1/08/14

En el corazón escuchar a Jesús y no a los falsos profetas

El Papa ayer en Santa Marta


El cristiano sabe vigilar su corazón para distinguir lo que viene de Dios y lo que viene de los falsos profetas. Es lo que ha recordado el Santo Padre esta mañana en la primera misa de Santa Marta tras las fiestas navideñas. El Papa ha insistido en que la vida de Jesús es la del servicio y de la humildad. "Una camino que todos los cristianos están llamados a seguir", ha afirmado. 

El papa Francisco ha desarrollado la homilía sobre el "permaneced en el Señor", la exhortación del apóstol Juan de la primera lectura de hoy. Un "consejo de vida" que Juan repite de forma "casi obsesiva". El apóstol indica "una de las actitudes del cristiano que quiere permanecer en el Señor: conocer qué sucede en el propio corazón". Por esto advierte que es necesario no dar fe a cualquier espíritu, sino de poner "a prueba a los espíritus".
El Papa ha invitado a saber "discernir los espíritus", discernir si una cosa nos hace "permanecer en el Señor o nos aleja de Él". Así, Francisco ha continuado matizando que "nuestro corazón siempre tiene deseos, tiene anhelos, tiene pensamientos". Pero se ha preguntado, "¿estos son del Señor o algunos de estos nos alejan del Señor?". Por eso el apóstol Juan nos exhorta a "poner a prueba" lo que pensamos y deseamos: "Si esto va en la línea del Señor, así irá bien, pero si no va... Poner a prueba los espíritus para ver si son verdaderamente de Dios, porque muchos falsos profetas proceden del mundo. Profetas y profecías o propuestas: '¡Yo quiero hacer esto!' Pero no te lleva al Señor, te aleja de Él.
Por esto es necesaria la vigilancia. El cristiano es un hombre o una mujer que sabe vigilar su corazón. Y muchas veces nuestro corazón, con tantas cosas que van y vienen, parece un mercado local: de todo, encuentras de todo allí... ¡Y no! Debemos saber -esto es del Señor o sto no lo es- para permanecer en el Señor".
Por tanto, "¿cuál es el criterio para entender si algo viene de Cristo o del anticristo?". El Papa ha afirmado que san Juan tiene una idea clara y sencilla: "todo espíritu que reconoce a Jesucristo, venido en la Carne, es de Dios. Todo espíritu que no reconoce a Jesús no es de Dios: es el espíritu del anticristo". Pero, "¿qué quiere decir reconocer que el Verbo ha venido en Carne?". El Pontífice ha explicado que "reconocer el camino de Jesucristo", reconocer que Él, "siendo Dios, se ha abajado, se ha humillado" hasta la "muerte de cruz".
Así lo ha indicado Francisco: "Ese es el camino de Jesucristo, el abajamiento, la humildad, también la humillación. Si un pensamiento, si un deseo te lleva sobre ese camino de humildad, de abajamiento, de servicio a los demás, es de Jesús. Pero si te lleva sobre el camino de la suficiencia, de la vanidad, del orgullo, sobre el camino de un pensamiento abstracto, no es de Jesús. Pensemos en las tentaciones de Jesús en el desierto: las tres propuestas que hace el demonio a Jesús son propuestas que querían alejarlo de este camino, el camino del servicio, de la humildad, la humillación, la caridad. Pero la caridad hecha con su vida ¿no? A las tres tentaciones Jesús dice no: 'No, este no es mi camino'".
Por ello, el Santo Padre ha invitado a todos a pensar precisamente en lo que sucede en nuestro corazón. En lo que pensamos y sentimos, en qué queremos, a examinar los espíritus. "¿Yo pongo a prueba lo que pienso, lo que quiero, lo que deseo o lo tomo todo?", ha preguntado.
Y así, para concluir, el papa Francisco ha afirmado que "muchas veces, nuestro corazón es un camino, pasan todos por allí... Poner a prueba. ¿Y elijo siempre las cosas que vienen de Dios? ¿Sé cuales son las que vienen de Dios? ¿Conozco el verdadero criterio para discernir mis pensamientos, mis deseos? Pensemos esto y no olvidemos que el criterio es la Encarnación del Verbo. El Verbo ha venido a la carne: ¡esto es Jesucristo! Jesucristo que se ha hecho hombre, Dios hecho hombre, se ha abajado, se ha humillado por amor, para servirnos a todos nosotros. Y el apóstol Juan nos conceda la gracia de conocer qué sucede en nuestro corazón y tener la sabiduría de discernir lo que viene de Dios y lo que no viene de Dios".