones con contrapartes exteriores (a tal respecto, parece útil subrayar que esto concierne también al intercambio de informaciones relativas a datos precedentes al 1 de abril de 2011);
-ha sido hecha explícita y conforme a los estándares internacionales la normativa interna sobre el secreto en materia financiera;
-en materia penal se ha, entre otras, introducido una amplia definición de los reatos de blanqueo y financiación del terrorismo, así como precisada la gama de reatos-presupuesto, en conformidad con los estándares internacionales;
-se han reforzado los poderes de los Tribunales vaticanos para la lucha a los reatos de blanqueo y financiación del terrorismo, como también los reatos-presupesto, así como en materia de secuestro y confiscación de los beneficios de actividades ilícitas;
-en caso de falta de respeto a las normas sobre la prevención y la lucha contra el blanqueo y financiación del terrorismo, se han agravado las sanciones, haciéndolas además aplicables también a las personas jurídicas;
-se han previsto Protocolos de Entendimiento obligatorios, con el fin del intercambio de información entre la AIF y las Unidades de Información Financiera de los Estados extranjeros. Esto en la convicción de que tales Protocolos constituyan un instrumento eficaz y fiable para el intercambio de información, así como coherente con el principio de recirpocidad entre juridicciones empeñadas en la lucha contra el blanqueo y la financiación del terrorismo;
--Se ha hecho explícito de poder de la AIF de desempeñar inspecciones en materia de prevención y lucha contra el blanqueo y la financiación del terrorismo. El texto enmendado de la Ley n. CXXVII prevé la adopción de un específico y detallado Reglamento General en base al cual las inspecciones serán concretamente efectuadas.
Además, la Santa Sede, actuando también por cuenta del Estado de la Ciudad del Vaticano, el 25 de enero de 2012 ratificó las siguientes convenciones:
- Convención de Viena contra el tráfico ilícito de estupefacientes y sustancias psicotrópicas de 1988;
- Convención de Nueva York para la represión de la financiación del terrorismo de 1999;
- Convención de Palermo contra la criminalidad organizada transnacional de 2000.
Las susodichas convenciones son directamente aplicables en el ordenamiento jurídico interno, sin necesidad de ulteriores actos de recepción, incluídas las normas en materia de extradición y cooperación internacional.
Además, el área de la cooperación internacional ha sido atentamente verificada. Los subrayados de los evaluadores han sido que el actual sistema de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano es largely compliant (ampliamente conforme) respecto a los estándares internacionales.
Áreas en las que los evaluadores han notado la necesidad de mejoras
Al par de las otras juridicciones, somos bien conscientes de que la normativa interna en materia de prevención y lucha contra el blanqueo y financiación del terrorismo pueda todavía ser mejorada. Tras las modificaciones legislativas del pasado enero, muchas cuestiones han sido ya afrontadas, también gracias al continuo diálogo con los evaluadores. Otras cuestiones serán afrontadas rápidamente en el próximo futuro y dando prueba de efectividad.
Respecto a lo que he apenas aludido, deseo mencionar, a título de ejemplo:
-en el informe se expresa algún subrayado, con referencia al uso de los Protocolos de Entendimiento como base para la cooperación internacional entre unidades de información financiera.
A este respecto, creemos que la adopción de tal instrumento, coherente con los estándares internacionales, representa el enfoque más adecuado para la santa Sede y el estado de la Ciudad del Vaticano. Se trata de una pequeña jurisdicción, que desea interactuar con los otros países de manera correcta y coherente con el principio de reciprocidad. Del resto, tal opción es compartida por otras juridicciones, incluídas, entre otras, Nueva Zelanda, Canadá y Australia; ni tal opción desagrada a importantes miembros GAFI como Estados Unidos;
-La Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano ha sido dotada, de la versión enmendada de la Ley n. CXXVII, del poder de adoptar un Reglamento General sobre los poderes de inspección de la AIF, los evaludores han notado que, hasta cuando tal reglamento entre en vigor, los poderes de inspección no serán explícitamente definidos. Al respecto no se puede sino estar de acuerdo. Tal Reglamento, cuyo texto ha sido ya elaborado, reflejará la seriedad de nuestros objetivos;
-en el Informe se observa que la estructura de la AIF, combinando las funciones normalmente desempeñadas por las unidades de información financiera con las desempeñadas por los organismos de vigilancia, parece ser causa de dificultades en la efectiva aplicación de los estándares internacionales. Tal estructura de la AIF proviene de la primera versión de la Ley n. CXXVII. Esta ha sido mantenida en la versión enmendada de la misma Ley, pero los evaluadores han expresado escepticismo sobre su "concreto funcionamiento". Agradecemos esta observación, que acojemos seriamente;
-En el Informe se subraya que podría surgir un conflicto de intereses por el hecho de que la misma persona desempeñe la propia actividad al mismo tiempo en un ente vigilado y en el ente vigilante.
Pasos sucesivos a la modificación de la Ley n. CXXVII
Tras la modificación de la Ley n. CXXVII, la Santa Sede ha proseguido las actividades de refuerzo del sistema interno de prevención y lucha contra el blanqueo y financiación del terrorismo. Sobre todo, las autoridades competentes de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano han pasado de soluciones a breve plazo a soluciones de largo plazo, sostenibles y efectivas. Y se pretende proseguir en esta dirección.
A título de ejemplo, tras el 25 de enero pasado (es decir tras el susodicho periodo de los dos meses siguientes a la vista de los evaluadores);
-la Santa Sede ha introducido una lista interna de sujetos detectados como terroristas, en línea con las medidas exigidas por las relevantes Resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas;
-ha sido oficialmente enviada una carta de adhesión al Gruppo Egmont;
-mediante la estipulación de los Protocolos de Entendimiento, la AIF se ha situado rápidamente en la red internacional de las unidades de información financiera;
-la Comisión Pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano ha iniciado, como ya se ha observado, el iter de adopción del Reglamento General sobre los poderes de inspección de la AIF;
-ha sido iniciada una ulterior revisión del ordenamiento penal, en vista de su modernización a la luz de los estándares internacionales;
-se ultimará en breve la evaluación de los factores de riesgo;
-está en fase de evaluación la ratificación de ulteriores convenciones para la lucha contra la criminalidad y la introducción de una nueva normativa en materia de organizaciones sin fin de lucro.
Conclusiones
Respecto a los resultados de la evaluación, en síntesis pretendemos reforzar el sistema en su conjunto; en especial, entre las 16 recomendaciones GAFI esenciales para la lucha contra el blanqueo y financiación del terrorismo, hay siete áreas a las que la Santa Sede debe o quiere prestar especial atención.
El Informe publicado hoy es por tanto no el fin, sino una piedra miliar en nuestro constante empeño de conjugar el compromiso moral con la excelencia técnica.
Hemos, por tanto, realizado un paso definitivo, poniendo los cimientos de una "casa", o sea de un sistema de lucha al blanqueo y a la financiación del terrorismo, que sea sólido y sostenible. Ahora queremos construir completamente un "edificio" que demuestre la voluntad de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano de ser un "partner" fiable en la comunidad internacional.

18 julio 2012


'EL ACOSO INMORAL DE LOS MERCADOS A LA ECONOMÍA ESPAÑOLA NO SE CORRESPONDE CON LA REALIDAD DEL PAÍS'


Mons. González Montes (cumbre líderes religiosos UE)

Señor Presidente, Excelencias:
Agradezco la oportunidad que se me brinda de dirigirme a ustedes en este encuentro propiciado por las instituciones de la Unión Europea, expresión del reconocimiento que las Iglesias cristianas y las confesiones religiosas, tan ampliamente participadas por los ciudadanos, merecen como interlocutores de las instituciones europeas.
La crisis económica y social que sacude las sociedades de nuestros países tiene hondas raíces morales, como se ha dicho autorizadamente por parte del santo padre y de los obispos católicos y ministros de las confesiones religiosas. Así lo hemos manifestado los obispos católicos de España, ante la gravedad de esta crisis en la sociedad española, poniendo de manifiesto las causas y víctimas de la crisis. El desempleo en España, que supera el 23% e incluye un paro juvenil del 50%. Se produce esta tasa de desempleo después de décadas de expansión económica hasta alcanzar cotas de bienestar, dotando al país de modernas y funcionales estructuras de transporte, comunicación y servicios, y un importante dinamismo industrial capaz de hacerse presente en latitudes diversas.
Según los expertos, entre los factores que han acrecentado la crisis económica de España, se encuentra el urbanismo expansivo, con insuficiente planificación y falta de control de la especulación del suelo. Esto ha conducido a la “burbuja de la construcción”, agravando la crisis financiera general y descapitalización de algunos bancos. La construcción ha acaparado recursos que han sido sustraídos a desarrollo industrial y a la promoción y consolidación de millones de pequeñas y medianas empresas, en España muy numerosas, muchas de carácter familiar con una importancia capital en la creación de empleo y en el sostenimiento de la economía.
Por otra parte, una tasa de desempleo como la actual sería insoportable de todo punto sin el factor, igualmente preocupante, del crecimiento de la economía sumergida, que según los datos estadísticos conocidos está por encima del 21% del PIB nacional.
Con todo, la raíz de nuestros problemas no está sólo en las dificultades económicas, sino en el desorden moral que las ha generado. Con la expansión de la economía ha crecido en la sociedad un deseo de enriquecimiento fácil, rápido y sin escrúpulos, que ha amparado la ilicitud de los medios empleados; elevadas comisiones de intermediación en las operaciones económicas y lobbies que han contado con la complicidad de la clase política, el frade fiscal y el endeudamiento acelerado de una sociedad, que ha vivido por encima de sus posibilidades reales sumando su deuda a la cuantiosa deuda soberana. Después del trabajo y el talento puesto en juego por generaciones sacrificadas, el menoscabo de las virtudes ciudadanas y la deslealtad con las instituciones han marcado la vida privada y pública, con origen en una concepción materialista de la vida, que ha dado amparo al egoísmo en los procedimientos económicos y la búsqueda de la rentabilidad política, sacrificando el bien común a interesas sectoriales. Se ha practicado con frecuencia un populismo irresponsable e inmoral, dando cabida a demandas ilimitadas, unas reales y otras creadas artificialmente, sin la correspondiente formulación de los deberes y la toma de medidas encaminadas a la ordenación duradera de la producción y la creación de trabajo, capaz de integrar los sectores y regiones menos favorecidos y a la muy numerosa población inmigrante.
Sin embargo, es preciso decir que España es un país de grandes capacidades, y que el acoso de los mercados a la economía española no se corresponde con la realidad del país y su capacidad para superar las actuales dificultades. Este acoso es inmoral, por ser en gran medida fruto de la especulación, que hace más difícil la solución a la situación creada, cargando gravemente las consecuencias sobre las personas más necesitadas y las familias; y bloqueando la creación de empleo, que tanto afecta sobre todo a los jóvenes.
Las soluciones no son fáciles y competen a los responsables de la vida pública y de los expertos, pero no se pueden soslayar los principios éticos que deben orientar tanto las decisiones y programas como la conducta de los sectores sociales. Todos han de hacer lo posible para que las consecuencias más graves de la crisis no caigan sobre los que menos recursos tienen. El desempleo degrada la dignidad del ser humano y le arrebata la esperanza de desarrollar las propias facultades y dotes, haciendo imposible el beneficio de la aportación al cuerpo social mediante el trabajo, medio de desarrollo personal y espiritual. Los jóvenes tienen derecho a encontrar un trabajo elegido, para el que se han preparado durante años, que les permita fundar una familia y afrontar en edad adecuada la promoción de los hijos.
Cualesquiera que sean las medidas, la solución pasa por un cambio en la mentalidad que haga de la dignidad de la persona humana criterio de la ordenación del trabajo. Para ello es preciso no silenciar la afirmación de Dios como fundamento del orden moral. La mayor aportación de las Iglesias, que ofrecen una contribución estimable en el campo de la educación y los servicios asistenciales, la realizan proponiendo una concepción del hombre y de la sociedad que se fundamenta en la visión trascendente de la vida humana, que reclama el respeto a la dignidad de la persona y a sus derechos fundamentales.
Tomando como referente la situación española, una de las más emblemáticas en el momento presente en la Unión Europea, quiero añadir algunas consideraciones vinculadas al ámbito de la Unión Europea. El «Pacto por el crecimiento y la ocupación» aprobado por el Consejo Europeo hace referencia a la introducción de una así llamada “Garantía para los jóvenes”, destinada a proveer trabajo y formación profesional de los jóvenes. Conviene, sin embargo, incentivar un papel más activo y audaz por parte de quienes ofertan el trabajo para promover oportunidades laborales adecuadas para los jóvenes. Un segundo ámbito sobre el que quisiera parar mientes se refiere a las políticas de la Unión Europea para la juventud, que sería deseable que fueran cubiertas por el «Programa Erasmus para Todos», el cual incluye otros sectores de actividad (instrucción, formación y deporte). A fin de garantizar verdaderamente la inclusión de todos y dar una oportunidad real de participación de todos en los Programas de la Unión Europea, la creación de estructuras especiales debe ser financiada mediante los fondos de la Unión Europea, como garantía de la movilidad de los jóvenes. Me refiero, por ejemplo, a infraestructuras como son las agencias u oficinas de información y asesoramiento para los jóvenes, frecuentemente desempeñadas por organizaciones ligadas a la Iglesia.
Es ciertamente deseable el objetivo de simplificación de los nuevos programas sostenidos mediante fondos de la Unión Europea, lo cual es un elemento importante para la Unión. Esto no debería, sin embargo, llevar consigo consecuencias negativas como: la renuncia a la atención de una serie de situaciones y áreas de especificidad propia, como son las siguientes:
1. La financiación de un menor número de acciones;
2. y el incremento de la competencia entre las organizaciones grandes y pequeñas.
Me parece, finalmente, deseable que por lo que se refiere a las problemáticas en examen, se continúe reflexionando sobre estos temas en el contexto del próximo «Año Europeo de los Ciudadanos» (2013); incluyendo también el tema de la ligazón entre solidaridad intergeneracional y participación social y política de los jóvenes, los cuales, después de todo, han de conformar en el futuro una minoría, aunque sea consistente.
Agradezco vivamente la cortés atención a mis palabras.
+ Mons. Adolfo González Montes
Obispo de Almería, España
Obispo delegado en la COMECE de la Conferencia Episcopal Española

17 julio 2012


Discernir en la nueva evangelización


El discernimiento eclesial o “pastoral” trata de percibir los signos por los que Dios manifiesta su voluntad en el tiempo presente, para que la Iglesia como tal, las comunidades o los grupos eclesiales puedan mejorar el modo en que participan de la evangelización

      El Instrumento de trabajo para el Sínodo sobre la nueva evangelización tiene una introducción, cuatro capítulos y una conclusión. Nos detenemos ahora en la introducción.

El marco de la única misión, en la estela del Concilio Vaticano II

      La nueva evangelización se sitúa en el marco de la única misión de la Iglesia: es decir, la transmisión de la fe, que se realiza a través de diversas tareas. Puede decirse que estas tareas son cuatro: la evangelización “ordinaria” de la Iglesia (esto es, su autoevangelización o la formación permanente de los católicos), la tarea misionera (las “misiones”, dirigida a los no cristianos e incluso a los no creyentes), la tarea ecuménica (dirigida a promover la unión con los cristianos no católicos); y la tarea que tiene como destinatarios aquellos cristianos que se han alejado de la Iglesia y de la vida cristiana.
      El marco de referencia para la reflexión actual sobre esta tarea, está constituido por el Concilio Vaticano II (del que se celebran 50 años), el Catecismo de la Iglesia Católica (20º aniversario) y otros documentos: principalmente la exhortación postsinodal de Pablo VI, Evangelii nuntiandi (1975), sobre la evangelización en el mundo contemporáneo, la encíclica de Juan Pablo II, Redemptoris missio (1990), sobre la permanente validez del mandato misionero, y su Carta apostólica Novo millenio ineunte (2001), al concluir el gran jubileo del año 2000. Además, claro está, de las enseñanzas del pontificado actual.

Un Sínodo para el diálogo y el discernimiento

      Lo que se espera del Sínodo es que, recogiendo las respuestas venidas de todo el mundo, que testimonian los procesos, ya en marcha, «de verificación de las propias prácticas de anuncio y testimonio de la fe», sea una ocasión «de escucha, de discernimiento y, sobre todo, para dar unidad a las opciones que han de hacerse».
      Es de destacar aquí el término discernimiento, del latín “discernere”, distinguir o percibir las diferencias. En el vocabulario cristiano el discernimiento espiritual expresa la importancia de distinguir las buenas inspiraciones, que vienen de Dios, de las malas, que provienen de lo que se opone a Dios. Aplicado al conjunto de la Iglesia, el discernimiento eclesial o “pastoral” trata de percibir los signos por los que Dios manifiesta su voluntad en el tiempo presente, para que la Iglesia como tal, las comunidades o los grupos eclesiales puedan mejorar el modo en que participan de la evangelización.
      Este discernimiento se lleva a cabo mediante la oración, el estudio y el diálogo. «Se espera estímulo (dice el documento de trabajo), pero también una confrontación y una actitud orientada a compartir instrumentos de análisis y ejemplos de acción».
      El texto vuelve con frecuencia sobre esta necesidad del discernimiento. La nueva evangelización se considera a la vez como exigencia, ocasión para el discernimiento y estímulo para los cristianos. Concretamente, «la nueva evangelización se ha transformado de este modo en discernimiento, es decir, en capacidad de leer y descifrar los nuevos escenarios, que en estas últimas décadas se han creado en la historia de los hombres, para convertirlos en lugares de anuncio del Evangelio y de experiencia eclesial».
      El discernimiento afecta, por tanto, a la capacidad de percepción y de reflexión sobre lo que está sucediendo a nuestro alrededor, y también sobre el lenguaje que lo expresa y contribuye a configurarlo. El discernimiento, en el cristianismo, suponeuna lectura de la realidad desde la oración y con la mirada de la fe; porque en la fe y en la oración se encuentran los principales criterios para valorar el significado de los acontecimientos en la vida personal, social y eclesial.

Discernir es valorar, juzgar y proyectar desde la fe

      Desde ahí, con la ayuda de las ciencias humanas y sociales, y con el diálogo entre los implicados en las diversas tareas («lo que a todos afecta, debe ser tratado por todos», según el adagio medieval), se puede llegar a un juicio valorativo sobre la situación. Así se facilita la toma de decisiones por la autoridad y la corresponsabilidad de todos en la misión. Finalmente, el discernimiento pide establecer un proyecto de acción, contando primero con la acción de Dios y su gracia, y sin dejar de concretar los medios para llevar a cabo lo que se propone, así como el método de evaluación que se seguirá.
      A nivel humano, el discernimiento es algo necesario para toda persona, grupo social y empresa, que deben confrontar periódicamente su identidad y objetivos con los cambios que trae la vida. El árbol crece con nuevas ramas, frutos y flores a condición de asentarse siempre de nuevo sobre sus raíces y seguir extrayendo de ellas los elementos necesarios para vivir aquí y ahora; mañana lo hará en el marco que la vida depare.
      En el caso de los fieles laicos, el discernimiento personal y eclesial les ayuda en su misión propia de ordenar a Dios las realidades temporales desde dentro de la sociedad civil: «Toca a los fieles laicos —ha señalado Benedicto XVI— mostrar concretamente en la vida personal y familiar, en la vida social, cultural y política, que la fe permite leer de una forma nueva y profunda la realidad y transformarla» (Discurso al Consejo Pontificio de los Laicos, 21-V-2010).
      En suma, para cada cristiano y para la Iglesia en su conjunto, a nivel universal y local, el discernimiento es exigencia de la “fe vivida”. Ésta constituye el telón de fondo sobre el que se va desarrollando el proceso del discernimiento, en un círculo que va de la vida a la inteligencia y vuelve a la vida. Y así se va configurando la “fidelidad dinámica” pedida por la vocación y la misión de los cristianos.

Ante las transformaciones actuales

      Por lo que se refiere al tema del sínodo, “la nueva evangelización para la transmisión de la fe”, el documento subraya la“novedad” que hoy pide la misión cristiana, habida cuenta de las «transformaciones sociales y culturales, que están modificando profundamente la percepción que el hombre tiene de sí mismo y del mundo, generando repercusiones también sobre su modo de creer en Dios». Estas transformaciones están produciendo desorientación y desconfianza respecto a la fe que se venía viviendo, y quizá se sigue viviendo, en muchos lugares. En nuestros días, «la fe, considerada como un elemento cada vez más relacionado con la esfera íntima e individual de las personas, se ha transformado en una presuposición para muchos cristianos», que aunque se sigan ocupando de las consecuencias sociales, culturales y políticas de la predicación del Evangelio (cabría aquilatar hasta qué punto), «no se han preocupado suficientemente por mantener viva la propia fe y la de sus comunidades».
La llamada universal a la santidad y al apostolado
      Ante esta situación el texto emplea dos imágenes de la predicación de Benedicto XVI: el desierto y la vida plena: Se trata de «rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud» (Homilía en el comienzo del ministerio petrino, 24-IV-2005). Por tanto, sigue el documento, no se trata simplemente de promover iniciativas inéditas para difundir el Evangelio, «sino más bien de vivir la fe en una dimensión de anuncio de Dios», pues, en palabras de Juan Pablo II, «¡La fe se fortalece dándola!» (Redemptoris missio, n. 2).
      El documento deja claro desde su introducción que «el origen de todo este programa se encuentra en el Concilio Vaticano II»; y que, en su misma perspectiva, no se pretende dar respuestas marcadas por el pesimismo o la renuncia, «sino inspiradas en la fuerza creadora de la llamada universal a la salvación». A esta llamada de todos los hombres a la salvación, corresponde la llamada de todos los bautizados a la evangelización o al apostolado; pues la evangelización, se afirma, «es la energía que permite a la Iglesia realizar su objetivo: responder a la llamada universal a la santidad».

Nueva evangelización, renovación de la Iglesia y de cada uno personalmente

      Si todo esto pide una renovación de medios y lenguaje, implica una renovación de la Iglesia y de cada cristiano personalmente. Benedicto XVI ha explicado que, según una adecuada interpretación del Concilio Vaticano II, la renovación de la Iglesia debe realizarse «en la continuidad» (cf. Discurso a la Curia, 22-XII-2005). Esto puede ponerse en relación con lo que sucede con cualquier persona que sigue viva a lo largo del tiempo “ella misma”, a condición de que se realice en ella larenovación psicosomática y espiritual que exige su vivir cada fase de su existencia. Es ahí donde se inserta el discernimiento.
      Para facilitar el discernimiento, el Documento de trabajo se divide en cuatro capítulos: Jesucristo, Evangelio de Dios para el hombre; el tiempo de la nueva evangelización; transmitir la fe; reavivar la acción pastoral (donde se examinan algunos elementos y modos de la nueva evangelización que requieren una atención más particular). Concluye volviendo al principio: la contemplación de Jesucristo, Evangelio que da esperanza, y, en consecuencia, la alegría de evangelizar.

16 julio 2012


'TODA LA HISTORIA TIENE COMO CENTRO A CRISTO'


Benedicto XVI ayer en el Ángelus

¡Queridos hermanos y hermanas!
En el calendario litúrgico, el 15 de julio es la memoria de san Buenaventura de Bagnoregio, franciscano, doctor de la Iglesia y sucesor de san Francisco de Asís en el gobierno de la Orden de los Frailes Menores. Él escribió la primera biografía oficial de Francisco, y al final de su vida fue también obispo de esta diócesis de Albano. En una de sus cartas, Buenaventura escribe: "Confieso ante Dios que la razón que me hizo amar más la vida del beato Francisco es que es similar al origen y al crecimiento de la Iglesia" (Epistula de tribus quaestionibus, en Opere di San Buenaventura. Introduzione generale, Roma 1990, p. 29). Estas palabras nos dirigen directamente al evangelio de este domingo, que presenta el primer envío en misión de los Doce Apóstoles de parte de Jesús. “Jesús llamó a los Doce --narra san Marcos-- y comenzó a enviarlos de dos en dos... Y les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni dinero en el cinturón: sino calzados con sandalias y que no vistan dos túnicas" (Mc 6,7-9 ).
Francisco de Asís, después de su conversión, practicó a la letra este Evangelio, convirtiéndose en un fiel testigo de Jesús; y asociado de un modo especial al misterio de la Cruz, fue transformado en un "otro Cristo", como san Buenaventura lo presenta. Toda la vida de san Buenaventura, así como su teología, tiene como centro de inspiración a Jesucristo. Esta centralidad de Cristo la encontramos en la segunda lectura en la Misa de hoy (Ef.1,3-14), el famoso himno de la Carta de Pablo a los Efesios, que comienza así: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo". El Apóstol muestra cómo se ha realizado este designio de bendición, en cuatro etapas que comienzan todos con la misma expresión "en Él", refiriéndose a Jesucristo. "En él", el Padre nos ha elegido antes de la fundación del mundo; "en Él" tenemos la redención por su sangre; "en Él" nos hemos convertido en herederos, predestinados a ser "alabanza de su gloria"; "en Él", cuantos creen en el Evangelio fueron sellados con el Espíritu Santo.
Este himno paulino contiene el punto de vista de la historia que san Buenaventura ha contribuido a difundir en la Iglesia: toda la historia tiene como centro a Cristo, el cual garantiza también novedad y renovación a cada época. En Jesús, Dios ha hablado y ha dado todo, y ya que Él es un tesoro inagotable, el Espíritu Santo no deja nunca de revelar y actualizar su misterio. Por lo tanto, la obra de Cristo y de la Iglesia no vuelve hacia atrás nunca, sino que avanza siempre.
Queridos amigos, invoquemos a María Santísima, a quien mañana celebraremos como la Virgen del Monte Carmelo, para que nos ayude, como san Francisco y san Buenaventura, para responder generosamente al llamado del Señor, para proclamar su Evangelio de salvación con la palabra y sobre todo con la vida.

'LO QUE SUCEDE EN LA EUCARISTÍA ES TAN HERMOSO QUE NO PODEMOS DEJAR DE CANTAR'


El arzobispo de Granada clausuró el XXXVIII Congreso Internacional de Pueri Cantores

Las tres mil voces de pueri cantores procedentes de todo el mundo y congregados desde el pasado día 11 en Granada clausuraron este domingo su Congreso Internacional con la Eucaristía que presidió monseñor Javier Martínez, arzobispo de Granada, y concelebrada por más de una veintena de sacerdotes consiliarios de las diversas Federaciones nacionales participantes en este Congreso, con el presidente de la Federación Internacional, monseñor Robert Tirala, así como el deán de la catedral, don Juan Gutiérrez, y algunos sacerdotes diocesanos.
Los muros de la Santa Iglesia Catedral –informa la Archidiócesis de Granada- resonaron a lo largo de toda la celebración con los cantos realizados por los tres mil pueri cantores, con una sola voz, expresando así la unidad en la fe en Cristo a través de la belleza de esta música sacra.
La Eucaristía se celebró en latín y español; asimismo, se ha oró en otros idiomas como inglés, francés, alemán, polaco, italiano, portugués, coreano, catalán y español.
En la homilía, el arzobispo de Granada aludió al motivo por el que cantamos: “No porque haga el canto más bonita y más atractiva la liturgia. No porque el canto nos sirva de excusa para estar allí, y de ese modo, a base de escuchar y de pasar horas en la Iglesia, aprender algo de la vida cristiana, que lo hace. Sino que cantamos porque lo que sucede en la Eucaristía es tan gran y tan hermoso que no podemos dejar de cantar”.
Dirigiéndose a los pueri cantores, les dijo: “¡Sí, queridos hijos, Cristo os ama, os ama a cada uno de vosotros, os ama tal y como sois! ¡Jesucristo es el mejor cómplice de esa felicidad que anhela vuestro corazón, está hecho para Dios, hecho para gozar de la belleza infinita de su Amor, esa belleza y ese amor que buscamos a tientas en la vida!”. “Ese Amor se nos ha dado en Cristo, se nos ofrece y se nos da hoy en Cristo”, señaló.
“Al cantar todos juntos, y todos juntos las mismas canciones, el mismo texto, con el que celebramos y damos gracias por el acontecimiento de la venida y del don de Cristo a nosotros, la primera cosa que expresamos es una realidad muy profunda, uno de los frutos más ellos de la obra redentora de Cristo en nosotros: que todos somos un solo pueblo, el pueblo de Dios; una sola familia, la familia de los hijos de Dios; más aún, un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo”.
Tras la bendición de monseñor Martínez a los asistentes, la celebración eucarística concluyó con el canto del “Aleluya” de Haendel, interpretado por los tres mil niños que, al unísono, resonaron en el interior de la catedral.
Próximos Congresos
Al término de la Eucaristía, el presidente de la Federación Internacional de Pueri Cantores, monseñor Robert Tirala, anunció las próximas convocatorias de los Congresos Internacionales, que se celebrarán en Washington DC 2013 y en París 2014, a los que ha invitado a todos los pueri cantores y todos los asistentes a participar. En este sentido, monseñor Javier Martínez expresó su deseo de participar en el próximo Congreso de Washington.
Monseñor Tirala dio las gracias a los organizadores y voluntarios, entre otros, y expresó la alegría de la Federación Internacional porque esta edición se halla llevado a cabo en Granada; así mismo, expresó su agradecimiento a monseñor Martínez “por haber guiado este Congreso”. En este sentido, monseñor Tirala habló de la unidad de la Iglesia y de la humanidad expresada en estos cantos y explicó que “volvemos a casa con esta convicción y misión: proclamar esta unión a todo el mundo”. “Cristo es nuestra esperanza y volvemos llenos de alegría y esperanza”, afirmó. “¡God bless pueri cantores!”, concluyó.
Iniciativas en la Diócesis
Al término de la Eucaristía, monseñor Javier Martínez agradeció el trabajo de la Federación Española y de su Comité organizador en Granada. Así mismo, anunció dos iniciativas que se llevarán a cabo en la Diócesis, a partir del próximo curso: la recuperación de los “Seises” en la catedral –las danzas que un grupo de niños realizan en el Corpus Christi- y la creación de una Escuela de Música Litúrgica en Granada, abierta a la participación de todos los granadinos y también de toda España y de todo el mundo.
El XXXVII Congreso Internacional de Pueri Cantores se ha celebrado desde el 11 al 15 de julio en Granada, bajo el lema Congregare in Unum (Congregados en Uno), tomado del Evangelio de San Juan; en él se han congregado durante cinco días tres mil niños cantores en catedrales, iglesias y templos, a partir de 6 años de edad, procedentes de 90 coros de18 países de los cinco continentes.

13 julio 2012


DIOS NOS ELIGIÓ "PARA SER SUS HIJOS ADOPTIVOS POR MEDIO DE JESUCRISTO" 


Pedro Mendoza LC (TIEMPO ORDINARIO 15º, CICLO B)

"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; por cuanto nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo, para ser santos e inmaculados en su presencia, en el amor; eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia con la que nos agració en el Amado. En él tenemos por medio de su sangre la redención, el perdón de los delitos, según la riqueza de su gracia que ha prodigado sobre nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el Misterio de su voluntad según el benévolo designio que en él se propuso de antemano, para realizarlo en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra. A él, por quien entramos en herencia, elegidos de antemano según el previo designio del que realiza todo conforme a la decisión de su voluntad, para ser nosotros alabanza de su gloria, los que ya antes esperábamos en Cristo. En él también vosotros, tras haber oído la Palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvación, y creído también en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la Promesa, que es prenda de nuestra herencia, para redención del Pueblo de su posesión, para alabanza de su gloria". Ef 1,3-14

Comentario
Este pasaje con que inicia la carta a los Efesios recoge el himno al plan divino de salvación (1,3-14), representado en el Misterio de Cristo, por el cual también los gentiles han sido llamados a la plena salvación de Cristo (1,3–3,21). Dado que el espacio disponible en este artículo no nos consiente ofrecer un comentario a todo el texto, nos detenemos en los primeros versículos (vv.3-6).
El v.3 sirve de frontispicio de este monumental himno de alabanza: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo" (v.3a). La primera alabanza va dirigida al Padre, a quien reconoce como el Dios que se ha revelado como "Padre de nuestro Señor Jesucristo". En el Antiguo Testamento, Dios se llamó a sí mismo y quiso ser llamado "el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob", demostrando de este modo que es el Dios de la historia, que desde una infinita lejanía se inclina sobre los hombres y que en un determinado momento de la historia, en un determinado lugar de nuestra tierra escoge a los hombres como amigos. Este trasfondo nos permite valorar lo que para el judío Pablo significa nombrar a Dios, no ya el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, sino "el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo". En Jesucristo podemos llamar "Padre nuestro" a Dios, en un sentido nuevo sin precedentes. El Apóstol resume a continuación el contenido total del don con que Dios nos ha agraciado: "que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo" (v.3b). Es una bendición "espiritual" en cuanto que es actuada por el Espíritu Santo. De este modo en esta breve fórmula de nuestra salvación alude a las tres personas de la Santísima Trinidad: el Padre nos bendice con toda bendición, al darnos su Espíritu Santo, por medio de Cristo Jesús. El contenido detallado de esta bendición se expone en 1,4-14.
Un primer elemento de esta bendición es la elección divina desde la eternidad (1,4-6a). "Nos ha elegido en él antes de la fundación del mundo" (v.4a). Desde la eternidad he sido objeto de un amor divino, sin mérito alguno. Aquí reside la pura liberalidad de Dios. Esta elección tiene un fin próximo y un fin último. El fin próximo es una verdadera vida cristiana en este mundo: "para ser santos e inmaculados en su presencia" (v.4b). "Santo" significa separado de todo lo profano y consagrado definitivamente al servicio de Dios. Y precisamente por ello esta vida tiene que ser "inmaculada" a los ojos del Dios tres veces santo. A lo anterior añade el Apóstol: santos e inmaculados "en el amor". En esta breve fórmula de vida cristiana aparece el amor en toda su imponente y solitaria grandeza. No es una virtud entre tantas. Es la esencia de todas ellas; es toda la ley, y sin el amor el resto no vale nada (1Cor 13,1-3), y con él aun la nada se torna valiosa a los ojos de Dios.
En el v.5 el Apóstol señala otro elemento de la finalidad de la elección divina: "ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad". La expresión "hijos adoptivos" no equivale a una filiación en sentido traslaticio, por la que seríamos llamados tales sin serlo en realidad. No, somos hijos de Dios con toda verdad, no sólo porque Cristo, con su redención, nos ha hecho dignos de Dios; sino porque él mismo, el Hijo, habita en nosotros por medio de un vínculo vital misterioso y nos asume a todos nosotros para ser, juntamente con Él, uno solo (Gal 3,28). Por último, el Apóstol precisando: "según el beneplácito de su voluntad" indica que de todo esto Dios solo es la fuente. Subraya así que la gracia de Dios es el único fundamento de nuestra elección y de nuestra predestinación, de nuestra santidad en Cristo y de nuestra filiación en Él.
El v.6 señala el fin último de la elección divina: "para alabanza de la gloria de su gracia" (v.6a). Dios no es solamente la fuente primordial de su actuación gratuita, sino también el fin último de esta actuación. Dos veces más todavía en el mismo himno ratifica san Pablo este pensamiento (vv.12 y 14). En ninguna otra parte del NT se expresa tan claro y en tres lugares tan cercanos, que Dios actúa para gloria suya. Él da a conocer, a través de la donación, su propia gloria y, sobre todo a las criaturas espiritualmente dotadas, el esplendor de su gracia. En esta notificación, en esta comunicación de sus bienes consiste ya la propia glorificación de Dios. Lo que llamamos "gloria extrínseca" que Dios recibe, se da cuando las criaturas agraciadas y favorecidas responden con reconocimiento, concretamente con alabanza de gratitud, salida del corazón, y con una vida que se ajuste a esta gratitud y no la desmienta, sino que sea profunda, auténtica y verdadera. Dios no puede renunciar a esta gloria, porque así lo exige la íntima naturaleza de sus criaturas. Esto es lo que significa: Dios crea y actúa para su gloria. Por último el Apóstol concluye recordando de dónde nos vienen todas estas gracias: "con la que nos agració en el Amado" (v.6b). Toda gracia del Padre nos ha venido por su Hijo, pues Él mismo es la gracia en persona.
Aplicación
Dios nos eligió "para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo".
El domingo 15 del Tiempo ordinario nos invita a contemplar las grandes iniciativas del amor de Dios. En la primera lectura encontramos una muestra de ellas a través del envío del profeta Amós al pueblo de Israel y a sus representantes que, a pesar de tanta necesidad, no quieren escucharlo y terminan por expulsarlo fuera de su tierra. El Evangelio, por su parte, nos presenta la iniciativa de Cristo de enviar sus apóstoles a aquellos lugares que serán objeto de su predicación. El apóstol san Pablo, en la lectura de la epístola, nos conduce a las iniciativas sublimes del plan salvífico de Dios, cuya realización alcanza su culmen en Jesucristo y en su obra redentora.
El profeta Amós nos pone en guardia ante la ingratitud e incorrespondencia con que podemos responder a los dones y a las gracias que Dios nos otorga en la realización de sus designios salvíficos. El profeta Amós es enviado por Dios para profetizar en su nombre en el reino del Norte de Israel, pero el pueblo y sus representantes no quieren escuchar el mensaje de Dios, no lo aceptan y terminan por expulsarlo de su región. Resplandece la fidelidad del profeta a la misión recibida, no obstante la dura resistencia y hostilidad encontrada (Am 7,12-15).
Jesucristo, siguiendo esa línea de generosidad y amor por parte de Dios para con sus hijos, toma la iniciativa de enviar a sus mensajeros para anunciar la Buena Nueva del Evangelio y disponer a los hombres a acoger su mensaje y su acción entre ellos. Enviándolos los convierte en colaboradores suyos en esta grande iniciativa del amor de Dios. Él, que conoce las limitaciones y la fragilidad de sus misioneros, confía en ellos, los instruye y los capacita, colmándolos de su gracia y de su poder para realizar fielmente su misión (Mc 6,7-13).
La lectura del Apóstol de este domingo (Ef 1,3-14) nos muestra la fecundidad de la misión de los apóstoles escogidos por Cristo para ser continuadores de su misión en la tierra. A través de ellos Cristo y su obra salvífica son proclamados hasta los últimos rincones de la tierra y los pueblos, antes divididos por los muros de separación de razas y de fe, ahora entran a formar parte del único pueblo salvado de Dios. Se realiza así el designio de la elección de Dios por la cual nos ha hecho "sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo" (v.6a), invitándonos a vivir en santidad de vida "para alabanza de la gloria de su gracia" (v.6b).