10/13/09

Intervenciones de los Padres Sinodales

Séptima Congregación General, tarde del día 8




Cardenal André Vingt-Trois, Arzobispo de Paris, Presidente de la Conferencia Episcopal (Francia)
Las relaciones entre nuestras Iglesias se inscriben en una historia más que secular. Pero nuestras relaciones han evolucionado mucho desde la primera evangelización. Nuestras Iglesias europeas han podido alegrarse de ver a las Iglesias africanas subsaharianas alcanzar su madurez, con su jerarquía propia, su clero, sus comunidades religiosas, sus laicos comprometidos con tanto ahínco en la vida de las parroquias y en el anuncio del Evangelio en la tierra de África.Desde hace algunos años, nuestras relaciones se desarrollan mediante un verdadero intercambio de dones. Sin duda, muchas diócesis o parroquias de Francia están comprometidas en la ayuda concreta a varias iglesias de África. Y en la actualidad, muchas de nuestras diócesis reciben una importante ayuda de las diócesis africanas. Esta ayuda se presenta principalmente bajo dos formas. La primera es el número de católicos africanos que han emigrado a Francia. Por otra parte, los sacerdotes africanos ocupan cada vez más un puesto importante en la organización de la pastoral francesa. Además, los sacerdotes estudiantes (más de 250 sacerdotes) son numerosos en las ciudades universitarias, y consideramos cada vez más a los sacerdotes africanos como un "Fidei Donum". Actualmente son más de 600, mientras que los sacerdotes franceses "Fidei Donum" de servicio en África no superan los 70.El llamamiento de sacerdotes africanos y su acogida requieren una preparación y una atención muy especial. Quisiera subrayar, de forma particular, un aspecto muy importante. Es necesario que las relaciones entre los dos obispos (el obispo de África y el obispo de Francia) sean cada vez lo más transparentes posibles. Cuando se olvidan estas condiciones previas, se causa un perjuicio a la misión y al sacerdote. Las dificultades que encontramos no deben esconder la riqueza de las relaciones entre nuestras Iglesias e impedirnos dar gracias por el intercambio de dones que vivimos.
Cardenal Anthony Olubunmi Okogie, Arzobispo de Lagos (Nigeria)
Quisiera que miráramos a las familias africanas como a una fuente de muchas bendiciones divinas para el crecimiento y el bienestar de las familias africanas en general.África, definida en el pasado por sus colonizadores como el "continente negro", hoy es vista bajo otra luz, si bien en la mayor parte de los países de África todavía existe la pobreza; los pobres son cada vez más pobres y los ricos cada vez más ricos. La vida familiar se desintegra a causa de los divorcios, las infidelidades y las ideologías occidentales incompatibles con nuestra cultura. Los recursos naturales necesarios para el desarrollo de nuestra sociedad están siendo saqueados por los neo-colonialistas. En efecto, parece que sólo los deshonestos se abren camino en la sociedad. Actualmente nuestra moral está decaída y muchas personas, incluidos algunos líderes de la Iglesia, dejando a un lado la prudencia, dicen: "¿de qué sirve ser buenos?". Las palabras del profeta Malaquías "no todo está perdido, confiad sólo en Dios" son muy apropiadas para quien se encuentra hoy en nuestra posición. Parece que hemos olvidado que, como hijos, somos más amados por Dios que por nuestros mismos padres. Parece que hemos olvidado las palabras del Señor Jesús "sin mí no podéis hacer nada". Por tanto, armémonos de oración y seamos pacientes, porque en Dios prevalecerá la justicia auténtica, pues sabemos que su amor por nosotros supera todo cuanto podamos imaginar.Los africanos son conocidos, generalmente, como personas muy religiosas. La idea de Dios o de la divinidad es algo innato en nosotros. No nos sorprende, pues, que dos de las religiones más difundidas en el mundo, el cristianismo y el islam, hayan sido acogidas con calor en el continente. Es triste, sin embargo, constatar que con frecuencia estas dos religiones se han utilizado mal y se han convertido en fuente de conflictos mortales en África. A pesar de ello, muchos padres difícilmente logran cumplir con sus responsabilidades hacia la familia, sin una vida familiar de oración organizada, consciente, sólida y seria o, dicho con palabras más sencillas, sin recurrir a Dios en momentos de dificultad, de alegría y de dolor. Ellos saben y están convencidos que solamente Dios puede cambiar, bendecir y robustecer la familia.Al agradeceros las diversas sugerencias sobre la necesidad de la oración, quisiera unir mi voz para subrayar una vez más la importancia y la centralidad de la oración en esta situación aparentemente desoladora. Aunque parezca que las cosas van mal, y aunque se puedan proponer muchas soluciones, si éstas no son bendecidas por Dios, me pregunto, cuánto puede durar nuestro éxito, siempre que exista. No nos olvidemos, pues, de animar a nuestros fieles respecto de este don que Dios nos ha dado, siendo conscientes de que sólo con Él podremos tener éxito. Él es la vid y nosotros los sarmientos. Con Él podremos, pues, realizar nuestro compromiso.
Monseñor Orlando B. Quevedo, O.M.I., Arzobispo de Cotabato, Secretario General de la "Federation of Asian Bishops' Conferences" (F.A.B.C.) (Filipinas)
Como en Asia, también en África las cuestiones de la reconciliación, la justicia y la paz tienen una dimensión global. Existe el tráfico de armas, el tráfico de mujeres y niños, la destrucción del ambiente, la corrupción, el apoyo a los regímenes dictatoriales, el control de la población, la emigración, la pobreza y el subdesarrollo, la globalización económica, el calentamiento global y los cambios climáticos. Esto sucede sobre todo porque las decisiones que se imponen a las poblaciones del sur están tomadas por los poderes del norte.Los problemas con características globales exigen una respuesta de dimensiones globales. Nosotros tenemos esta respuesta que tiene una dimensión de fe muy peculiar.Tenemos una visión de la persona humana, de toda la humanidad y de la creación en su conjunto, a la luz de la fe. El hombre tiene un origen divino y un destino eterno. Toda la humanidad se encuentra en peregrinación hacia el Reino de Dios. La creación gime en espera de la parusía. Creemos que Jesús, nuestro Señor y Salvador, es el Reconciliador último, nuestra justicia y nuestra paz. Creemos en la Iglesia como familia de Dios, como comunión, que tiene la vocación de proclamar a Jesús Señor y Salvador y de anunciar que el Reino de Dios ha entrado en nuestra historia en la persona de Jesús. Además somos perfectamente conscientes de que la Iglesia está organizada en conferencias episcopales en todos los continentes del mundo. Necesitamos esta visión y esta organización global para afrontar las tareas urgentes que tenemos delante.Por este motivo propongo respetuosamente que alguna agencia vaticana convoque una asamblea de obispos del norte y del sur en 2010. Asistidos por expertos y por agencias de apoyo a las Iglesias, podrían planificar y poner en marcha un proyecto de solidaridad y comunión entre los obispos sur-norte y norte-sur, con el fin de ofrecer unas respuestas a las urgentes cuestiones de la reconciliación, de la justicia y de la paz, desde el punto de vista de la fe y de la moralidad religiosas. La fuerza motriz, así como el fruto de esta communio-in-actione, sería la caritas in veritate.Nuestra batalla es contra todas las formas de pecado. Nuestros esfuerzos tendrán frutos duraderos sólo si la oración es parte integrante de nuestro esfuerzo. Que María, Consuelo de los Afligidos y Reina de la Paz, interceda por nosotros.
Monseñor Matthew Kwasi Gyamfi, Obispo de Sunyani (Ghana)
En algunas partes de África, debido a la cultura y a la tradición popular anteriores a la llegada de la Iglesia, muchos africanos practican, sin culpa, la poligamia. Por este motivo, a muchas mujeres que frecuentan la Iglesia cristiana se les niegan los sacramentos del Bautismo, de la Confesión y del Matrimonio. Los intentos de algunas mujeres por abandonar el matrimonio polígamo, que suelen producirse entre las primeras mujeres con prole, se han traducido en dificultades económicas y en tensiones sociales. En los casos en los que las mujeres lo han abandonado sin el consentimiento del marido y de la familia ampliada, se ha acusado a la Iglesia de injusticia y de inseguridad, de dividir a las familias, de fomentar la separación y de destruir la unidad social. En algunos casos, en los que los maridos se han sentido ofendidos por el abandono de sus mujeres, que han dejado la familia para poder recibir el sacramento del Bautismo, a estas mujeres y a sus hijos se les ha negado un apoyo y un mantenimiento, lo que ha provocado que se encontraran con graves dificultades económicas y en unas condiciones de precariedad. Situaciones como éstas han desanimado a muchas mujeres que querían divorciarse del marido polígamo para poder recibir el Bautismo. El resultado es que en algunas partes de África muchas mujeres frecuentan la Iglesia regularmente y participan activamente en todas las iniciativas eclesiales, pero no pueden recibir los Sacramentos del Bautismo, de la Confesión y del Matrimonio, por no hablar de la negación de muchos funerales cristianos porque los difuntos no han sido bautizados.
Es necesario que la Iglesia afronte esta situación dolorosa y mortificadora de África, concediendo unos privilegios especiales a las mujeres que han sido las primeras mujeres con prole y que, sin ser culpa suya, han sido víctimas de matrimonios polígamos, para que puedan recibir el Bautismo y los demás Sacramentos. Recibir los sacramentos supone para estas mujeres, que han sufrido tanto, compartir la paz y la reconciliación ofrecidas por la compasión y la paz de Nuestro Señor Jesucristo, que no ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores.
Monseñor Francisco Chimoio, O.F.M. Cap., Arzobispo de Maputo (Mozambique)
En su misión profética la Iglesia debe insistir en la práctica y en la exhortación de los actos que consolidan y dignifican la paz en África, invitando a los gobernantes políticos y al pueblo a que favorezcan unas acciones concretas.De las fuerzas de seguridad cuyos jefes deben tener la capacidad de actuar por encima de los partidos políticos, sobre todo durante las elecciones, las manifestaciones públicas, etc.De las instituciones judiciarias que muchas veces arrestan de forma indiscriminada a los presuntos organizadores de manifestaciones de la oposición, dejando impunes y en la más absoluta libertad a los autores de las emboscadas hechas a los organizadores de estas manifestaciones pacíficas.De los aparatos del Estado, que facilitan la promoción en la carrera política de los funcionarios estatales según sus simpatías políticas con el partido en el gobierno.La lucha efectiva contra todo tipo de corrupción, discriminación y opresión, sobre todo en el sector público.El camino para la construcción de la paz, don de Dios, es el camino de la redención, mediante la oferta amorosa, pacífica de un modo nuevo de vivir.La paz que nos trajo Cristo está a disposición de todos los que ponen en práctica la ley de la justicia y del amor establecida por Dios para la armonía de la creación.Urge que la Iglesia invite a África a tener una conciencia purificada para trabajar honestamente por el bien común. Urge también que la Iglesia sea la voz de los que no tienen voz y que denuncie valientemente todos los planes que esclavizan a los hombres. Es necesario que nos esforcemos en alimentar la paz interior y exterior y que la mantengamos, pues es fruto de la conquista y la autodisciplina.
Monseñor Edward HIIBORO KUSSALA, Obispo de Tombura-Yambio (Sudán)
Es obvio que se ha fracasado a la hora de construir la confianza y de afrontar las cuestiones clave entre el norte y el sur antes del Referéndum, lo que podría generar violencia después del mismo.-Nivel generalizado de violencia en el sur (especialmente inter-tribal);-Atrocidades del LRA (Ejército de la Resistencia del Señor) en la diócesis de Tombura-Yambio WES, 240.000 IDPS (Personas Internamente Desplazadas), 31 refugiados de la República Democrática del Congo y de la República Centroafricana, crisis humanitarias, etc. Para arrestar a Kony: sería necesario un organismo regional o internacional que pudiera tomar esa resolución;-La comunidad internacional se fue después de que no se cumpliera el CPA (Acuerdo Comprensivo de Paz)-Continuos acuerdos y desacuerdos de los líderes del SPLM (Movimiento de Liberación de los Pueblos de Sudán) y dificultad para construir el frágil Sudán de la postguerra, con ministros que tienen un pasado militar, lo que constituye un verdadero dilema.-La cantidad de servicios prestados por las ONG (Organizaciones No Gubernamentales) contra los del GOSS (Gobierno del Sur de Sudán), (por ejemplo, las ONGs ya no están prestando la gran mayoría de los servicios de salud) y esto en sí puede desencadenar violencia.-Reformas al MDTF (Fondo Fiduciario de Donantes Múltiples) y estrategias de asistencia en general y su renuencia para actuar. -Incapacidad por parte del Norte para hacer atractiva la unidad. La ley Islámica está vigente en el Norte. -El conflicto en Darfur se ha visto obstaculizado por políticas nacionales e internacionales.-Aprovisionamiento de armas por ambas partes. Constante falta de transparencia.-Reivindicaciones en el sur; el norte se confronta nuevamente con los grupos disidentes del sur.-Poco clara o inadecuada delimitación de las fronteras.-Caída del precio del petróleo del que dependen los ingresos de Sudán. Los recursos naturales no hacen que los países se desarrollen, como nos dice la historia.El Tribunal Internacional de Justicia ha acusado recientemente al Presidente Omar Bashire por hostilidades legitimadas, debido a la incertidumbre sobre la implementación del CPA que podría generar un retorno del conflicto armado o una declaración unilateral de independencia antes del Referéndum.Recomendaciones o sugerencias:A) Esperamos que este Sínodo se pronuncie sobre nuestra búsqueda de soluciones en África, sobre nuestra percepción de futuro, que se busquen maneras para movernos más creativamente en aras de un renacimiento cultural, económico, político y espiritual como base de una nueva sociedad para nuestros países.B) Necesitamos contar con grupos de expertos sobre África tanto a nivel nacional como internacional.C) Necesitamos defender y hacer lobby para prevenir los peores escenarios en Sudán. Hemos recibido buenos ejemplos de AMECEA (Asociación de las Conferencias Episcopales de África Oriental), SECAM (Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar), de la Conferencia Episcopal de Sudáfrica y de la Conferencia Europea, incluyendo la Santa Sede.Finalmente será el valor de "nuestra historia completa", de la honesta visión de nuestra existencia, de nuestra historia, de nuestra realidad, con sus altibajos, de los momentos de felicidad y de tristeza los que nos traerán la justicia y la paz. Necesitamos a Zaqueo y a los buenos Samaritanos de la Sagrada Biblia.
Monseñor John Anthony RAWSTHORNE, Obispo de Hallam, Presidente de la "Catholic Agency for Overseas Development" (C.A.F.O.D.), de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales (Gran Bretaña)
Con el apoyo de las agencias católicas internacionales, la Iglesia en África hace frente al HIV y al sida ya desde mucho antes del primer Sínodo para África. Hoy la preocupación parece languidecer, aunque para muchos africanos el problema sigue siendo grave. La solidaridad católica debería seguir sosteniendo el compromiso a largo término de la Iglesia en África para aumentar la conciencia, para acompañar a las personas infectadas y afectadas, para formar a los jóvenes y para afrontar este gran reto.
Monseñor Jude Thaddaeus RUWA'ICHI, O.F.M. Cap., Obispo de Dodoma, Presidente de la Conferencia Episcopal (Tanzania)
La Iglesia en África (ya sea como familia, ya sea como comunidades cristianas de base, parroquia o diócesis) tiene el deber de responder a los desafíos enumerados en los párrafos arriba mencionados del Instrumentum laboris. Considerando su misión profética, pido a este Sínodo que sostenga a la Iglesia en África con objeto de responder a estos desafíos:- Apoyando y realizando una catequesis más profunda y constante. Esto permitirá a la fe recibida convertirse en experiencia personal y en realidad vivida profundamente, capaz de transformar, guiar y ofrecer un sólido punto de apoyo a las decisiones y a las acciones. Exige una sólida inculturación de los valores evangélicos, que deben influir en la vida de la persona, de la familia, de las comunidades cristianas de base y de la sociedad en general, permitiendo a cada uno acoger el don de Cristo y su invitación a los discípulos a ser la sal de la tierra y la luz del mundo.- Invirtiendo en una formación coherente de la conciencia. Esto permitirá a los individuos y a las comunidades cristianas ser claras y coherentes en los problemas, demostrando de esta forma valentía e integridad para discernir y tomar decisiones justas cada vez que se encuentren ante situaciones que los desafíen en su llamada profética, pidiéndoles que asuman una posición clara y unívoca, sin miedo al precio que se ha de pagar. - Exhortando y ayudando a todos los fieles para que sean valientes e íntegros a la hora de seguir seriamente la llamada a la conversión personal y comunitaria, ayudándoles, de esta forma, a dar un testimonio cristiano convencido, coherente y creíble. Todo ello ha de estar impregnado de la Palabra de Dios, por los Sacramentos (especialmente los de la Reconciliación y la Eucaristía) y por la doctrina social de la Iglesia, que se ha de difundir de forma amplia y asidua, para que puedan guiar y moldear el pensamiento, la acción y la escala de valores de los fieles.- Estimulando, sosteniendo y favoreciendo iniciativas para la emancipación, protección y promoción de las mujeres, de los niños y de todos aquellos cuya dignidad se encuentra de alguna manera amenazada. Entre las iniciativas contempladas, merece la pena subrayar la necesidad de una mayor decisión en crear y sostener los comités por la justicia, la paz y el cuidado del orden creado como instrumentos privilegiados de apoyo y formación.
Monseñor Francesco COCCOPALMERIO, Arzobispo titular de Celiana, Presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos (Ciudad del Vaticano)
Elijo un argumento relacionado directamente con el servicio que realizo en la Curia Romana, es decir, hablaré de la actividad legislativa de las Conferencias Episcopales en el Continente africano.Como sabéis muy bien, el Código de Derecho Canónico de 1983 eligió ser tendencialmente una ley marco, en el sentido de que ha establecido algunas reglas de vida eclesial más bien generales y ha dejado a las distintas Iglesias particulares las determinaciones concretas que se han de adaptar a los diferentes lugares y a las diferentes culturas.La elección realizada por el Código ha sido muy sabia: en realidad, por una parte, las cosas esenciales deben ser iguales para todas las Iglesias particulares, mientras, por otra parte, lo que no es esencial no se ha de imponer a todos, de tal forma que se valoren todas las tradiciones y culturas.La elección del Código nos ofrece, por tanto, dos postulados: el de la unidad y el de la diversidad.El postulado de la unidad. Todos somos muy conscientes de que el Derecho Canónico es la expresión de la unidad de la Iglesia en cuanto sociedad. La Iglesia no es una multinacional, en la que los dirigentes buscan soluciones según el interés de cada momento, sino que es una comunidad configurada como sociedad por Jesucristo ,que ha acuñado a través de los siglos su experiencia de fe en unos principios doctrinales y en unas reglas de conducta que expresan su unidad.El postulado de la diversidad. Está claro que las nuevas situaciones exigen soluciones nuevas. En nuestro caso, la peculiaridad de las Iglesias que se encuentran en África exigen soluciones normativas adaptadas a dichas situaciones. No debemos imponer a las Iglesias en África lo que no es esencial. Hemos de respetar y valorar sus culturas jurídicas y sus tradiciones normativas. Uno de los modos para aplicar la valoración de dichas particularidades es el de la legislación canónica, para la que están llamadas a trabajar las distintas Iglesias o, mejor dicho, las distintas Conferencias Episcopales.¿En qué momento de este trabajo nos encontramos?Una reciente estadística nos dice que de 34 Conferencias Episcopales, 20 deben todavía publicar los decretos aplicativos, según las indicaciones del Código de Derecho Canónico.Aprovecho la ocasión de este Sínodo para hacer notar a las Conferencias Episcopales la importancia del servicio de la legislación canónica.Queridos hermanos, obispos africanos, aplicad con empeño los dos postulados de la unidad y de la diversidad: plenamente fieles a la normativa universal, poned, sin embargo, de relieve, incluso con normas particulares publicadas por vosotros sabiamente, las peculiaridades de vuestras Iglesias.De esta forma ofreceréis una contribución cualificada a la comunión eclesial y, de forma específica, un reconocimiento de las riquezas tradicionales y culturales que hacen de las Iglesias en África células llenas de vitalidad para el Cuerpo de la Iglesia universal.
Monseñor Edward Gabriel RISI, O.M.I., Obispo de Keimoes-Upington (Sudáfrica)
Cuando proclamamos el Evangelio y tratamos de profundizar en su significado y su práctica en África, nos encontramos ante los mismos desafíos con los que se encuentra la cultura. La Iglesia, por tanto, se encuentra en una posición privilegiada, porque en su esfuerzo por promover los valores del Evangelio comparte un desafío similar al que afrontan los pueblos de África en su esfuerzo por preservar y promover esos valores de su herencia cultural que les son tan queridos. Crear oportunidades de diálogo ofrece a la Iglesia la ocasión de comprender a quienes experimentan la alienación en un África cada vez más secularizada y globalizada, con sus dolorosos recuerdos de la colonización y de la opresión. Es importante el compromiso por un diálogo abierto y sincero a fin de forjar el camino que hay que seguir, con objeto de que la influencia del Evangelio, como la de la cultura, no se disperse entre las voces nacientes de África. En especial, un renovado compromiso con el SECAM (Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar) puede convertirse en un importante instrumento de diálogo en nuestro continente.