10/07/09

Relación sobre “Ecclesia in Africa”, del arzobispo de Kinshasha


Segunda Congregación General, tarde del 5 de octubre



INTRODUCCIÓN
El 10 de abril de 1994, durante una importante liturgia pontificia, Su Santidad Juan Pablo II, de gloriosa memoria, rodeado por 35 Cardenales, 1 Patriarca, 39 Arzobispos, 146 Obispos y 90 sacerdotes, abrió solemnemente la Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos, para que “se promueva una orgánica solidaridad pastoral en todo el territorio africano e islas adyacentes ”[1]. “África con la variedad de sus ritos, junto con todo el pueblo de Dios: danzaba manifestando su alegría, expresando su fe en la vida, al sonido de los tam-tam y de otros instrumentos musicales africanos.” [2].
En dicha ocasión, el Continente africano ha percibido que es, por un lado, parte integrante de la historia de salvación, desde Abraham a Jesucristo [3] y, de la otra, siguiendo las palabras de Pablo VI, “nueva patria de Cristo” [4],”tierra amada del Padre Eterno” [5].
Durante un mes (10 abril - 8 mayo 1994), la Asamblea Sinodal mirará a África a los ojos, para mejorar su comprensión y medir la profundidad de sus tragedias y de sus heridas (genocidio, guerras y conflictos armados, movimientos migratorios…), así como sus esfuerzos por renacer, por la democracia y la defensa de los derechos humanos y los testimonios luminosos de caridad hasta el martirio.
A lo largo de sus sesiones, la Asamblea Sinodal, y con ella la Iglesia, experimentará y vivirá en carne propia el sufrimiento de las gentes de África, como si el Señor quisiera asociarlo al Sínodo: el Papa Juan Pablo II y algunos de los Padres Sinodales en el hospital, el asesinato de un Arzobispo y tres Obispos en Kabgayi, masacres de curas, religiosos/as y fieles laicos, profanación de iglesias....
Al término de los debates y deliberaciones de los Padres Sinodales, África, más que nunca, aparece como el hombre de la parábola evangélica que bajó de Jerusalén a Jericó y a quien los bandidos dejaron medio muerto al borde del camino (Lc 10,30 y ss.). En efecto, al igual que este hombre, África espera el paso del Buen Samaritano que es Jesucristo.
Así, los Padres Sinodales han querido que el Sínodo fuera un “Sínodo de Resurrección”, un “Sínodo de esperanza y consuelo” para África: “Cristo, nuestra esperanza, vive, ¡nosotros viviremos!” [6].
En efecto, no es suficiente constatar y calcular la entidad de los dramas de África; hace falta, además, proponer soluciones y remedios, orientaciones y opciones pastorales, capaces de reavivar y reanimar toda la vida de la Iglesia y los pueblos de África. He aquí por qué los Padres Sinodales han adquirido en el Sínodo el compromiso solemne de perseguir sin descanso la misión evangelizadora de la Iglesia en sus cinco dimensiones, que son: la Evangelización, la Inculturación, el Diálogo, la Justicia y la Paz, y los Medios de Comunicación social. Y para la puesta en práctica de esta misión, la Asamblea Sinodal ha elegido la idea impulsora de la Iglesia-Familia de Dios. “La nueva evangelización se ocupará de edificar la Iglesia como Familia, excluyendo todo etnocentrismo y todo particularismo excesivo, tratando de promover por el contrario la Reconciliación y la verdadera comunión entre las diversas etnias, favoreciendo la solidaridad y el compartir tanto el personal como los recursos entre las Iglesias particulares, sin consideraciones indebidas de orden étnico [7].
Gracias a la benevolencia y la fidelidad del Santo Padre, las ideas claves, las opciones, orientaciones y proposiciones de la Asamblea Sinodal Especial para África fueron sustancialmente “codificadas” en la Exhortación postsinodal Ecclesia in Africa (1995). Es conveniente evaluar, a través de la recepción de aquéllas, la incidencia teológica y pastoral del Sínodo especial para África en la Iglesia.
1. De la 1ª a la 2ª Asamblea Especial para África
1.1 La primera Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos ha generado sin duda una dinámica no sólo en la vida de la Iglesia Universal, desde el momento en que se trata, cronológicamente, del primer Sínodo continental, sino también en la Iglesia Católica en África. En este último caso, tal dinámica se asienta, para empezar, sobre los cinco puntos clave y su pertinencia a la vida y el desarrollo de África; además de la idea impulsora de la Iglesia-Familia de Dios, sin hablar del “kairós” que ofrece esta visión de la Iglesia para la resolución de situaciones de guerra y conflictos que conoce África.
1.2 Crecimiento de la Iglesia Católica en África
A título ilustrativo, presentamos algunas estadísticas susceptibles de mostrar el crecimiento de la Iglesia durante los trece años que siguieron a la celebración de la 1ª Asamblea Especial para África (1994-2007).
ESTADÍSTICAS ÁFRICA 1994 2007 DIFERENCIA
Superficie 10.306780 Km² 10.306.780 Km²
Población 705567000 943743000 + 238.176.000
Católicos 102878000 164925000 + 61.047.000
Parroquias 9616 13298 + 3.682
Lugares de misión
con sacerdotes 333 248 - 85
sin sacerdotes 72465 70805 - 1.660
otros centros 1720 4655 + 2.935
Total 84134 89006 + 4.872
Sacerdotes
diocesanos 13596 23154 + 9.558
religiosos 10326 11504 + 1.178
Total 23922 34658 + 10.736
Religiosos laicos 6448 7921 + 1.473
Religiosas 46664 61886 + 15.222
Agentes pastorales
Obispo (Arz. + Ob.) 513 657 144
Sacerdotes
Religiosos (as) (cfr. supra)
Institutos seculares
Hombres 35 41 + 6
Mujeres 355 537 + 182
Misioneros laicos 1847 3590 + 1.743
Catequistas 299994 399932 + 99.938
Patriarcas 1 1 -
Cardenales 12 14 + 2
Arzobispos 88 99 + 11
Obispos seculares 277 394 +117
Obispos religiosos 117 155 + 38
Arzobispos religiosos 15 25 + 10
Ordenaciones sacerdotales
Sacerdotes diocesanos 951 1349 + 398
Sacerdotes exclaustrados 29 40 + 11
Sacerdotes diocesanos difuntos 145 217 + 72
Total 1125 1606 + 481
Seminarios (Filosofía, Teología y Secundaria)
religiosos 541 643 + 102
diocesanos 333 434 + 101
Total 874 1077 + 203
Seminarios (Filosofía, Teología)
Seminarios 394 505 + 111
Hogares 152 138 - 14
Total 546 643 + 97
Bautismos
> 7 años 2004099 2302158 + 298.059
< 7 años 1057685 1102952 + 45.267
Total 3031784 3405110 + 343.326
Matrimonios
entre católicos 234953 280629
entre cat. y no cat.. 35568 37157 + 1.589
Total 270521 317786 + 47.265
Confirmaciones y 1as Comuniones
Confirmaciones 1274133 1550282 + 276.149
1as Comuniones 1417879 1699237 +281.358
Total 2692012 3249519 + 557.507
Estas estadísticas muestran la vitalidad y el crecimiento de la Iglesia Católica en África, después del Sínodo de 1994. Éste debe de haber sido una de las mayores causas, si no la causa principal, de este impulso.
Otro dato que se ha de tener en cuenta para apreciar el vigor de la Iglesia en África es seguramente la creación de nuevas diócesis: 80 de 1994 a 2009 (+ 5 prefecturas apostólicas) sin contar las 24 diócesis convertidas en archidiócesis y las 6 diócesis in fieri transformadas en diócesis completamente. De esta forma el obispado africano ha pasado de 428 en 1994 a 528 en el año 2009, es decir, un crecimiento del 23,5%. Si el crecimiento es general, algunos países se destacan de forma particular, en este orden alfabético: Benín (+ 45%), Camerún (+ 25%), Etiopía/Eritrea (+ 45%,) Ghana (+ 135%), Kenia (+ 42%), Nigeria (+ 43%), Uganda (+ 15%), República Centroafricana (+ 50%) y Togo (+ 75%). Por ello las Conferencias episcopales nacionales e internacionales africanas han pasado de 34 en 1994 a 36 en 1998 [8].
Renovación de los pastores en África después de la Asamblea Especial para África
Para los 190 miembros obispos africanos de los 239 que comprendía la Asamblea sinodal, sólo 50 no han visto cambiada su situación, mientras que de los 129 miembros restantes 10 han sido nombrados cardenales (8,5%), 36 han sido elevados a otra dignidad o trasladados (28,5%), 50 se han convertido en eméritos (38,5%) y 57 han fallecido (44%). Mientras tanto, otros participantes en el evento sinodal han sido nombrados obispos; 2 miembros sacerdotes, 4 expertos, un oyente y 3 asistentes de la Secretaría General.
En el conjunto del continente africano hay 520 obispos sobre un total de 528 que han sido nombrados o promovidos desde el final de la celebración sinodal (9). Esto nos da una tasa de renovación aún más elevada que la de los miembros de la propia Asamblea con alrededor del 98% en un lapso de tiempo muy restringido (1994-2009).
Nuevos obispos en África
La primera cifra entre paréntesis corresponde al número de los Obispos nombrados o promovidos después de la Asamblea especial para África, la segunda indica el número total de las diócesis del país. Las diócesis creadas recientemente están indicadas con la cifra que se encuentra entre paréntesis.
África Meridional: (22/29) + 1
África del Norte : (9/10)
Angola y Santo Tomé: (24/18) + 4
Benín: (13/10) + 3
Burkina Faso y Níger: (14/15) + 4
Burundi: (9/9)
Camerún: (21/26) + 5
CEDOI: (3/6) + 1
Congo: (6/6) + 1
República Democrática del Congo: 53/51
Costa de Marfil: (24/16) + 3
Egipto: (15/15) + 1
Etiopía y Eritrea: (12/13) + 4
Gabón: (6/6) + 2
Gambia y Sierra Leona: (3 / 4)
Ghana: (22/19) + 11
Guinea: (4/3)
Guinea Ecuatorial: (2/3)
Kenia: (29/24) + 7
Lesoto: (2/4)
Liberia: (2/3)
Madagascar: (26/20) + 3
Malawi: (11/7)
Mali: (4/6)
Mozambique: (9/12) + 1
Namibia: (2/3)
Nigeria: (47/53) + 16
Uganda: (20/23) + 3
República Centroafricana: (8/9) + 3
Ruanda: (9/9) + 1
Senegal, Mauritania, Cabo Verde y Guinea -Bissau: (10/12) + 3
Sudán: (4/9)
Tanzania: (24/32)
Chad: (6/8) + 4
Togo: (7/7) + 3
Zambia: (7/10) + 1
Zimbabue: (8/8) + 1

Creación de diócesis Aumento de Archidiócesis Aumento de diócesis
1994 9 12 1
1995 17 - 1
1996 4 - 1
1997 5 1 1
1998 5 - -
1999 5 4 1
2000 9 2 -
2001 6 1 -
2002 2 - 1
2003 4 1 -
2004 2 - -
2005 1 - -
2006 2 1 -
2007 4 2 -
2008 2 - -
2009 2 - -
Total 79 24 6
1.3 Ediciones
Entre las iniciativas emprendidas para la ejecución de las opciones de la Asamblea Especial para África, hay que contar con la edición integral o parcial de la Exhortación postsinodal Ecclesia in Africa (EIAF), en las principales lenguas utilizadas durante los trabajos del SECAM (inglés, francés, portugués). Estas traducciones permiten un mejor conocimiento de las directivas y opciones sinodales, sobre todo gracias a la celebración de sesiones pastorales que incluyen fieles a diferentes niveles.
1.4 Estructuras pastorales
Tanto el SECAM como las conferencias regionales y nacionales, así como las diócesis, han creado estructuras pastorales o de estudio para la aplicación de las directivas y consejos del Sínodo para África. En cuanto al SECAM, concretamente, los Estatutos y el Reglamento interno han sido modificados a tal efecto.
1.5 Planes y programas pastorales
A nivel continental, regional, nacional, diocesano,... muchos han elaborado proyectos, planes y programas pastorales anuales, trienales e incluso quinquenales en el espíritu del Sínodo Especial para África. Estos programas están por lo general recogidos en las cartas pastorales, folletos y opúsculos, que reflejan los lazos con el pensamiento del Sínodo.
1.6 Dignas de especial mención son las dos cartas pastorales de las Asambleas de preparación del SECAM: “La Iglesia en África, una Iglesia-Familia” [10] y “Cristo es nuestra paz: la Iglesia-familia de Dios, lugar y sacramento de perdón, de reconciliación y de paz en África” [11]. Mientras que la primera carta pastoral supone un esfuerzo de inculturación de los valores familiares auténticos de África en relación a las realidades eclesiales, la segunda, después de haber mostrado la diferencia y la imbricación de la paz de los hombres y la que ofrecen Cristo y la Iglesia, presenta un plan pastoral susceptible de ayudar a la Iglesia a asumir un papel más importante en el reto humano de la paz en África. Consideremos esta máxima, ya célebre: “El conflicto, aun latente, empieza siempre cuando un derecho es violado o despreciado” [12].
1.7 Sínodos
Desde 1994 y durante los años siguientes, muchas de las diócesis y algunas Conferencias episcopales han celebrado sesiones sinodales tanto sobre los mismos argumentos del Sínodo Especial para África, como sobre uno solo o dos de los argumentos. El tema general de la “Evangelización” ha sido también tomado en cuenta para cubrir todos los sectores. Una Conferencia Episcopal ha organizado cada cinco años una Sesión pastoral nacional sobre la evangelización.
1.8 Congresos y Simposios
Universidades, facultades eclesiásticas y asociaciones bíblicas y teológicas han organizado congresos y simposios, tanto sobre la evangelización como sobre el tema clave de la Iglesia-familia de Dios, o incluso sobre las misiones. Dos semanas teológicas se han hecho célebres: la primera en Kinshasa, organizada por la Facultad de Teología Católica de Kinshasa sobre “La Iglesia-familia y la Iglesia-fraternidad”, en 1995, durante la que los estudios han mostrado que de la Biblia, concretamente 1Sal 2,17 y 1P 5,9, a la vida monástica hasta el s. VIII, la visión de la Iglesia como familia o fraternidad era usual y corriente [13]; la segunda, en el ICAO (Instituto Católico para África Occidental), en Abidjan, Costa de Marfil, en 1996, partiendo de los sacramentarios leoniano (s. V), gelasiano (s. V) y gregoriano (s. VII), hasta la reforma litúrgica del Vaticano II, sin mencionar la literatura teológica, llegó a la conclusión de que la concepción de la Iglesia como Familia de Dios no era, en efecto, más que un retorno a las fuentes de la fe cristiana [14]. La Asociación panafricana de exégetas canónicos (APECA), desde un punto de vista bíblico ha enriquecido con dos congresos (Ouagadougou, 1997, [15] y Abuja, 1999 [16], el debate teológico sobre la Iglesia-familia de Dios. Éste se encuentra también en el Congreso misionero internacional “Tertio Millennio” (2005), en Kinshasa, donde se ha constatado que el concepto de Iglesia-familia era una importante contribución africana a la eclesiología [17].
1.9 Vocabulario teológico y pastoral
Me complace constatar que el término “Iglesia-familia de Dios” va ganando cada vez más espacio en el vocabulario teológico y pastoral de la Iglesia en África y en el mundo, comprendido el Magisterio Pontifical [18].
1.10 Investigaciones teológicas y catequéticas
Se han puesto en marcha una serie de investigaciones doctorales y catequéticas sobre la Iglesia-familia de Dios y sobre el pensamiento del Sínodo Especial para África.
1.11 Tres consecuencias directas de la Asamblea sinodal de 1994 fueron: la implantación a todos los niveles de la Iglesia en África (continental, nacional, diocesana y parroquial), de unas Comisiones de Justicia y Paz; la creación de unas facultades de comunicación social en el seno de las universidades católicas; el lanzamiento de cadenas de televisión y radios rurales diocesanas y de comisiones formales o informales de diálogo ecuménico e interreligioso. Si sentimos no haber podido, por falta de medios, poner en marcha la Radio Continental africana, en cambio nos alegramos del papel más importante desempeñado por las Comisiones de Justicia y Paz en la formación cívica y democrática de los ciudadanos, así como la preparación y monitorización de las elecciones en los diferentes países africanos.
1.12 Hay que deplorar también el poco entusiasmo levantado en la Iglesia local africana, en primero lugar, y en otras Iglesias de países desarrollados, por los medios materiales necesarios para la autosuficiencia de las diócesis pobres de África [19]. Es preciso reconocer que a pesar de la pobreza de las poblaciones africanas, una mejor organización de las colectas para las Obras pontificias misioneras, el Óbolo de San Pedro, y la autosuficiencia de las diócesis de África, permitirá a África participar generosamente en la financiación de las misión de Jesucristo en el mundo y “producir recursos que lleven a su progresiva autofinanciación” [20]. En el mismo orden de ideas, las Iglesias locales deberán esforzarse por asegurar en la medida de lo posible la financiación de las estructuras eclesiales por ellas creadas. Además, estas disposiciones también son muy necesarias porque las organizaciones no gubernamentales (ONG) proliferan cada vez más en África y recurren para sus actividades a los mismos organismos de carácter católico que las diócesis y las conferencias episcopales.
1.13 En el marco de la promoción de la justicia y la paz, una conferencia episcopal ha creado un Instituto de la Paz, cuyas iniciativas de mediación para la paz son numerosas y apreciadas.
2. Perspectivas de la convocación de una Segunda Asamblea Especial para África
2.1.A lo largo de todos los años sucesivos a las reuniones de la Primera Asamblea Especial para África, el Consejo postsinodal de la Secretaría General del Sínodo celebró regularmente una reunión anual, durante la cual se realizaba una panorámica socio-pastoral de la Iglesia en África.
2.2. En su undécima reunión, en los días 18 y19 de junio de 2003, el Consejo llegó a la conclusión de que: “la situación general del continente, que ya era crítica en el momento de la fase de preparación de la Asamblea especial, no había mejorado demasiado, más bien al contrario. La única diferencia viene del hecho de que, después de la Exhortación postsinodal Ecclesia in Africa, la Iglesia local dispone de la herramienta adecuada para afrontar y tratar este problema” [21].
2.3. El Consejo también comenzó a programar la preparación de la 2ª Asamblea especial para África. “La mayoría de los miembros eran de la opinión que había que celebrar la segunda Asamblea 15 años después de la primera y, por lo tanto, en 2009, después de una preparación de 5 años que permitiera un trabajo de profundización partiendo de la base; así que habría que empezar en 2004” [22].
2.4. La primera Asamblea sinodal para África había examinado la situación en el continente en su conjunto, por lo que el Consejo postsinodal estima que la segunda Asamblea debe limitarse a un aspecto más restringido y particularmente urgente para el futuro del continente, por ejemplo, la paz, la justicia y el perdón en el contexto de la Iglesia-familia de Dios, con una formulación del tipo: “No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón (o reconciliación)”, o bien, subrayando el papel de fermento que tiene la Iglesia en África : “Iglesia-familia de Dios: germen del mundo nuevo” [23].
2.5 El 13 de noviembre de 2004, día en que se celebró el 1650 aniversario del nacimiento de san Agustín durante una audiencia concordada con los Obispos de Europa CCEE (Consejo de Conferencias Episcopales de Europa) y de África SECAM (Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar), Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, aprovechó la oportunidad para anunciar su intención de convocar una segunda Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos.
2.6 Será Su Santidad, el Padre Benedicto XVI quien encaminará esta intención al anunciar la convocación en el Vaticano, del 4 al 25 de octubre de 2009, de la Segunda Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos sobre el tema:“ la Iglesia en África al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz. Vosotros sois la sal de la tierra...vosotros sois la luz del mundo (Mt 5, 13-14)”.
3. Bajo la influencia de la Primera Asamblea Especial para África
3.1 La segunda Asamblea Sinodal Especial para África está bajo la misma lógica e influencia de la Primera Asamblea de 1994. De hecho, dado que África evolucionaba en un clima general de guerras y de conflictos, se podía temer que esta situación desencadenara una serie de actos de venganza y de violencia generalizada. De manera providencial, la primera Asamblea sinodal le asignó a la evangelización la misión de edificar la Iglesia-familia de Dios, para que las familias africanas sean Iglesias domésticas y las sociedades africanas sociedades-familia. Porque los miembros de una misma familia no se matan entre sí, por un lado, y por otro, la Iglesia-familia de Dios, por su misma naturaleza, se presta como el lugar y el sacramento del perdón, de la reconciliación y de la paz, como nos lo enseña el Evangelio (Mt 16,19;18,17 ; Jn 20,22-23). Se necesita todavía que la Iglesia se presente al mundo como una comunidad reconciliada, capaz de influenciar y orientar a la sociedad hacia una voluntad de perdón, de reconciliación y de paz. Una Segunda Asamblea Sinodal debería, así pues, terminar la obra iniciada en la primera, que encuentra en la segunda Asamblea Sinodal una consecuencia y un complemento.
4. Reconciliados en la Iglesia-familia de Dios
4.1 El término reconciliación abarca la idea de “remendar”, de recomponer el tejido de relaciones humanas rotas por una u otra razón. Esta reposición de la armonía expresa, según las distintas lenguas, la idea fundamental de “cambio” activo y pasivo (allassô), de “agrupación”, de “reunión” (conciliare, reconciliare. Cfr. Concilium), de “purificación” y “expiación” (Yom Kippur). En África la reconciliación comporta, además, el concepto de una revisión de la cohesión de clan y de familia destinada a la armonía y el equilibrio “total” del linaje y de la colectividad.
4.2 La “reconciliación cristiana” va más allá, ya que pertenece a la trilogía “amor, perdón, reconciliación” que, por su parte implica la gratuidad a semejanza del amor de Dios. Por ello, participa de la radicalidad evangélica (la nueva ley). El Evangelio también nos invita a amar como Dios, es decir, tanto a nuestros amigos como a nuestros enemigos, a los buenos y a los malos “para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos” (Mt 5, 44-45). Y san Pablo agrega; “mas la prueba que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores (enemigos de Dios), murió por nosotros” (Rm 5, 8-10)
4.3 En esta lógica de la gratuidad, el discípulo de Cristo debe dejar su ofrenda delante del altar e ir a reconciliarse con su hermano antes de presentarse ante Dios (Mt 5, 23-24). Dicho de otro modo, no podemos esperar el perdón de Dios y la reconciliación con Él sin tener un corazón abierto al amor y dispuesto al perdón y a la reconciliación con el prójimo (cfr. Mt 18, 23-35 : el siervo malvado).
4.4 Resumiendo, el amor, el perdón y la reconciliación se desencadenan y se ofrecen de manera gratuita sin esperar como principio una compensación. Estos son por su misma naturaleza tan desinteresados que generan por sí solos una contrapartida. No podemos, en efecto, comprender las motivaciones profundas de un amor tal, sin dar a cambio un amor proporcional. Es toda la espiritualidad de nuestras relaciones filiales con Dios nuestro Padre.
4.5 Por este motivo el ideal de la reconciliación, del perdón y del amor cristiano trascienden las fuerzas humanas. Existe una necesidad de vivir, crecer y perfeccionarse con la fuerza del Espíritu Santo, Espíritu de amor que se expande en nuestros corazones (Rm 5, 5; 8, 15), a través de la economía sacramental de la Iglesia: “Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial” (Mt 5, 48). La reconciliación perfecta se despliega y se vive en la Iglesia-familia de Dios que, como sacramento de la salvación de Dios, es el lugar y el instrumento de la reconciliación y del perdón.
4.6 La trilogía del Amor, del perdón y de la reconciliación está íntimamente ligada a esta otra: fraternidad, justicia y verdad. “La sociedad cada vez más globalizada nos hace más cercanos, dice Benedicto XVI, pero no más hermanos. La sociedad cada vez más globalizada nos hace más cercanos, pero no más hermanos. La razón, por sí sola, es capaz de aceptar la igualdad entre los hombres y de establecer una convivencia cívica entre ellos, pero no consigue fundar la hermandad. Ésta nace de una vocación transcendente de Dios Padre, el primero que nos ha amado, y que nos ha enseñado mediante el Hijo lo que es la caridad fraterna” [24]
4.7 No nos podemos reconciliar sino en la verdad. La verdad material de los hechos, la verdad formal de las disposiciones interiores de los corazones, ya que “ de lo que reboza el corazón habla su boca” (cf. Lc 6, 45) y la palabra dada a los protagonistas es verídica y no entremezcla el “si, si” y el “no, no”(cf. Mt 5, 37). Sólo en estas condiciones las comisiones “Verdad y reconciliación” podrán ser útiles en la pacificación de los países en conflicto “En efecto, la verdad es ‘logos’ que crea ‘diá-logos’ y, por tanto, comunicación y comunión. Ayudando a los hombres a ir más allá de sus opiniones y de sus sensaciones subjetivas, la verdad les permite superar las determinaciones culturales e históricas y apreciar el valor y la sustancia de las cosas”[25].
4.8 Una reconciliación en la mentira no puede constituir una fuente de paz durable, al menos no más que una reconciliación que ignora los imperativos elementales de la justicia. “No hay paz sin justicia. No hay justicia sin reconciliación” decía Juan Pablo II en su mensaje de la Jornada Mundial de la Paz de 2002. Y Benedicto XVI diría: “¡en la verdad, la paz!”
Una reconciliación sin la justicia es una operación que genera frustración y deja un regusto de algo inacabado. Una reconciliación sin verdad dejará transparentar lo inadecuado de los acuerdos suscritos, despertará sospechas sobre la sinceridad de los demás y comprometerá la fidelidad de la palabra dada.
5. Reconciliados “por la salvación de la multitud” (cf. Gn 45, 7-8. 14-15)
Con este propósito, el episodio bíblico de José que es vendido por sus hermanos, puede esclarecer el sentido de la reconciliación. En efecto, la ruta de la esclavitud de José, hijo de Jacob, vendido por sus hermanos (Gn 37, 12-28) se concluye con la reconciliación con sus hermanos. José interpretó la salida de Egipto como el hecho de que Dios le hubiera enviado ante ellos (sus hermanos) para salvar sus vidas mediante una feliz liberación (Gn 45, 7), para la salvación de la multitud (lit: de un pueblo numeroso) (Gn 50,20). Dicho episodio, contextualizado en la teología bíblica del ciclo del Éxodo, nos ofrece, en mi opinión, una clave hermenéutica de la historia de la salvación, susceptible de ayudarnos a entender, en la fe, el sentido profundo de los cinco últimos siglos de la historia humana en general y, en particular, de la “Ruta del esclavo”. Los cuatrocientos treinta años de esclavitud del pueblo hebreo en Egipto (Ex 12, 40) nos puede ayudar a interpretar el giro que toma la geopolítica contemporánea. Esta parece ser el resultado de la “Ruta del esclavo”de los siglos XV y XVI, considerada como un plan de Dios para la “salvación de la multitud”. Y si la elección de un negro para que lidere a los Estado Unidos era una “señal divina” y una alerta del Espíritu Santo para la reconciliación de las razas y de las etnias, para unas relaciones humanas pacíficas y para que se sustituya “el partenariado de materias primas” por un “partenariado de materias grises” en las relaciones norte-sur..., entonces el presente Sínodo y la Iglesia universal ganarían al no ignorar este acontecimiento primordial de la historia contemporánea, que está lejos de ser un juego banal de alianzas políticas.
CONCLUSIÓN
Hay que reconocer que el espíritu y la dinámica de la Primera Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos han dado un nuevo impulso a la vida y a la misión de la Iglesia en África. No solamente las Iglesias locales han acogido con entusiasmo la Exhortación Apostólica Ecclesia in África que editaron y presentaron, sino que también siguieron sus directivas, opciones y orientaciones, tanto para convocar sínodos diocesanos, nacionales y regionales, como para organizar congresos, simposios o seminarios sobre los temas claves de Iglesia-familia de Dios, e incluso para elaborar proyectos, planes y programas pastorales basados sobre dicho tema y contenidos en las cartas pastorales, folletos u opúsculos fácilmente manejables. Estos programas pastorales fueron concebidos en todos los niveles del SECAM, en las Diócesis y en las Comisiones de Justicia y Paz. Con respecto a eso, la carta pastoral del SECAM llamada “Cristo es nuestra paz” (2001), aborda, de una manera más formal, la cuestión de los conflictos armados y de la reconciliación en África, al considerar la Iglesia-familia de Dios como el lugar y el sacramento del perdón, de la reconciliación y de la paz en África. Los temas de la reconciliación y de la Iglesia-familia de Dios, abren el camino a la Segunda Asamblea Sinodal basada en la Iglesia en África al servicio de la reconciliación, la justicia y la paz...”Vosotros sois la sal de la tierra...vosotros sois la luz del mundo”(Mt 5, 13-14).La Segunda Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos está llamada a comprometer a la Iglesia y a la sociedad de África para que tomen el camino del perdón, de la reconciliación y de la paz, gracias a la justicia en la verdad: “reconciliados en la Iglesia-familia de Dios para la salvación de la multitud”.
“Muéstranos tus caminos Señor”(Ps 25/24, 4) “Te llamamos a ti Señor, tú que conduces a la criatura humana a través de los conflictos de este mundo. Haz que las voluntades de paz de nuestros tiempos logren su cometido, para que todos los hombres puedan vivir felices por el amor que tu nos das” [26].
NOTAS[1] Ecclesia in Africa,5.
[2] Ecclesia in Africa, 6.
[3] Homilía de apertura del Papa Juan Pablo II.
[4] AAS 56, 1964 pp. 907-908.
[5] Juan Pablo II Homilía de clausura del Sínodo de los Obispos en Doc. Cath.91 [1994] 536.
[6] Mensaje nº 1-2; EIAF,13.
[7] EIAF,63.
[8] 1994: 34 + 1 [C.E.D.O.I] 2004:36 + 1 [C.E.D.O.I.]- Namibia (96)- Liberia (98).
[9] Obispos nuevamente nombrados o promovidos (369), trasladados (151) después de la Primera Asamblea Especial para África del Sínodo de los Obispos.
[10] Documento final de la Asamblea plenaria del SCEAM en Midrand (Johanesburgo) del 21 al 27 de septiembre de 1997, editado en Accra, 1998.
[11] Documento final de la Asamblea plenaria del SCEAM en Rocca di Papa del 1 al 8 de octubre de 2000, editado en Accra 2001.
[12] “Cristo es nuestra paz”, nº 109.
[13] AA. Iglesia-Familia -Iglesia-Fraternidad. Perspectivas Post sinodales. Actas de XX Semana Teológica de Kinshasa, Kinshasa. FCK, 1997.
[14] AA. Foi, Culture et evangélisation en Afrique à l’aube du 3ème millénaire. Actas del Coloquio especial post-sinodal4, Abiyán, RICAO, 14-15, 1996.
[15] AA.L’Église- Famille et perspectives bibliques. Actes du 8ème Congrès de l’Association Panafricaine des Exégètes catholiques. Mélanges Cardinal P. Zoungrana, Ouagadougou, 16-27 juillet 1997; Kinshasa 1999.
[16] AA., L’Église- Famille et perspectives bibliques. Actes du 9ème Congrès de l’Association Panafricaine des Exégètes catholiques; Abdijan, 25-30, septiembre 1999, Kinshasa, 2002.
[17] Tshibangu TH, “L’avecir de l’activité missionaire” ad Gentes, Perspectives pour le 21ème siècle, Actes du Congrès International de missiologie.”Tertio millennio”, Kinshasa, Médiaspaul, 2005.
[18] Juan Pablo Segundo I, Pastores gregis, n. 59; Benedicto XVI, Discurso a la audiencia pública del 7 de febrero de 2007 y del 15 de octubre de 2008.
[19] EIAF, nº104.
[20] Íbídem.
[21] Acta de la XXI reunión del Consejo postsinodal, p. 4, II.
[22] Ibídem.
[23] Cfr. Acta, ibídem, pp. 4-5.
[24] Benedicto XVI Encíclica Caritas in veritae.
[25] Íbídem, nº4.
[26] Oración del jueves de la segunda semana del Tiempo Ordinario.