Pilar Castañón
Un gran reconocimiento a «la colaboración maravillosa de la mujer en la creación más importante del mundo, de todo lo que las mujeres podrías nunca hacer», como es dar vida.
Todos los años, después de los Oscar tenemos el bombardeo de los vestidos más bonitos, de las mejor peinadas, de las más explosivas y de más y más…
Este año hubo una gran sorpresa. La ganadora del Óscar a la mejor interprete femenina, Jessie Buckely, dedicó su premio ayer a las madres, ¡las madres!, todas las madres en general que representan la maternidad. Esa maternidad que está tan denostada hoy día. La protagonista de la noche dio las gracias al equipo, a todo el equipo con el que trabajó durante el rodaje y a su directora, a las personas que han hecho posible el éxito de Hamnet, pero también reconoció a sus padres, a quienes le dieron la vida y alas para volar, a los que le enseñaron a soñar y luchar por los sueños. Sorprendentemente también, entre risas de vergüenza y alegría, reconoció el amor que tiene a su marido, el amor que ha hecho posible que ella lesa madre, y al que dijo que tendría 20.000 hijos más con él, nada más y nada menos… deseo que no se si llegará a crear más polémica que la que lleva acosando a la joven madre de 9 hijos Hannah Neeleman (@ballerinafarm).
Así, con esa forma sencilla y alegre dio testimonio del amor, del amor matrimonial y de la familia que está deseando aumentar por lo que dicen sus palabras. Dio las gracias a su bebé de ocho meses, a quien debe sin duda la aventura de ser madre, y a este viaje para conocer la capacidad del amor de una madre, y así entonces, poder dedicar el premio al maravilloso caos del corazón de una madre.
Tuvo la gran idea de reconocer que todos estamos aquí, en el mundo, gracias a que nuestras madres dijeron si a la vida, fueron generosas, porque “todos venimos de un gran linaje de mujeres que siguen creando contra todo lo que le pongan por delante”, dijo, que a pesar de las contrariedades siguen creando. Sus palabras, en estos momentos en que se impone el aborto como un derecho, al que se le quiere institucionalizar ello como una ayuda a la mujer, en lugar de institucionalizar las ayudas para que su realización como madres sea lo más fácil posible y estén acompañadas cuando tienen que afrontarlas en soledad, han sido un solo de aire fresco. Han sido un gran reconocimiento a «la colaboración maravillosa de la mujer en la creación más importante del mundo, de todo lo que las mujeres podrías nunca hacer», como es dar vida.
Jessie, habló sin complejos de la maravilla de la maternidad, del amor a su hija y a su marido, del valor de la familia, y al reconocer a sus padres, del papel de la familia en la educación de las personas. La presencia de sus padres, animándola a trabajar para llegar a donde ha llegado, y la importancia de vivir amando.
Colaboración maravillosa de la mujer en la creación más importante del mundo, de todo lo que las mujeres podrías nunca hacer, como es dar vida
Lo más importante de la noche fue sin duda el mensaje de que el amor y entrega de una madre es algo fundamental en la vida y es, sin duda, lo que determina lo que somos y a lo que aspiramos, en primer lugar por darnos la vida, y luego por el amor, el caos del corazón. Ese caos ocasionado por el querer llegar a todo, por tener a la familia en el centro de todo, por esa elección de vida que da vida a otros, por la preocupación para que otros salgan adelante, por el trabajo silencioso de criar, de educar, de entregarte a la familia y hacer encaje de bolillos, como diríamos aquí, para que todo salga, y sale…
Fuente: womanessentia.com